The Oil Crash

General

El coche eléctrico, un grave error

Escrito por oilcrash 08-04-2010 en General. Comentarios (9)
Queridos lectores,

Esta mañana leía un artículo de Jack Lifton, consultor de mercado de metales raros, que lleva por significativo título "Baterías de litio: nada más que una ilusión" (artículo en inglés). El artículo es bastante largo, pero quiero destacar tres detalles que creo que son muy significativos.

En primer lugar, siempre se dice que la mitad de las reservas de litio del mundo están en Bolivia, y más concretamente en el Salar de Uyuni. Sin embargo, dado la escasa concentración de litio en Uyuni y, lo que es peor, la alta concentración de magnesio relativa a la de litio, hace que ese litio sea imposible de extraer por ningún método industrial conocido. Lo cual quiere decir que, al margen de las excusas que pronto aparecerán sobre la "actitud obstruccionista de Bolivia", la realidad es que las reservas mundiales de litio están, a día de hoy, sobrestimadas en un factor 2.

En segundo lugar, resulta muy difícil incrementar la producción anual, ya que para extraer el litio de las sales de las salinas de Chile y Argentina se utiliza un procedimiento muy lento, consistente en hacer grandes balsas con las sales de litio disueltas y se dejan evaporar. El proceso puede tardar hasta 18 meses, y las balsas ya ocupan una gran superficie, con lo que es poco verosímil que se pueda incrementar la producción de manera significativa.

En tercer lugar, y esto es lo mejor, teniendo en cuenta la producción anual de litio (27.000 toneladas) y la cantidad de litio que se necesita para un coche semi-eléctrico como el Chevrolet Volt (que es de 16 kilogramos), se obtiene que si desviásemos toda la producción anual de litio para producir coches eléctricos (y por tanto nos quedásemos sin baterías para móviles y portátiles y sin medicamentos de estabilización de ánimo) se podrían producir en todo el mundo aproximadamente un millón y medio de coches eléctricos cada año. En el mundo hay unos mil millones de coches utilitarios (más de 200 millones en la Unión Europea), lo cual quiere decir que reemplazar toda la flota de coches del mundo a este ritmo llevaría la cabalística cifra de 666 años. Como de todos modos a ritmos de producción actual el litio se agotaría en 10 años, ¿alguien me puede explicar de qué estamos hablando?

Estos hechos son especialmente graves si se tiene en cuenta la importancia que se está dando en el debate público al coche eléctrico, que además se supone que tendrá un papel relevante en las futuras redes eléctricas inteligentes (los coches aportarán su capacidad de almacenamiento de electricidad cuando no se estén usando). De hecho, en la discusión de las políticas de la UE se plantean producciones de decenas de millones de coches anualmente para poder remplazar la flota actual en un plazo razonable, pero sabemos que eso no pasará en ningún caso. Por tanto, insisto, ¿de qué estamos hablando? ¿Quién está engañando? ¿Quién se está engañando? ¿Quién va a pagar esta quimera? ¿Qué pasará cuando sea evidente que el coche eléctrico no va a despegar, y que por tanto la industria automovilística está condenada, y que no podrá crearse una red eléctrica inteligente como se pretende?

En algún momento los ciudadanos deberían de exigir responsabilidad a la hora de discutir y adoptar políticas, que los políticos no se dejen arrastrar por falsas soluciones tecnooptimistas que sólo son callejones sin salida y consumen los pocos recursos que nos quedan.

Salu2,

AMT

Algunos gobiernos cambian el rumbo

Escrito por oilcrash 29-03-2010 en General. Comentarios (1)
Queridos lectores,

Quería destacar dos noticias relevantes sucedidas durante la semana pasada.

El lunes 22 de Marzo de 2010, el Gobierno británico organizó un encuentro con la industria para discutir sobre el riesgo de que el cénit de producción del petróleo (Peak Oil) pueda llegar en los próximos años. Ha habido varios hechos significativos en este encuentro. Primero, que el Gobierno británico comienza a contemplar la posibilidad de que el Peak Oil pueda ser inminente. Segundo, que a esta conferencia invitaron a dos miembros de la red de Ciudades en Transición (Transition Network, TN). Para los que no sepáis de qué va esta red, esencialmente tratan de dotar a las comunidades de la necesaria resistencia para abordar los cambios, para lo cual el acento se pone en la producción agrícola con prácticas como la permacultura. Uno de los dos miembros de TN ha hecho una transcripción de cómo fue el encuentro; podéis encontrar la información original aquí. Para los que no sepáis inglés, os traduzco la conclusiones del encuentro:
  1. La fecha exacta del Peak Oil es una cuestión académica, lo importante es que es un hecho inevitable.
  2. Hay un alto riesgo de que suceda tan pronto acabe la recesión o en 3-4 años.
  3. Los precios inevitablemente serán mayores que ahora
  4. A corto plazo podremos confiar en el suministro de gas gracias a las reservas no convencionales.
  5. La intervención del Gobierno es algo inevitable.
  6. El cambio de comportamiento es clave, y el Gobierno necesitará trasmitir el mensaje cuidadosamente, comunicando que las cosas serán diferentes pero no peores.
  7. Se necesitan mejoras en el transporte, incluyendo la electrificación.
  8. La planificación de usos del suelo ha de tener esto en cuenta, y llegado el caso se deben establecer racionamientos.
En suma, el Gobierno británico se esta preparando para algo parecido a una economía de guerra. Que es a lo que vamos. Preocupa el embargo informativo y la fe en cosas como el suministro de gas no convencional, la electrificación y otras utopías tecnológicas, pero es evidente que se están comenzando a tomar el problema en serio.

