The Oil Crash

La Gran Escasez

Escrito por oilcrash 21-05-2010 en General. Comentarios (20)
Queridos lectores,

En este blog se habla mucho sobre la llegada al cénit o máximo de producción de los recursos no renovables (principalmente, el petróleo), momento a partir del cual la producción irremisiblemente va decayendo, a pesar de que típicamente las reservas explotables del recurso en cuestión pueden ser tanto o más grandes que la cantidad ya extraída. Por simplificar, este fenómeno (el declive de la producción o extracción del recurso) se debe al principio de "las manzanas que cuelgan de la ramas": las primeras manzanas que se cogen de un manzano son aquellas que están en las ramas más bajas y en posiciones más fácilmente accesibles, y a medida que estas se agotan se ha de hacer un esfuerzo suplementario para ir a buscar las manzanas que están en las ramas más altas o escondidas en las formaciones más frondosas. Mientras las manzanas fáciles estén accesibles, ¿qué sentido tiene hacer un esfuerzo extra en procurarse manzanas de las difíciles? Es ineconómico e ineficiente, y en un escenario de competencia (por ejemplo, dos personas compitiendo por coger las manzanas del mismo árbol) nadie irá por lo difícil antes de hora, so pena de recolectar menos que los demás. Es por ello que la explotación de la segunda mitad de las reservas, la que yace más allá del cénit, es mucho más complicada e incierta que la de la primera, con más posibilidades de fracaso y mayores riesgos, como desgraciadamente estamos comprobando estos días con la tragedia ecológica del accidente de la Deepwater Horizon.

Esta mañana me desperezaba en el tren leyendo este artículo sobre el cénit de la pesca en los océanos mundiales. Los recursos pesqueros son en principio renovables, así que a primera vista puede resultar paradójico que se hable del cénit de un recurso renovable. Sin embargo, cuando se explota un recurso renovable por encima de su tasa de reposición (en cada ciclo vital se extrae más de lo que la naturaleza puede recuperar por reproducción durante ese ciclo), las matemáticas y el comportamiento de ese recurso son idénticas a que si no fuera renovable con una tasa de extracción efectiva dada por el exceso de la tasa de extracción real sobre la tasa de reposición. Por ello, si sobreexplotamos un recurso renovable podemos llevarlo a su desaparición. En fin, el artículo que leía indicaba que hacia el año 2000 habíamos llegado al cénit de extracción pesquera (datos de la FAO), y si no cambiábamos radicalmente nuestra política de explotación en 20 a 50 años destruiremos el recurso por completo (por otro lado es complicado este cambio, ya que implica atacar el modus vivendi de los  500 millones de personas dedicadas a la pesca en el mundo). En esto los recursos renovables de naturaleza ecológica se comportan de modo diferente a los no renovables, ya que pueden desaparacer por completo, y es que su población ha de ser superior a un tamaño mínimo para evitar que colapsen de manera espontánea.

Pero al final, lo que más me llamó la atención de la noticia (aparte de nuestra insensibilidad ante otra tragedia ecológica masiva) fue la fecha del cénit: más o menos el año 2000. Es curioso. El cénit de extracción del oro fue aproximadamente el año 2000, año en el que, como ya comentamos, también fue el cénit de la energía extraída del carbón (el cénit del volumen recuperado del carbón será hacia el 2025). El cénit de extracción de petróleo crudo (lo que se extrae de los pozos) fue en 2005, y el de la producción total de petróleo (incluyendo el petróleo sintético generado con gas a partir de las arenas bituminosas y los biocombustibles) fue en la práctica ese mismo año, a pesar de que la meseta o plateau en el que está instalada la producción de petróleo tenga algunos picos puntuales si se miran los datos mes a mes (de momento el máximo está en los 86,9 millones de barriles diarios de media en Julio de 2008). El uranio, como ya comentamos, perderá un tercio de su producción en un par de años, debido al agotamiento de las reservas de uranio que se habían extraído y almacenado en los 80, y su pico geológico será hacia el 2035. En cuanto al gas natural, del que ya escribiremos en fechas próximas, a pesar de los yacimientos de gas de pizarra que están en boga en los EE.UU. en este momento, su pico llegará antes de que pasen 20 o 30 años. Pero, ¿cuántos recursos están llegando a su cénit, si no lo han pasado ya? Según un estudio que cito con frecuencia aquí, "Cada vez menos continuamente" (Continously less and less), de 58 recursos naturales no renovables analizados, 50 ya han superado su cénit en EE.UU. y unos 14 lo han hecho en todo el mundo (y eso sin contar con el petróleo, cuyo cénit aún se está discutiendo) y probablemente otros 38 llegarán a su cénit mundial antes de que pasen 20 años (cuento aquí todos los recursos que en este artículo tienen una razón reservas/producción inferior a 60 años). Este agotamiento simultáneo de tantos recursos es lo que ha llevado a Richard Heinberg a acuñar el término "El Pico de Todo" (Peak Everything).

