The Oil Crash

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La guerra de las tierras raras

Escrito por oilcrash 09-06-2010 en General. Comentarios (11)
Queridos lectores,

En medio de la aparente "normalidad" (si es que la actualidad financiera se puede considerar normal, aunque quizá sea "el nuevo normal"), se está desarrollando una guerra silenciosa en la que las grandes potencias mundiales están tomando posiciones de una manera discreta. La Unión Europea está estudiando una lista de 49 de materiales potencialmente críticos para la economía de la eurozona, a medida que se intensifica la competición global por los recursos escasos. El Reino Unido ha comenzado a estudiar el problema de la escasez de los recursos naturales, incluyendo los alimentos, la tierra, el agua y las tierras raras, como se comenta en esta noticia publicada en el diario The Guardian. Entre tanto, el gobierno japonés está haciendo acopio de 7 materiales estratégicos, y la lista podría ampliarse en un futuro próximo. Ya en EE.UU., diversos estudios y analistas alertan del problema, que va más allá de los productos tecnológicos: el Departamento de Defensa está muy preocupado por la necesidad de estos materiales para motores, láseres y sistemas electrónicos de precisión de uso militar todos ellos (ver artículo "Concern grows over China's dominance of rare-earth metals" en Physics Today, número de Mayo de 2010 - afortunadamente este artículo está accesible gratuitamente).

La razón de estos movimientos radica en el comportamiento de China.
Hace unos meses China anunció restricciones en la exportación de estos materiales, reduciendo la cero la exportación de algunos de ellos. Esto es lo que ha desatado una lógica alarma de la industria de alta tecnología en Japón, EE.UU. y Europa. Como se indica en el informe de la UE citado más arriba (y también en el artículo del Physics Today), "el problema radica en que el 95% de la producción y el 60% del consumo de las tierras raras tiene lugar en China". Eso no quiere decir que las minas de tierras raras estén en China, pero China ha conseguido llegar a prácticamente monopolizar la extracción, refinado y metalurgia de estos minerales. La Organización Mundial del Comercio ha abierto un expediente informativo a China sobre la cuestión, aunque no parece que eso le quite el sueño a los dirigentes chinos. En la práctica China está imponiendo su ley en una nueva realidad, en la que los sistemas de libre comercio y libre mercado no pueden funcionar eficientemente por una cuestión frecuentemente ignorada: las tierras raras no pueden ser explotadas económicamente.

Un reputado analista de tierras raras del que ya hemos hablado aquí, Jack Lifton, publica con asiduidad sus "The Lifton Report". El Sr. Lifton vive de asesorar a empresas e inversores sobre el negocio de las tierras raras, identificando fortalezas y debilidades en los planes de negocio de empresas tecnológicoas y en inversiones estratégicas. Algunos de sus informes sólo son accesibles por suscripción, pero ésta es gratuita y además una vez suscrito el bueno de Jack te envía e-mails cada vez que saca un nuevo artículo (una vez cada dos semanas, mas o menos). En lo que sigue citaré informes de Jack Lifton, algunos accesibles directamente via web y otros por suscripción.

Una de las cosas que Jack siempre comenta es que poca gente entiende la realidad económica de las tierras raras. La concentración y disposición de las tierras raras responde a diversas razones cosmológicas (el origen de los metales más pesados proviene de la desintegración de antiguas estrellas muy masivas; el impacto de meteoritos incrementa la presencia de ciertos metales ligeros como el litio en ciertas áreas) y geológicas (cómo se fue formando la Tierra, cómo se han ido descomponiendo algunos isótopos radioactivos). Para empezar, en muchos casos estos metales y metaloides no forman filones de un mineral que sea rico en ellos. Por el contrario, las tierras raras se suelen extraer del tratamiento de la ganga que resta de explotar la mena de otro mineral, éste sí en concentraciones económicamente relevantes. Por tanto, si no hay una concentración relevante del otro mineral simplemente la mina no se va a explotar: las concentraciones de las tierras raras per se son tan escasas que hacer una mina específicamente para su extracción las haría costosísimas en términos económicos y energéticos y por tanto sin mercado (imagínese que el iPad se vendiese a 10.000 euros). Una vez extraída la ganga con concentraciones apreciables de metales raros, el proceso de purificación y refinado no es ni muchos menos gratis, lo cual pone limitaciones a las gangas explotables.