Unos días más tarde, el 25 de Marzo, Le Monde publica, en su versión inglesa, un extenso artículo sobre la revisión de las previsiones del Departamento de Energia (DoE) de los EE.UU. Significativamente, por primera vez, el DoE cree que podemos estar comenzando el plateau de producción de petróleo previo al declive (ver artículo aquí). Para ser el DoE esto es un gigantesco avance, ya que ellos siembre han rechazado que se pudiera producir un Peak Oil a corto plazo. Argumentan que el problema es la desinversión en prospección petrolífera, cuestión ésta que ya hemos discutido en este blog y que no se puede desligar del declive de producción en sí, debido a la retroalimentación entre los factores geológicos y económicos. Por tanto, aunque el Gobierno de los EE.UU. no quiere decir el nombre de la bicha, hace un cambio radical de postura y ya no pronostica un futuro brillante y sin problemas.

Algo se está moviendo. El día 22 Daily Telegraph citaba al ex-científico jefe del Gobierno británico, según el cual las reservas de petróleo del mundo están exageradas al menos de un tercio. Recientemente, se ha publicado un artículo de científicos kuwaitíes -del que diversos periódicos británicos se han hecho eco- con un extenso análisis publicado en Energy Fuels muestra que el Peak Oil se producirá antes del 2014. Algo se está moviendo...

Salu2,

AMT

El cénit de las abejas melíferas

Escrito por oilcrash 28-03-2010 en General. Comentarios (2)
Queridos lectores,

Quería que mi siguiente post fuese sobre los hechos tan relevantes acaecidos con el reconocimiento de los gobiernos del Reino Unido y de los EE.UU. de que el peak oil es inminente, pero hay otra noticia que quería destacar ahora: la extinción masiva de abejas en todo el mundo. Si siguen el siguiente enlace podrán leer una noticia recientemente aparecida en Energy Bulletin.

Hay una enfermedad, el Desorden de Colapso de Colonias (CCD por sus siglas en inglés), que se está extendiendo y no se sabe qué es. Parece que es algo similar al SIDA, ya que baja las defensas de las abejas, y éstas acaban muriendo de todo lo que las pueda infectar. La enfermedad se está extendiendo por el mundo, y si las cosas siguen así las abejas se podrían extinguir.

Se estima que un tercio de las cosechas en los EE.UU. dependen de la tarea de polinización de las abejas, y seguramente es una tasa similar en la mayoría de los países en latitudes medias. El colapso de las abejas conllevará un colapso de la producción mundial de los alimentos.

Algunos expertos apuntan que el uso y el abuso de los pesticidas es lo que está detrás de la desaparición de las abejas de miel. Sea lo que sea, si no actuamos rápido (y no lo estamos haciendo) esto va a ser un desastre. Es una vertiente diferente del declive ecológico y económico al que el ser humano se ha lanzado, un síntoma más del cénit de la humanidad. Solo que éste es más silencioso, nadie habla de ello, y ni las abejas pueden alentarnos con su zumbido, sólo con su inquietante silencio.

Seguiremos hablando. Salu2,

AMT

El pico de la información

Escrito por oilcrash 27-03-2010 en General. Comentarios (3)
Queridos lectores,

Numerosos compromisos me han mantenido lejos del blog, y ahora se me acumulan los temas que desearía comentar. Hoy haré un post breve, y en próximos días espero poder ir sacando el resto (que es bastante sustancioso).

