The Oil Crash

energia

No hay milagros: El magnesio no es una fuente de energía

Escrito por oilcrash 27-05-2010 en General. Comentarios (20)
Queridos lectores,

Inauguro con este post una nueva sección de mi blog que me temo que recurrirá a medida que la desesperación por la llegada de la Gran Escasez vaya prendiendo. Es de esperar que en los próximos meses y años aparezcan cada vez más noticias sobre nuevas fuentes de energía, propiciadas por gente de lo más diversa, desde profesores bientencionados hasta embaucadores. Me da rabia perder el tiempo con estas cosas, ya que el fraude tras muchas de estas "fuentes de energía" es evidente conociendo un poco de Termodonámica; creo, empero, que ésta es una de las funciones del blog: aclarar la situación real. El problema es que muchas veces se requerirá un análisis profundo, que llevará semanas, antes de evidenciar que el emperador está desnudo. Afortunadamente, no es el caso que nos ocupa hoy.

Dos amigos me han señalado una noticia aparecida en el número de hoy del diario La Vanguardia. El título de la noticia lo dice todo: "
Takashi Yabe: <<El magnesio sustituirá al petróleo antes del 2025>>". La verdad es que al ver el título era un poco escéptico, pero pensé que debía darle una oportunidad al trabajo del profesor Takashi Yabe y mirar qué nos podía aportar y en qué nos podía ayudar.

La noticia no da muchos detalles científicos, que digamos. No explica en mucho en qué consiste la milagrosa reacción del magnesio (lo poco que explica del motor MAGIC hace pensar en una recombinación de magnesio con agua, pero falta saber cuál es el rendimiento de la reacción), y además, hay dos detalles un tanto fantasiosos: la posibilidad de extraer el magnesio del agua del mar, y la transmisión de un rayo de 1Gw (ahí es nada) para alimentar un barco lejano. Pero, en fin, aceptando que estos detalles pudieran ser concesiones periodísticas decidí buscar un poco más.

Lo primero fue localizar la página web del profesor Yabe. La única referencia visible a su invención es un artículo de 2006 que lleva por título "Demonstrated fossil-fuel-free energy cycle using magnesium and laser", publicado en una buena revista de Física, Applied Physics Letters. Precisamente por eso, y porque el artículo ha pasado un proceso de revisión por dos o más científicos, lo que en él está escrito es correcto y coherente. Me lo he descargado y leído (es cortito, tres páginas).

Señores, si pensaban lanzarse a invertir en magnesio mejor repiénsenselo un poco. En el artículo Yabe y los otros 13 firmantes llaman a las cosas por su nombre. Les traduzco el abstract (resumen que suele encabezar los artículos científicos); el énfasis (negrita) es mío

"Los autores de este artículo proponen un ciclo de energía basado en un combustible renovable. Se ha escogido el magnesio como carrier (portador) y se realiza su combustión con agua usando muchos dispositivos energéticos. MgO, el residuo de la combustión, se vuelve a reducir a Mg con radiación láser generada con fuentes de energía solares y otras renovables. Con ellas hemos conseguido una eficiencia en la recuperación de la energía del 42,5% para convertir MgO en magnesio, usando un láser. Combinado con una eficiencia demostrada del 38% al convertir una fuente de luz solar artificial (lámpara de haluro de metal) en energía láser indica que el ciclo de energía propuesto ya está en un rango que hace el uso práctico factible".

En resumen, estos señores usan el magnesio como portador de energía, no como fuente de energía: la energía tiene todavía que venir de otro lado. Además, la conversión no es espectacular: el portador sólo almacena el 42,5% de la energía invertida en "cargarlo" (el otro 57,5% se pierde), en línea con el rendimiento de usar hidrógeno como portador. Por tanto, el magnesio no va a desplazar al petróleo, por la misma razón que no van a hacerlo el litio, el hidrógeno o la electricidad: porque sólo transportan o almacenan la energía, pero no la generan.

Eso no quiere decir que los resultados de Yabe y sus colaboradores sean irrelevantes. Sin ser un experto en la materia veo ventajas (aunque también inconvenientes) del magnesio respecto a otros portadores (como el hidrógeno).