A mí lo que me llama la atención es que tantos recursos lleguen al cénit en un mismo período relativamente breve (dos o tres décadas). Mi intuición de físico estadístico me dice que esto no es una coincidencia. A falta de desarrollar un modelo numérico para testearlo, se me ocurre una hipótesis razonable. Probablemente, ese mercado al que tanto veneran algunos ha sido verdaderamente eficaz a la hora de ajustar los precios de los recursos en función de su relativa abundancia y eficacia. Por ejemplo, si la caloría de petróleo es más barata que la de carbón, iremos consumiendo más petróleo hasta que los precios se equilibren, e iremos construyendo las infraestructuras adecuadas para cada tipo de combustible de modo que les saquemos el máximo partido. De ese modo, la evolución de sus producciones está extremadamente ligada. Por cierto que este tipo de comportamiento confirmaría que el mercado no es capaz de integrar efectos a medio y largo plazo; siempre me ha maravillado que la disminución de recursos (la previsible falta de recursos futuros, vaya) no tenga una repercusión directa en el precio, de modo que los precios crezcan progresivamente al acercarse al cénit, antes de esperar a que directamente la demanda supere a la oferta (por ejemplo, en Julio de 2008, en que se estima que la demanda superaba en un 2% a la oferta) y cree problemas, disrupciones, destrucción de la demanda y volatilidad. Pero éste es más bien un tema para el Acorazado Aurora...

Ahora bien, esta evolución coordinada de los diversos recursos genera una tormenta perfecta. Si tuviéramos la suerte de llegar al cénit del carbón o del gas unas décadas antes del del petróleo, la dura lección de la escasez de las primeras tendría un gran efecto pedagógico y ayudaría a prepararse para la escasez de la segunda. Pero si todos las materias primas, y particularmente las energéticas, tienen una evolución muy correlada y llegan a su cénit con poca diferencia de tiempo, no tendremos tiempo para reaccionar y no podremos cambiar de combustible ya que las alternativas también se están agotando. Después de muchas décadas de crecimiento sólo interrumpido por las guerras, el mundo se enfrena a la Gran Escasez, el momento en que prácticamente todo lo que podría faltar falta a la vez. Y la población no está psicológicamente preparada para ello, porque ninguna generación viva ha experimentado un declive de ningún recurso, si no al contrario, siempre han crecido bajo nuestra demanda, como si la Naturaleza estuviera solícita para atender nuestras necesidades (lo cual realimenta teorías de la conspiración como la que defendía un lector en un post anterior, antes que aceptar que puede realmente haber un problema con un recurso). No hemos vivido ninguna escasez, todo lo hemos siempre solucionado, cómo habríamos de aceptar la llegada de la Gran Escasez. La Gran Escasez será, además, particularmente cruel, ya que la extracción de muchos recursos minerales y energéticos depende del rápido y fácil suministro de petróleo barato: muchas de las minas que se explotan hoy en día se encuentran en localizaciones remotas sólo accesibles con camiones, los martillos neumáticos que se usan para excavar usan compresores que funcionan con fuel, la electricidad que se usa allá se genera in situ con grupos electrógenos que también funcionan con fuel, etc. Faltando el petróleo todas las otras materias se encarecerán y se harán más escasas aún que lo que los modelos predicen. Las crecientes ineficiencias en la extracción, refino y transporte, en el suministro al fin y al cabo, hará que el declive sea más abrupto de lo esperado, que la bajada por el lado derecho de la curva de Hubbert sea más accidentado de lo que predice el modelo.