Hace unas semanas leía esta noticia en El País: "PRISA prevé triplicar el beneficio este año y reducir el endeudamiento". Si siguen el enlace verán que el grupo PRISA (editor de entre otros, de el diario El País, el de mayor tirada en España) prevé que, con 150 millones de euros, en 2010 triplicará su beneficio con respecto a 2009 (que fue de 50), y no sólo eso si no que prevén que en 2011 sea cinco veces el de 2009, o sea, 250 millones de euros. Esto podría tener sentido en un contexto de recuperación económica posible, pero dado el futuro al cual nos encaminamos es un brindis al sol, si no una inconsciencia temeraria. No tienen más remedio: PRISA tiene una deuda que, tras deshacerse de varios activos, quedará en 3.000 millones euros, e incluso con estas estimaciones tan fabulosas y aunque destinaran todo su beneficio a repagar la deuda y que ésta no tuviera interés les costaría 12 años devolverla.

Es evidente que PRISA no podrá devolver este préstamo. No quiero entrar a valorar si la estrategia empresarial que ha seguido ha sido acertada o equivocada, a pesar de que parece que algunas compras que hicieron han terminado por indigestársele. Lo que me parece importante destacar es que, en una situación de recesión permanente, PRISA va a hundirse, irremisiblemente. Como seguramente le pasará a otros grupos de comunicación, tarde o temprano, sobre todo si los supervivientes se lanzan a fagocitar los restos de los que caigan. Esto me lleva a la reflexión fundamental del post.

En medio del descenso de la energía, la falta de recursos y de capital, la información comenzará a escasear. Cada vez sobrevivirán menos medios de comunicación, que para recortar sus gastos disminuirán el número de corresponsalías, reducirán el número de páginas, etc. Eso en un contexto en el que las compañías contratarán cada vez menos publicidad y en el que seguramente el número de lectores caerá, con lo que los problemas se recrudecerán. Eventualmente, quedará algo de espacio para medios locales y las noticias de lugares más lejanos llegarán cada vez más con cuentagotas. Tampoco importará, porque la gente tendrá ocupaciones más urgentes y cercanas. Lo que sucede es que dejaremos de tener una noción clara del mundo, que cada vez entenderemos menos lo que está pasando. Ya sé que muchos de mi lectores argumentarán que igualmente no hay mucha información fiable hoy en día y que la agenda mediática está completamente distorsionada, pero esto de lo que hablo es mucho peor: es que no habrá qué distorsionar, y ni siquiera podremos leer entre líneas.

Nos queda, claro está, la opción de internet. Si es que la falta de energía no provoca caídas continuas en la red... Es por eso que quizá ahora se debe hacer un esfuerzo para crear medios para mantener el flujo de información, porque en el período tan confuso que vamos a vivir la falta de información que se pueda difundir a gran escala puede crear fricciones entre diferentes comunidades, ya que tendrán percepciones distintas de la realidad en función de su situación local. Mientras tanto, intentemos aprender y comprender tanto como podamos.

Espero volver en pocos días. Salu2,

AMT

Fragilidad

Escrito por oilcrash 10-03-2010 en General. Comentarios (5)
Queridos lectores,

Ayer conseguí llegar a mi casa, en el norte de la provincia de Gerona, 23 horas más tarde de lo que tenía previsto. Entre medias, tuve que pasar una noche en Barcelona, intentando escarbar información útil de los refractarios trabajadores de diversas compañías y servicios (RENFE, Barcelona Bus, ACESA, Servei Català de Trànsit, etc). Cuando al día siguiente, ayer, por fin se abrió la AP-7 y fui a la estación de autobuses de inmediato, había tal acumulación de gente para coger el único autobús que saldría hacia Figueres 6 horas más tarde que comprendí que estaba condenado a pasar otra noche (o noches) en Barcelona. Así que cuando un chico francés pasó diciendo que quién quería compartir un taxi hacia el aeropuerto de Gerona no lo dudé un momento.

Llegar al aeropuerto de Gerona fue sencillo (la autopista estaba bien en ese tramo); llegar del aeropuerto a Gerona también (sencillo, que no barato). La llegada a Gerona parecía sacada de un film apocalíptico holliwoodense: coches caídos por las cunetas (algunos volcados), árboles arrancados, nieve y hielo, la mitad de la ciudad sin luz, fantasma, abandonada (el aspecto de la estación de trenes era tétrico) y como consecuencia de la falta de fluido eléctrico la cobertura de los móviles era intermitente e intentar hacer una llamada a un teléfono fijo requería de varios intentos; a otro móvil era imposible. Una vez en Gerona, casi por casualidad conseguí subir en un autobús a Figueres (fletado por RENFE) para verme una hora más tarde atrapado en una cola de más de 30 kilómetros de largo (causada por los camiones que salían por fin de los aparcamientos de La Jonquera, una vez que la frontera está abierta), atasco en el que nos tuvimos que quedar durante más de hora y media, faltando sólo dos kilómetros para llegar a la salida de Figueres... En fin, un caos.