Ventajas:
+ El magnesio es un sólido estable, al contrario del hidrógeno, que tiene tendencia a explotar y a evaporarse.
+ Tiene una buena densidad energética en volumen (de acuerdo con el artículo, 43 Megajulios/litro) en línea con la densidad energética en volumen de la gasolina o el diésel. Ya que la densidad del magnesio 1,78 Kg/l, su densidad energética por peso es de 24 Megajulios/Kg, no tan buena como la de los derivados del petróleo pero bastante aceptable.
+ El magnesio usado (convertido en óxido) es reciclable para "recargar" el dispositivo.

Desventajas:
+ Para iniciar la reacción se necesita calentar el magnesio a 850 Kelvin, es decir, unos 577 ºC, aunque luego la reacción es automantenida. Esto puede suponer problemas importantes al diseñar un motor comercial.
+ No parece claro que el motor sea muy compacto, y esto puede hacer el magnesio insuable para ciertas aplicaciones (coches, etc).
+ La extracción del magnesio en primer lugar (e.g., del agua del mar) implica ingentes cantidades de energía, lo cual puede ralentizar o impedir un despliegue a gran escala de esta tecnología.
+ Hasta ahora no hay ningún prototipo a escala comercial. Pueden surgir problemas innumerables al tratar de hacer un motor a escala real que no surgen en los dispositivos experimentales de laboratorio.
+ Su láser se basa en el metal raro itrio, el suministro del cual está hoy por hoy amenazado, como explicaremos en algún post futuro.

De hecho, algunas voces sugieren en internet que Mitshubishi rompió el acuerdo que tenía con Yabe y que éste está buscando alguien a quien "venderle la moto" para conseguir financiación para continuar sus experimentos. Yo no quiero entrar a valorar esto, aunque sí que creo que el periodista que le entrevistó podría haber investigado un poco y ver que la misma "noticia" fue dada en otros medios en 2008 y 2009 (ver aquí un pequeño resumen del proyecto y las notas de prensa).

Ahora, a esperar al siguiente tocomocho. Salu2,

AMT

El problema del cobre

Escrito por oilcrash 07-02-2010 en General. Comentarios (1)
Queridos lectores,

Anoche veía el capítulo 18 del más que recomendable Crash Course de Chris Martenson. Este capítulo está nominalmente dedicado al Medio Ambiente y cómo interaccionará con la crisis económica y energética que están en curso, aunque, contrariamente a lo que muchos supondrían, no tiene absolutamente nada que ver con el Cambio Climático, sino sobre fenómenos más mundanos y más cercanos, tanto en el espacio como en el tiempo. Hubo una cosa que me chocó, y es el ejemplo de la mina de cobre de Bingham Canyon, en Utah (EE.UU). Esta tipo de minería es por lo que se ve un icono de la comunidad del Peak Oil, ya que una mina del mismo tipo (en ese caso, de carbón) ilustra la contraportada del interesante informe "Searching for a miracle" de Richard Heinberg (por cierto, este informe es de imprescindible lectura para todos aquellos que aún creen que una solución basada en un mix de energías renovables, nuclear o lo que sea podrá ser alguna vez alternativa al petróleo, gas y carbón; algún día haré una reseña del mismo). Ciertamente, ese tipo de minas es impresionante: en el caso de Bingham Canyon estamos hablando de un cráter de 3 kilómetros de diámetro y varios centenares de metros de profundidad, donde se machaca la roca para extraer mineral de calcopirita (sulfuro de cobre). El detalle que Martenson destaca en su documental es que la concentración de la mena es del 0.2%. Es decir, de 2 partes por 1.000. Esto es, que se ha de machacar una tonelada de roca para obtener sólo 2 kilos de calcopirita.