Es tarde, he de ir a dormir y no he podido decir todo lo que quería, otro día será. Pero quería acabar, y que Máximo Décimo me perdone (porque sé lo que piensa al respecto), haciendo una mención al Club de Roma. Porque al comienzo decía que no he hecho un modelo numérico para ver que el patrón de consumo de los recursos, pero tampoco hace falta: el modelo se hizo ya, hace cuarenta años. Los resultados del análisis de ese modelo se recogió en un famoso y polémico libro, "Los límites del crecimiento" (Limits to Growth), cuyas previsiones, recientemente revisadas, dibujan un destino muy claro para la humanidad si no se aborda el problema de los recursos, la contaminación del medio ambiente y la población: la extinción. En su momento este libro fue denostado por los grandes poderes políticos, económicos y religiosos de su época, porque implicaba un cambio de rumbo radical; los líderes del Club de Roma fueron públicamente escarniados; sus previsiones desvirtuadas para después ridiculizarlas; su disciplina desapareció virtualmente del mundo académico; y su trabajo fue perfectamente ignorado. Sólo que ahora, cuarenta años después, tiene una gran vigencia. Hemos perdido cuarenta años. Toda mi vida.

Salu2,

AMT

Actualización sobre el vertido del Golfo de México

Escrito por oilcrash 19-05-2010 en General. Comentarios (3)
Queridos lectores,

Hoy excepcionalmente voy hablarles de algo que tiene que ver con mi trabajo. Estos días participo en la edición de este año del International Ocean Vector Winds Science Team Meeting, que se está celebrando en las instalaciones de mi instituto. Hoy he asistido a la presentación que Óscar García Pineda, de la Florida State University, ha hecho explicando la evaluación que la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) del vertido causado por el accidente de la Deepwater Horizon. Óscar pertenece a la Oil Spill Task Force (OSTF), el grupo de trabajo que se ha constituido para asesorar sobre los peligros de este vertido. Sin entrar en demasiados detalles, Óscar nos ha explicado la técnica (basada en una red de neuronas entrenada) que han usado para extraer el área afectada por el vertido a partir de imágenes de SAR (Radar de Apertura Sintética) de satélite. La idea importante que quiero retener aquí es que la presencia de una capa de petróleo reduce la rugosidad de la superficie del mar (porque inhibe la generación de ondas capilares) y por eso el radar detecta que "algo pasa" ahí. Sólo cuando el viento es suficientemente fuerte se rompe esta capa y se vuelven a formar ondas capilares, aunque en ese caso no sabemos qué área es la que está afectada por el vertido.

Pues bien, los científicos del OSTF han evaluado la cantidad de petróleo que está saliendo del malogrado pozo viendo cómo crece diariamente el área afectada por esa porción de mar anómalamente "plana" que detecta el radar. Yo esperaba que Óscar confirmara la cifra de 5.000 barriles diarios que a capa y espada defiende British Petroleum. Pues no. Asumiendo que el espesor de la capa de hidrocarburo es de 0.5 micras (es decir, 200 veces más fina que un cabello humano) les sale la impresionante cifra de 25.000 barriles diarios, o sea, 4 millones de litros diarios, o sea, unas 3.200 toneladas diarias (en línea con la estimación que recogía yo en este blog hace dos semanas). Para que se hagan una idea, eso representa un Prestige cada 18 días, y esto ya dura 27 días. Lo peor del caso es que su estimación muy conservadora, ya que representa que la capa de hidrocarburo es muy fina; pero un episodio de fuerte viento el 2 de Mayo (que hizo invisible el petróleo al radar en aquellos sitios donde el mar rompió la capa superficial) reveló que en alrededor de la mitad de la superficie cubierta la capa debe ser bastante gruesa (consulten estos mapas). En la actualidad, el petróleo empieza a bañar las costas de Luisiana. Pero esto no es lo peor. Justo después de Óscar, Kathleen Dohan, de Earth and Space Research, nos ha enseñado cómo un remolino anticiclónico se acaba de situar justo debajo del vertido y lo está bombeando hacia la Corriente de Lazo (Loop Current). Ésta es básicamente un gigantesco meandro de la Corriente del Golfo, una de las corrientes marinas más potentes del mundo. Tarde o temprano, tenía que pasar. Ahora la Corriente del Lazo llevará una ingente cantidad de petróleo, en una semana más o menos, hacia las costas de Florida, bordeará esta península dañando gravemente la zona de los cayos y después girará hacia el norte para contaminar toda la costa este de EE.UU. hasta el Cabo Hatteras. A partir de ahí, girará hacia el este y atravesará el Atlántico, aunque se irá dispersando y abriendo en abanico en el proceso. Para cuando la corriente del Golfo nos traiga este chapapote a las costas del Cantábrico estará ya bastante degradado y disperso, así que siéntense tranquilamente y contemplen el más gigantesco experimento de dispersión de trazadores de la historia de la humanidad, el sueño de todo oceanógrafo; podremos ver todos los remolinos que se generan y cómo viajan por el Atlántico. Sería el sueño de todo oceanógrafo, si no fuera porque es una pesadilla ecológica. Teniendo en cuenta que algunos expertos dicen que el vertido, en realidad, puede ser varias veces mayor, y que BP parece incapaz de controlar el vertido, podemos estar delante del más grande desastre ecológico de la historia.