Mientras la producción de tierras raras ha sido testimonial, con tamaños a escala mundial de unos pocos centenares o miles de toneladas se ha podido encontrar un mercado dispuesto a adquirirlas por precios razonables y para aplicaciones muy específicas. Sin embargo, el progreso de la ciencia de los materiales durante las últimas décadas ha llevado al descubrimiento de nuevas aplicaciones para estos metales (como por ejemplo las aleaciones de acero al neodimio, que sirven para crear imanes permanentes muy potentes, fundamentales para los motores híbridos y las turbinas eólicas de nueva generación), y su demanda ha crecido de manera exponencial. Todo lo cual ha conducido a una situación semejante a un "pico de tierras raras" (más bien una meseta), aunque por sus características especiales la extracción de tierras raras no se ajusta al modelo de Hubbert. Resulta que para incrementar sensiblemente la producción de tierras raras se necesita incrementar de una manera exponencial su precio, pero el mercado no estaría dispuesto a pagar esos precios (ver el ejemplo del iPad más arriba). De hecho, lo ajustado de los costes en el negocio de las tierras raras y el dumping chino fue lo que llevó al cierre a las pocas minas y refinerías que hasta hace una década subsistían en los EE.UU. (como el caso de la mina de Mountain Pass de California que comenta Jack Lifton en su informe "The Rare Earth Crisis of 2009 - Part 1").

Explica Jack Lifton una anécdota en su informe "Rare metals ETFs: The Positives and the Negatives" que creo que ilustra a la perfección lo mal que se entiende la economía de las tierras raras: En una ocasión un gran banco británico quería invertir en el mercado de tierras raras, coger una posición estratégica en alguna mina o comprando parte de la producción pero sin invertir en compañías (para no tener que sufragar sus deudas). Jack les preguntó acerca de la cantidad de dinero que estaban pensando invertir. "Oh, quizá mil millones de dólares". Jack les explicó que teniendo en cuenta que el valor total del mercado a boca de mina era de 1,4 miles de millones de dólares, si pensaban invertir esa cantidad su opción más simple era comprar toda la producción mundial y poner a la industria de rodillas. La respuesta, un tanto airada, fue que ellos querían expandir el mercado, no controlarlo; y la sorpresa de Jack venía del interés en crear nuevas minas usando miles de millones de dólares para tener un valor facturado de pocos cientos de millones y poco o nulo margen comercial. De esta incomprensión del mercado de metales raros viene la gran oportunidad para China para hacerse con él, y el origen de los problemas actuales.

Antes de entrar en el detalle de los metales raros y cómo nos va a afectar su escasez, quisiera hacer un comentario sobre su reciclaje. Estamos hablando de una materia no consumible, así que puede ser recuperado cuando se agota la vida útil del dispositivo que lo contiene para un uso posterior. Dada su escasez y lo crítico de algunos usos, es evidente que tendremos que reciclar tanto como podamos. Sin embargo, como comenta Jack en su informe "Rare metals in the Age of Technology", en algunas aplicaciones el metal raro resulta difícil de recuperar, ineconómico y con alto coste energético; y en algunas muy particulares el metal es realmente consumido (es destruido en su uso). Se ha de hacer un replanteamiento de los usos y las aplicaciones para, sobre todo, no lanzar a gran escala tecnologías que después no podremos sostener; por ejemplo, placas solares de gran eficiencia basadas en el telurio, cuya expansión es limitada o imposible, como comenta Jack en
The Tellurium Supply Conjecture (aunque el tema de la imposibilidad de hacer una implantación de la energía fotovoltaica a gran escala será abordada en un post futuro).