Este fenómeno, el de la poca calidad de las menas minerales explotadas hoy en día, no es exclusivo del cobre; comentábamos en otra noticia de este blog que en el caso del uranio la concentración de los yacimientos que mayoritariamente se explotan hoy en día están entre 0.1 y 0.01%, lo cual conlleva machacar entre 1 y 10 toneladas de roca para extraer un kilo de óxido de uranio (y después hay que purificarlo y enriquecerlo). Es evidente que tales tipos de yacimientos no se estarían explotando si hubiera alternativas de mejor calidad y mejor rendimiento (que al cabo es decir menor coste de explotación), y es que éste es nuestro problema fundamental ahora mismo. En un artículo reciente, "Continously less and less" ("Cada vez menos indefinidamente"), se analiza el problema particular del Peak Oil (el cenit del petróleo) en el contexto del Peak Everything (el cenit de todo). Y es que no sólo estamos llevando la producción de petróleo al límite de inviabilidad (no de su agotamiento físico, pero sí del agotamiento de su aprovechamiento por la sociedad), sino también pasa con la producción de la mayoría de los recursos (incluidos algunos renovables, como el agua y el suelo cultivable). Volviendo a "Continuously less and less", en este informe se analiza el estado de 58 materias minerales, recursos naturales no renovables, en el contexto de EE.UU. y del mundo. El resultado es desolador, y con bastante tino en el artículo se relacionan los problemas de los recursos con la evolución del sistema económico y político de los EE.UU. Pero volvamos al caso del cobre, que es el que ahora nos ocupa. Según el artículo, el cobre está en la categoría de recursos que, a ritmos de explotación actuales, se agotaría en entre 26 y 40 años. Este número no es demasiado tranquilizador, pero lo es aún menos si se tiene en cuenta que esta cifra se obtiene dividiendo las reservas entre lo producido anualmente; y como sabemos, la realidad geológica que también afecta al cobre hace que no se pueda producir a ritmo constante, sino que llega a un cenit y después decae, al igual que el uranio, el petróleo, el gas, el carbón y prácticamente todo. La cifra de 26-40 años para el agotamiento a ritmos actuales implica que estamos muy cerca del pico del cobre, si no lo hemos pasado ya (a título comparativo, las reservas de petróleo darían, a ritmos de explotación actuales, unos 30 años). Por tanto la producción del cobre está o decayendo o a punto de hacerlo.

Pero como comentábamos al discutir que la energía nuclear no tiene ningún futuro, el problema que se nos presenta es que sólo podemos mantener los ritmos de extracción mineral actuales si tenemos una gran cantidad de energía suficientemente barata como para hacer viable machacar toneladas de roca para extraer sólo kilos de mineral, después de haber desplazado estas rocas con gigantescos camiones que recorren kilómetros de camino serpenteante desde el fondo de un agujero de kilómetros de diámetro. De lo cual se deduce que en cuanto el oil crash vaya estrechando su gélida garra en torno de nuestro cuello nos veremos obligados a abandonar los yacimientos de menos rendimiento y luego incluso los que para el estándar actual se consideran razonables. O eso o dejar que los precios de esos materiales lleguen al infinito, que al final causará igualmente una reducción de la producción.

¿Y cuál es el problema específico en el caso del cobre, que motiva el título y leit motif de este artículo? Pues que necesitamos el cobre para muchos usos, sobre todos relacionados con la conducción eléctrica (ya que el cobre tiene buenas propiedades mecánicas -maleabilidad, tenacidad- y eléctricas -conductividad. En nuestras casas los hilos eléctricos son de cobre, porque si fueran de acero las pérdidas por resistencia en nuestros cables serían más significativas, a no ser que aumentásemos mucho el voltaje doméstico - y con él el riesgo de accidentes mortales. Cosa que nos tendremos que plantear cuando el cobre sea más escaso. Y digo más escaso, porque aunque parece que no nos damos cuenta, el cobre ya es bastante escaso hoy en día.

Pero hay otro problema más grave aún, que es en realidad la razón de escribir hoy esta noticia. Usamos el cobre para una tarea fundamental que compromete nuestro futuro. Las bobinas que dan vueltas en nuestros generadores eléctricos están hechas de cobre, de grandes cantidades de cobre. No podemos usar otro material industrial, porque si no el rendimiento caería drásticamente. Y aquí surge la pregunta: si el declive propio del cobre, agravado por que la escasez de energía no permitirá explotar la mayoría de los yacimientos actuales, nos va a reducir más que considerablemente la producción de cobre en muy pocos años (un par de ellos, quizá), ¿cómo vamos a construir esos fantásticos aerogeneradores que nos van a permitir multiplicar varias veces nuestra capacidad de producir energía eólica hoy en día? La imposibilidad de resolver este problema queda de manifiesto cuando se analiza un artículo de hace 7 años de Pedro Prieto, publicado en la web Crisis Energética: "Modernos dioses tecno-ecológicos: Helios y Eolo". Y es que, suponiendo que quisiéramos y aceptásemos hacer una revolución energética y llenar cada rincón aprovechable del planeta con molinos de viento y todo funcionase a la perfección para poder suplir nuestras necesidades energéticas actuales (que, no olvidemos, son profundamente injustas, teniendo en cuenta que sólo una minoría de la Humanidad disfruta de nuestro nivel de bienestar), resulta que necesitaríamos la producción íntegra de cobre de 20 años. Lo cual no sólo está fuera del alcance de la sociedad industrial. Es que dentro de poco no será alcanzable con lo que queda de producción del mundo, que en todo caso no será producible en los 20 años que querríamos.