Explico esta anécdota personal, seguramente semejante a otras vividas por mis lectores, porque me ha hecho reflexionar sobre la fragilidad de nuestro sistema, y en particular de la zona en la que yo vivo. A día de hoy, hay aún 50.000 abonados en la provincia de Gerona sin luz (probablemente uno de ellos un compañero que se quedó sin agua ni luz hace dos días, y que como vive en un pueblo pequeño seguramente que su caso no es prioritario) y la vía férrea que une Barcelona con la frontera sigue cortada por la caída de la catenaria en varios puntos y falta de suministro eléctrico. Podría ser peor: ayer por la mañana eran 220.000 los abonados sin luz y la autopista estaba cortada por la caída de cables de alta tensión.

Pero ahora pensemos: ¿qué pasará cuando la energía sea un bien escaso? ¿Qué pasará cuando no podamos desplazar rápidamente maquinaria pesada a puntos recónditos para levantar rápidamente torres caídas? ¿Qué pasará cuando, da igual el precio, no podamos llevar helicópteros a tender cables de alta tensión en parajes recónditos? ¿Cuando el mantenimiento sea más escaso y desidioso que el de hoy en día y las zonas boscosas no desbrozadas sean más abundantes y la lógica de la vida y la muerte en el bosque haga caer más árboles sobre nuestros tendidos, con o sin temporal? Pasará que cuando se produzcan este tipo de averías (máxime cuando se traten de disrupciones masivas como la de hace dos días) se tardarán días, semanas, meses... en poder repararlas. Pasará que en un momento dado costará tanta energía y dinero arreglar estas averías que se empezará a abandonar a su suerte (sin reconocerlo explícitamente) determinadas zonas menos pobladas y de más complicado acceso. Al final, poco a poco, todo irá colapsando por falta de energía y de capital.

De todos los productos energéticos de nuestra sociedad moderna, la electricidad es uno de los más polivalentes y más necesarios. Sin electricidad, no seríamos capaces de hacer muchas de las cosas que nos parecen normales: no tendríamos luz, ni electrodomésticos, no podríamos conservar los alimentos, no tendríamos calefacción (incluso mi caldera de gas funciona con un sistema electrónico alimentado con electricidad) ni aire acondicionado, ni teléfono móvil, ni fijo si la compañía telefónica tiene problemas,... Muchos comercios no podrían funcionar. Y, sin embargo, nuestro sistema de producción y distribución de electricidad es extremadamente frágil; dependemos sobremanera de tendidos de muy larga distancia apoyados en torres gigantescas colocadas en lugares poco accesibles, cosa que dificultará su reparación cuando las cosas no sean como ahora.

Sostiene Richard C. Duncan, el creador de la teoría Olduvai, que el problema más grave que tendrán las sociedades modernas delante del Peak Oil es el mantenimiento de la red eléctrica, y que la caída de ésta favorecerá el colapso de la sociedad. De hecho, de acuerdo con Dale Allen Pfeiffer en su libro "Eating fossil fuels", en Corea del Norte lo primero que falló, después de una serie de desastres naturales, fue la red eléctrica. Corea del Norte se había visto sometida a una deprivación importante de petróleo con la caída de la Unión Soviética y el aislamiento internacional, pero optó por mantener un modelo industrial y autártico. A partir de la caída del sistema eléctrico todo empezó a fallar, los suministros no llegaban, la producción de grano cayó en picado y el país se vio sometido a una hambruna de la que sólo ha salido a medias por los planes de emergencia de las Naciones Unidas. D.A. Pfeiffer estima que a causa de la hambruna han muerto un millón de personas (de 23 que tenía el país) y que el 62% de los niños padece desnutrición. Las cifras son elocuentes.

Dicen que mis posts son deprimentes y que no aporto soluciones. La realidad es que no hay soluciones si no estamos con una disposición activa para cambiar las cosas, y si no entendemos que el cambio tiene que venir de cada uno de nosotros en vez de esperar que, como siempre, un Estado protector y benevolente nos lo arregle y organice todo. Pues bien, si quieren soluciones aquí las tienen. Lo contrario de fragilidad es resistencia (busquen en inglés resilience). Es la construcción de comunidades y sociedades que sean resistentes a estas adversidades. En ese sentido, destaca la iniciativa de Ciudades en Transición (Transition Towns) que se va extendiendo por todo el mundo y que busca crear comunidades autosuficientes y resistentes. Creo que en cada ciudad, en cada pueblo, en cada comunidad de España se debería de constituir una comunidad de transición para favorecer el cambio. Lo contrario supone esperar al siguiente golpe, al siguiente temporal, a los siguientes apagones y desabastecimientos. Ahora es su opción.

Gracias por su tiempo. Atentamente,

AMT.