Para acabar este largo post, haré aquí una sinoposis de la tabla final que aparece en informe
"Rare metals in the Age of Technology", para que se hagan una idea de a qué usos afecta esta escasez y cómo son de escalables o no las soluciones basadas en metales raros. Los datos son del Servicio Geológico de los EE.UU. (USGS) del año 2008. Las cantidades se expresan en toneladas extraídas en todo el mundo. Sus aplicaciones son derivadas de la Wikipedia y otras fuentes. Cada metal raro se asocia con el metal de cuya ganga se extrae; esto es muy relevante, ya que el metal raro estará disponible en tanto en cuanto se explote el metal más común en una cantidad significativa. Muchos de estos metales comunes están cerca o pasados de su pico de producción (referencia de los picos: "Continuously less and less")

  • Aluminio (producción: casi 40 millones de toneladas (t); pico: por definir). Metal raro asociado: Galio: producción: 95 toneladas. Usos: electrónica, diodos, láseres, microondas.
  • Zinc (producción: unos 11 millones de t; pico: probablemente ya superado). Metales raros asociados: Cadmio: Unas 20.000 t. Usos: Baterías, algunas aleaciones especiales, televisores, catalizador. Indio: 568 t. Usos: Paneles electroluminiscentes, electrónica, LEDs, superconductores, etc. Germanio: 105 t. Usos: Cámaras, microscopios, fibra óptica, infrarrojos, electrónica, catalizador para obtener PET, paneles solares, etc.
  • Plomo (producción: 3,8 millones de t; pico: ya superado). Metales raros asociados: Tungsteno: 54.000 t. Usos: aleaciones ultra-fuertes, electrónica, escudos anti-radiación, usos militares, etc. Bismuto: 7.700 t. Usos: Médicos, sobre todo.
  • Molibdeno (producción: 212.000 t; pico: ya superado). Metales raros asociados: Selenio: 1.600 t. Usos: médicos (aunque es tóxico), electrónica, aleaciones, fotocopiadores, células solares, etc. Renio: 57 t. Usos: Aleaciones ultra-fuertes, rayos X. Telurio: Sin datos, seguramente muy pequeña. Usos: aleaciones, placas solares, algunos chips electrónicos.
  • Lantánidos (los lantánidos son un grupo de 15 metales de propiedades químicas afines y números atómicos del 57 al 71, que se suelen presentarse en yacimientos de varios metales del grupo; producción: 124.000 t -los 15 metales; pico: para algunos metales ya superado, para otros será superado en las próximas décadas). Metales raros asociados: Itrio: 8.900 t. Usos: televisores, filtros de microondas, aleaciones, aplicaciones médicas, superconductores. Escandio: Desconocida, pequeña. Usos: aleaciones, usos militares, lámparas de descarga. Torio: Desconocida, pequeña. Usos: lámparas, cerámicas, posible combustible nuclear, catalizador.

En posts posteriores volveremos a esta y otras listas que irán surgiendo. Es una tarea pesada, pero necesaria para ir desmontando ciertos planteamientos tecnooptimistas. Por acabar hoy (ha sido un post verdaderamente agotador, y me he dejado muchos detalles), quiero citar un artículo de The Times de hace unos meses, que trata sobre el tema. Se titula "Consumerism is doomed". Les traduzco el primer párrafo: "Puede que los gobiernos occidentales no se den cuenta aún, pero el consumismo tal y como lo conocemos hoy en día está condenado y una guerra por los recursos con China es inevitable, según se les explicó a los gestores de los mayores fondos mundiales ayer. Este mensaje poco tranquilizador, que se centra en la desestabilizadora escasez de suministros de metales raros tecnológicos, que se usan en todo desde los teléfonos móviles hasta los misiles inteligentes, fue enunciado en Tokio ayer, en la clausura de uno de los foros de inversores más grandes de Asia"

Salu2,

AMT



Cinco poderosas razones por las que el coche eléctrico no llegará nunca

Escrito por oilcrash 17-02-2010 en General. Comentarios (5)
Queridos lectores,

He de partir de viaje, y entre preparativos y viaje en sí mismo estaré apartado del blog durante unos diez días. Antes de salir, quería hacer un breve post sobre por qué la solución en la que confían las grandes marcas de automóviles es una falsa salida y en realidad el último clavo de su ataúd.