Problemas similares acechan la fabricación de placas solares, en este caso agravados por el hecho de que se usan metales raros, de escasa producción y abundancia. Así pues, resulta inverosímil que se pueda hacer un sustitución de nuestras fuentes de energía actuales por no renovables, no sólo porque la escala de despliegue sea colosal y posiblemente no alcanzable, sino porque no tendremos materiales para desplegarlas aunque quisiéramos.

Bienvenidos a un futuro sin soluciones eco-tecnológicas.

AT.

Pronóstico de precios del petróleo para los próximos 10 años

Escrito por oilcrash 03-02-2010 en General. Comentarios (4)
Queridos lectores,

Después de estar dándole vueltas, me he decidido a meterme en este berenjenal que es siempre intentar adelantar por dónde se moverán losprecios del petróleo durante los próximos años. Es un intento muy complicado, y que se presta a ser tomado como motivo de descrédito si tus predicciones se alejan mucho de la realidad. Yo no soy muy bueno en estos menesteres, a decir verdad (aún debo una apuesta por haberme jugado que llegaríamos a los 80 dólares en Julio pasado). Sin embargo, dentro de las actividades que estamos intentando organizar en el CMIMA acerca del Oil Crash nos interesa contar con algún tipo de previsión, y por ello he decidido intentar hacer un poco de análisis para avanzar alguna conclusión. De todos modos, y antes de empezar, quiero hacer una lista de todos los inconvenientes y salvedades que explican por qué no se debe tomar mi estudio como un pronóstico fidedigno del precio en un determinado momento.

Salvedades:

  • La evolución del precio será, siempre, forzosamente, muy nolineal. Por un parte, el hecho de que en este momento la oferta sea muy inelástica (esto es, no se puede variar mucho por más que que demanda haga subir la puja; se estima que actualmente para aumentar la producción de sólo un millón de barriles (sobre los 85 que se producen de media) el precio ha de subir 25$ (!) (fuente).
  • Por otra parte, la misma inelasticidad hace que la volatilidad sea enorme (con lo que las variaciones serán facilmente enormes, dadoque la respuesta del mercado al más pequeño signo de cambio es salvaje).
  • Por último, hay muchos factores geopolíticos no modelizables que tendrán un gran impacto en el precio. Por ejemplo, si hay revueltas en Irán, en Venezuela, etc la falta repentina de 2-3 millonesde barriles diarios disparía los precios, mientras que si algún granpaís recae o China reduce su consumo o China se sume en una gravecrisis, el consumo caerá y con él el precio. Tampoco se puede descartarque alguno de los grandes proyectos de explotación en marcha puedanaliviar la tensión de precios, aunque teniendo en cuenta que perderemosentre 4 y 5 millones barriles/día de producción durante los próximos años es difícil que estos proyectos tengan un impacto cualitativamente apreciable.
Dicho todo esto, establezcamos las hipótesis y el marco de lo que se pretender hacer:

Marco de referencia:
  • Asumiré como primer escenario que la producción de petróleo es constante sobre el período de tiempo analizado.
  • No intentaré hacer una predicción a fecha concreta; mi marco dereferencia será el precio medio anual. Con ello asumiré que latendencia es lo suficientemente fuerte como para ser más o menosmodelizable.
  • Hago casi la hipótesis más simplista sobre la tendencia, y es que a un nivel de producción de petróleo constante el precio sube a porcentaje fijo cada año (divergencia exponencial con el tiempo de exponente constante). La hipótesis de que el precio medio sube constantemente es buena para el período 2005-2008, en el que la producción permanece constante; lo de que el aumento sea multiplicativo (es decir, exponencial) y no aditivo (es decir, aritmético) es una hipótesis irrefrendada, únicamente verosímil porque nuestro sistema económico sólo se interesa a los retornos relativos (es decir, porcentuales) y las tasas de inversión dependen del rendimiento, de nuevo, porcentual. Además, su efecto sobre consumo de petróleo de la OCDE (como se discute en un post anterior, "Por qué la fecha exacta del Oil Peak es irrelevante") és multiplicativo y no aditivo (volveré a esto para argumentar el efecto cuando la producción no es constante). Es por ello posible, aunque no demostrado, que los ritmos de crecimiento del precio sean porcentuales.
Así las cosas, es muy fácil sacar algunas conclusiones:

Análisis:

Basta con tomar una serie histórica de precios de petróleo, como la que se puede encontrar en la Administración de la Información de la Energía de los EE.UU. No quiero hacer un análisis preciso (tampoco creo que sea posible), así que a pesar de su fluctuabilidad me quedo con los valores del barril del petróleo de tipo Brent el primer día del año para el que hay datos:

5/1/2004: 31,02$
4/1/2005: 40,08$
3/1/2006: 61,46$
2/1/2007: 58,85$
3/1/2008: 99,76$
2/1/2009: 39,51$
4/1/2010: 79,25$

Estos datos son poco representativos, porque en alguno de estos años el precio osciló mucho (sobre todo en 2008, que comenzó a 100$, llegó a 150$, cayó a 34$ para empezar después a subir durante 2009); sin embargo, si lo que quiero es caracterizar las tendencias de las medias anuales éstas deberían reflejarse como factor dominante en estos precios (en una versión futura haré un análisis más fino). Hago un estimador (grosero y con amplio margen de error) del Precio Representativo (PR) de un año como el promedio entre el valor de abertura de ese año y el de abertura del siguiente. Por tanto,

PR 2004: 35,55$
PR 2005: 50,77$
PR 2006: 60,16$
PR 2007: 79,31$
PR 2008: 69,64$
PR 2009: 59,38$

Si miramos la variacion porcentual interanual, encontramos:

PR 2004-2005: + 43%
PR 2005-2006: +18%
PR 2006-2007: +31%
PR 2007-2008: -12%
PR 2008-2009: -15%

Es evidente que hay un problema con el año 2008; en ese año se produce una transición abrupta, ocasionada por los altos precios del petróleo, que seguramente se dispararon por factores que iban más allá de la demanda. En torno a la transición, todo se vuelve impredictible y más tierra incógnita de lo que ya es de por si este ejercicio de especulación. Por tanto, descartaremos los momentos alrededor de esta transición (el pico se produjo en julio), tomando los valores de precios a 1 de abril de 2008 para calcular el Precio de Referencia Corregido (PRC) de 2008Q1. Para el segundo cuatrimestre no podemos hacer nada, ya que el precio cayó desde Julio durante el resto de 2008, empezando a remontar sólo en 2009, así que la variación 2008-2009 la tendremos que ignorar.

Así pues tenemos:

1/4/2008: 100,28$

Por lo que el PR del primer cuatrimestre de 2008 sería:

PRQ1 2008: 100,02$

Lo cual da una variación del PR2007 al PR Q1 2008 que es del 26%. Anualizar esta variación no es trivial, pero asumiendo que la fecha convencional del PR es el punto medio del período considerado (1 de Julio de 2007 para el PR 2007,  15 de Febrero para el PR Q1 2008) tenemos que esta variacion del 26% es para un periodo de 7 meses y medio; convertida a 12 meses representaría una variación del 45%. Así pues tenemos:

PR 2004-2005: + 43%
PR 2005-2006: +18%
PR 2006-2007: +31%
PR 2007-Q12008 anualizado: +45%

lo cual representa una subida media anual del 33%.

Mi hipótesis es que en una situación de suministros ajustados la media de los precios sube alrededor de un 33% anual, algunas veces más, otras menos, hasta ocasionar un nuevo crash porque una parte de la economía no puede seguir este ritmo (en apoyo de esta hipótesis, como ya hemos comentado, el Profesor James Hamilton asegura que los límites de suministro son la causa principal de la actual recesión, ver "Causes and consequences of the Oil Shock of 2007-2008"). Estimo, partiendo de la experiencia del Crash de 2008 que éste se produce unos tres meses después de que el precio llegue a 100$, en un período que dura unos nueve meses, en los que se produce un pico y después cae en picado por la caída de la demanda. Predecir el valor del pico es más o menos imposible, pero sí que podemos adelantar que  la economía debilitada no podrá aguantar precios crecientes hasta valores tan altos como 150$, con lo que probablemente el próximo pico será bien menor. Mientras dure la situación de plateau oil, lo único que podemos aventurar es la cadencia de los picos, asumiendo que tras el pico el precio se estabiliza en un valor de unos 40$.