Dejando al margen el volumen monstruoso del vertido y de la zona que será afectada, este desastre es una herida que puede ser mortal a la explotación del petróleo de aguas profundas. Pero más del 10% de las reservas están ahí, sobre todo fuera de la OPEP. No podemos seguir sin ellas. No podemos seguir.

Salu2,

AMT

ADDENDA: Después de acabar este post, he encontrado aquí (página 16) el dato que me interesaba, y es cuánto petróleo hay en este pozo en particular (su nombre es Mississippi Canyon Block 252). Según esa estimación (bien podría estar inflada) hay 3,528 millardos de barriles de petróleo y 8,946 billones de pies cúbicos de gas. Si no hubiera manera de parar este vertido (por ejemplo, porque la temporada de huracanes que ahora comienza es inclemente con el ser humano) y asumiendo que el pozo libere espontáneamente un 30% de su capacidad antes de que la roca colapse como para impedir el flujo espontáneo, quiere decir que se liberaría aproximadamente un millardo de barriles de petróleo. Si asumimos el más pesimista de todos los escenarios de flujo de petróleo que he visto (100.000 barriles cada día), esto representaría un vertido que duraría 27 años.

Para que se hagan una idea de la inmensidad de la cifra, sobre la base de una capa de media micra, eso representa un volumen de 160 millones de metros cúbicos, que repartidos en una capa de media micra representa un área de 320 millones de kilómetros cuadrados. España tiene una extensión de 0.5 millones de kilómetros cuadrados, o sea que sería una extensión como de 640 Españas. Una capa así podría recubrir todo el Océano Atlántico.

Evidentemente esperamos que en los próximos 27 años seamos capaces de obturar ese pozo. También se tiene que decir que el petróleo se degrada espontáneamente en contacto con el aire y bajo la acción de la meteorización y de las bacterias marinas. Pero, cuidado, esto no es ninguna broma...

El crash del carbón

Escrito por oilcrash 17-05-2010 en General. Comentarios (18)
Queridos lectores,

El carbón es un combustible fósil que tiene una cierta imagen demodé, como una reliquia propia de la primera revolución industrial y de la máquina de vapor. Sin embargo, se sorprenderían de la importancia y vigencia de tan modesto combustible. De acuerdo con datos de la Administración Americana de la Energía (perteneciente al Departamento de Estado de Energía de los EE.UU.), el carbón proporciona el 27.4% de la energía primaria en el mundo, porcentaje nada despreciable, sobre todo si se la compara con el 33.5% del petróleo o el 22.8% del gas natural. En países como China, el carbón representa el 70% de la energía primaria y el 80% de la energía eléctrica. De hecho, el principal uso del carbón es para la generación de electricidad: sus características no le hacen el combustible más idóneo para el transporte (para esto es mejor el petróleo) pero la generación eléctrica sí que permite aprovechar plenamente su potencial, mediante unas turbinas de vapor que, en el fondo, no son tan diferentes de la máquina de Watt, a pesar de los dos siglos de distancia. Por tanto, el futuro de la producción de carbón es fundamental en nuestro futuro energético, porque lejos de ser una fuente menor, desempeña un gran papel en el modelo energético global, y las posibles tensiones futuras en el mercado del carbón se traducirán en tensiones en todo el mercado de la energía, al igual que las tensiones que genera el Peak Oil.