Primero, explicar el título. Coches eléctricos existen, evidentemente; lo que se dice aquí es que nunca se fabricarán a gran escala, ni siquiera a una escala significativa. Posiblemente los potentados del futuro, si tienen algún coche, será eléctrico; pero de éstos habrá uno por cada cien o mil habitantes, con suerte. Nada que ver con la sociedad devota de la automoción privada de hoy en día (en el mundo hay unos mil millones de coches, uno por cada siete habitantes). Analicemos estas razones, que son todas ellas de carencia: no podrá ser porque faltan muchas cosas. Y más concretamente:

  1. Por falta de electricidad: Está muy bien no consumir petróleo en esos coches fantásticos, pero, ¿de dónde va a salir toda esa electricidad? Como mostramos en nuestra presentación, eliminar petróleo y gas supondría que España tendría que multiplicar por entre 8 y 10 la producción por otros medios. Lo cual es simplemente inviable.
  2. Por falta de infraestructuras: Hay un problema que está relacionado con la electricidad, pero no con su generación, si no con su distribución. Tantos coches eléctricos recargándose al mismo tiempo exigirían reforzar enormemente la red actual, que debería ser capaz de absorber picos de demanda mucho mayores a los actuales. Si en la actualidad es complicado conseguir que las eléctricas inviertan en mantenimiento de sus infraestructuras (los apagones de Barcelona y Madrid por estallidos de subestaciones, que más de uno se acordará, son testigos), imagínense lo que sería ampliarlas de manera más que significativa.
  3. Por falta de capital: Incluso queriendo hacer los cambios de infraestructura deseados, requieren gigantescas cantidades de capital; pero uno de los problemas que se están presentando en la llegada al peak oil es que falta capital para todo. Para poder sufragar esta inversión, las eléctricas deberían repercutir, y de qué manera, los costes sobre los consumidores, lo cual no está muy claro que sea factible.
  4. Por falta de litio: El litio es un material muy escaso en el planeta Tierra. De acuerdo con el trabajo "Continuously less and less", que ya hemos citado anteriormente, el litio es de las primeras cosas que se acabará: a ritmos de extracción actuales quedan menos de 10 años para su agotamiento. Actualmente hay problemas para suministrar litio para las baterías de móviles y portátiles por este motivo, con lo que se hace inimaginable hacer una explotación de gran escala como la que se requeriría para generar coches eléctricos a gran escala. Por supuesto se podría pensar que se podrían hacer baterías basadas en otros materiales; el problema es que de momento la de ión-litio es la única tecnología que permite una duración medianamente aceptable... que en realidad es penosa: los coches eléctricos actuales tienen una autonomía de unos 100 km.
  5. Por falta de mercado: Mientras el petróleo sea asequible, las prestaciones del coche de gasolina o diésel serán siempre muy superiores. Cuando haya problemas con el suministro de petróleo, los problemas de la sociedad serán demasiado graves como para que la gente se preocupe de comprar coches. En una situación de carestía de todo, paro rampante y el coste de la vida mucho más alto que ahora, es dudoso que mucha gente se plantee ni tan siquiera tener coche.

¿Qué sentido tiene, pues, esta apuesta? ¿Cómo podemos ni tan sólo plantearnos esta falsa salida? Supongo porque aún creemos que los problemas se pueden resolver solos (y en este caso, cinco de una tacada). Aunque quizá todo esto sólo sea una distracción.

Hay una frase paradigmática de la comunidad del peak oil para describir esto: Happy Motor is over. O sea, Se acabó la motorización feliz.

AMT