Así pues, partiendo de los 70$ por barril de hoy, de aquí en 15 meses se llegará a 100$, con lo que se producirá el siguiente shock en Julio de 2011. De aquí también se concluye que los tiempos de recurrencia de los shocks petrolíferos serán cada 3 años, siempre en Julio: 2008, 2011, 2014, 2017, 2020,... Es decir, en esta década nos esperan 4 shocks petrolíferos, siempre y cuando asumamos que estamos en el plateau oil.

¿Y qué pasa si empezamos ya, desde hoy mismo, el declive de producción, y éste se sitúa en un verosímil 5% anual? Es de esperar que la restricción de la oferta se traslade en igual porcentaje al incremento de precios anual, al menos en primer orden -aproximación lineal- con lo que el incremento anual de precios del barril de petróleo sería del 38% este año, del 43% el año que viene, del 48% en 2012, etc. Esto hace que la recurrencia de shocks petrolíferos sea cada vez más rápida: en vez de los 36 meses del escenario de plateau oil, se pasa primero a 34 meses, después a 32, después a 30,... Así las cosas, la secuencia de shocks petrolíferos sería: Julio de 2008, Mayo de 2011, Marzo de 2014, Noviembre de 2016, Junio de 2018, Septiembre de 2020,... Es decir, 5 shocks petrolíferos en esta década.

En realidad, todo esto es completamente especulativo; hay muchos factores no lineales que favorecerán que los ritmos sean más rápidos que los aquí indicados y otros que harán que el precio vaya más lentamente, pero como consecuencia de una gran devastación en la economía; se ha de recordar que tan dañino es que el precio suba mucho como que baje mucho, ya que nos saca de la ventana de viabilidad económica. El objeto de este análisis es mostrar que se va a producir un cambio en el ritmo en el que estos eventos catastróficos tendrán lugar, y que pueden sucederse a una velocidad inimaginable con efectos demoledores. Así pues, cuando algunos analistas opinan que en unos meses el precio del petróleo puede ponerse en los 60$ y otros dicen que llegará a 100$, la respuesta correcta es que los dos tienen razón. Y es que la volatilidad causada por el cénit del petróleo no permite un análisis clásico.

Bienvenidos al reino de la volatilidad devastadora.

AT.

La energía nuclear: una opción con más pasado que futuro

Escrito por oilcrash 25-01-2010 en General. Comentarios (10)
Durante mucho tiempo creí que la opción nuclear era la baza que los gobiernos guardaban escondida en la manga para cuando las cosas se torcieran mucho con el suministro de petróleo. Al fin y al cabo, la energía de origen nuclear es relativamente limpia (dejando de lado la cuestión de la gestión de los residuos, que merece una anotación aparte) y de una gran densidad energética. De hecho, cuando se citan los posibles problemas de futuro del suministro de petróleo, se suele mencionar la energía nuclear como un puntal donde apoyarnos en tanto que hacemos la transición a un futuro alimentado sólo con energías renovables. Por ese motivo, hay importantes grupos de apoyo a la energía nuclear que defienden que debemos apostar fuertemente por esta fuente para evitar la futura escasez energética. Es por ello sorprendente que ni las autoridades ni la industria estén haciendo movimientos claros para expandir la implantación nuclear, y en particular en España, donde los movimientos anti-nucleares no tienen tanta fuerza como en Alemania. ¿O quizá no es tan sorprendente?

El año pasado, Michael Dittmar, doctor en Física e investigador en el Instituto de Física de Partículas de Zurich, publicó una serie de noticias convidadas en The Oil Drum acerca de los hechos de la energía nuclear y su futuro. La serie lleva por título, bastante significativo, "El futuro de la energía nuclear: ¿hechos o ficción?". Pueden encontrar la versión original en inglés de estas noticias en los siguientes enlaces: Parte I, Parte II, Parte III y Parte IV. En ellos, el Dr. Dittmar analiza profusamente el estado actual de la energía nuclear, desde los reactores de fisión convencional, pasando por los reactores de cuarta generación hasta llegar a los avances en fusión nuclear (en su impagable Parte IV explica por qué siempre faltan 50 años para el primer reactor comercial de fusión nuclear). En esta noticia nos concentraremos en las tres primeras partes; son textos largos pero merece la pena estudiarlos. Para aquellos que no sepan leer inglés he aquí un resumen de los hechos más relevantes.

El Dr. Dittmar se ha tomado la molestia de analizar con detalle toda una serie de
los informes anuales de la Agencia Internacional de la Energía Nuclear, los llamados Libros Rojos, para determinar el estado actual de las reservas de uranio. Es un esfuerzo encomiable y muy de agradecer, entre otras cosas porque el mencionado Libro Rojo cuesta la friolera de 10.000 euros (!). Bien, dejando los detalles pesados al margen éste es el resumen de la situación:

Hechos:

    - En 2008 se consumieron en el mundo el equivalente a 65.000 toneladas de uranio natural.
    - Las minas de uranio sólo proporcionaron unas 44.000 toneladas de ese uranio. Las 21.000 toneladas restantes fueron extraídas de las llamadas reservas secundarias.
    - Estas reservas secundarias son simplemente uranio extraído y no usado, acumulado principalmente durante la década de los 80 en la que es obtenía más de lo que se usaba. El Dr. Dittmar estima en unas 50.000 toneladas el uranio acumulado en las reservas secundarias civiles y en unas 500.000 toneladas el de las reservas militares, repartidas estas últimas principalmente entre EE.UU. y Rusia.
    - Se estima que al ritmo actual las reservas civiles se agotarán en 3-4 años. Es imposible saber que harán EE.UU. y Rusia con sus reservas militares (una parte del cual están en forma de armas atómicas), pero es dudoso que las compartan.
    - El pico principal de extracción de uranio se alcanzó en 1980, en que se extrajeron casi 70.000 toneladas. En aquel momento, debido al exceso de oferta se decidió reducir la extracción, y desde hace más de diez años la extracción ha ido incrementándose de nuevo. Se estima que el pico secundario tendrá lugar en 2040 y será inferior a 55.000 toneladas, con lo que faltarán siempre al menos 10.000 toneladas para suministrar las necesidades actuales.
    - Para terminarlo de agravar, el 50% del combustible nuclear usado en EE.UU. proviene del desmantelamiento de misiles rusos, con un contrato que liga a los rusos hasta 2013 y que Rusia ya ha anunciado que no tiene interés en renovar.

Consecuencias que se extraen de estos datos:

    - De aquí en 3 o 4 años, como mucho, desaparecidas las reservas civiles de uranio y si EE.UU. y Rusia no venden en el mercado libre su uranio militar habrá una demanda insatisfecha en el mundo de un 30% del uranio que se consume hoy en día. Eso significa que un 30% de las centrales nucleares tendrán que parar (!), aunque el porcentaje podría disminuir si los militares estadounidenses y rusos ceden parte de su uranio a sus compatriotas civiles. En todo caso, es dudoso que la escasez afecte a menos de un 15 o 20% de las centrales. España en particular tiene una difícil papeleta aquí.
   - El incremento de extracción de uranio previsto hasta 2040 no permitirá, ni por asomo, una expansión en gran escala de la energía nuclear; antes al contrario, el parque de centrales nucleares tendrá que reducirse en un 15% o más.
   - Según el geólogo Kenneth Deffeyes, la concentración de uranio sigue una ley log-normal, lo cual significa que hay muchos menos filones de gran concentración de uranio y muchos más de escasa concentración de lo que usualmente se espera (es decir, con una distribución normal). Hoy en día es normal triturar una tonelada de roca para recuperar un kilo de uranio, pero en breve dependeremos más de filones donde se habrán de triturar 10 o más toneladas de roca para extraer ese kilo de uranio natural. En una situación de costes de operación de maquinaria creciente (por la subida de los combustibles) es dudoso que tal operación sea económicamente viable.


Conclusión:

La energía nuclear no tiene ningún futuro. Es más, deberíamos estar ya preparándonos para gestionar su pérdida, que va ser más brusca y discontinua que la del petróleo (por el efecto de las reservas secundarias).

Para despedirme:

Dos enlaces relacionados:

Noticia sobre el mismo tema en un blog amigo: Se acaba el chollo

En Francia, que hasta hace poco era una orgullosa exportadora de electricidad gracias a su gran flota de centrales nucleares, este invierno han tenido que importar electricidad y sufrir apagones. El problema: la empresa suministradora Areva no está trayendo el uranio requerido ni llevándose el usado para reprocesar. Cuando las barbas de tu vecino veas cortar... Enlace a la noticia publicada en Times Online aquí (en inglés).

AT.