En lo que sigue sintetizo, y luego analizo, los hechos más relevantes de tres artículos sobre el tema, uno de The Oil Drum y otros dos de Energy Bulletin. Para cada dato que cite, enlazaré el artículo que corresponda, con repeticiones.

Uno de los primeros lugares comunes que se suele oír cuando se habla del carbón es que queda carbón para siglos. Por ejemplo, si uno tiene en cuenta que EE.UU. tiene unas reservas de alrededor de 240 millardos de toneladas de carbón y produce 1 millardo cada año, la simple aritmética dice que a ritmos de producción actuales tienen carbón para 240 años. Sin embargo, ésta es una verdad relativa. En primer lugar, porque la producción no será constante: si la demanda sigue creciendo (China, ya veremos más tarde), la producción crecerá hasta llegar a su cénit, a partir del cual disminuirá y empezará a causar problemas. En segundo lugar, comparar la producción con el consumo de los EE.UU. es falaz, puesto que en un mercado de globalizado todos los bienes están a disposición de quienes los puedan pagar. Pero hay un tercer lugar, todavía más inquietante, y es que las reservas están falseadas, con estadísticas poco fiables. Pero es que además, el carbón no es como la madre, y hay más de uno.

Cuando se dan los números de las reservas se hace un batiburrillo confuso y, me da la impresión, deliberado sobre los diversos tipos de carbón. Resulta que hay cinco grandes categorías de carbón, ordenadas por su poder calorífico (en orden decreciente): antracitas, carbones bituminosos (como por ejemplo la hulla), los sub-bituminosos, los lignitos y las turbas. La turba es un carbón de origen vegetal, de muy poco poder calorífico y que generalmente tiene otros usos diferentes del calorífico (por ejemplo, para hacer whiskey). El lignito tiene un poder calorífico tan bajo (5,5-14,3 MJ/kg) que sólo tiene sentido consumirlo in situ; no hay comercio mundial de lignito, porque la energía del transporte rápidamente excede la que puede aportar el lignito. Así pues, los carbones que se pueden explotar y exportar son los sub-bituminosos (8,3-25 MJ/kg), los bituminos (18,8-29,3 MJ/kg) y sobre todo los reyes, las antracitas (con alrededor de 30 MJ/kg; por comparación, la densidad energética de la gasolina es de unos 47 Mj/kg). El problema es que no se ha explotado homogéneamente todos los tipos de carbón; como es natural, las antracitas se han explotado más que los demás (el pico de la antracita en EE.UU. fue en 1950 y el del carbón bituminoso, en 1990). Dada la gran diferencia de energía entre unos y otros tipos de carbón, se ha de prestar más atención al pico de energía (el máximo de energía de carbón extraída) que al pico volumétrico (el máximo número de toneladas de todo tipo de carbón extraído). Y es que en el caso de EE.UU. así como el pico volumétrico aún está por llegar, el pico de energía del carbón fue en 1998. Conviene observar que la mayoría de las reservas de EE.UU., como las de Rusia, son de lignito. Algunos autores afirman que el pico de energía del carbón fue en 2000, mientras que el pico en volumen parece que será hacia 2025 (2020 para la antracita y carbón bituminoso, 2050 para el lignito).

El gigantesco despegue económico de China se ha sustentado en un crecimiento del consumo de carbón sin precedentes, como detalla Richard Heinberg en este artículo (todos los datos en lo que sigue provienen de esta fuente). Su producción nacional se ha incrementado en un increíble 28% durante el último año, pero su consumo crece a un ritmo desbocado, de más de un 7% anual (se duplica cada 10 años) y es la base de los gigantescos crecimientos económicos de este país. Sin embargo, es evidente que China tiene muy complicado seguir por esta senda. Desde hace poco, China ha empezado a ser un importador neto de carbón; el último año importó 150 millones de toneladas (una minucia comparada con los 3 millardos de toneladas que consume). El problema, como indica Heinberg, es que estos 150 millones de toneladas son el 60% de lo que produce el mayor exportador mundial, Australia, con lo que de seguir al ritmo actual ya el año que viene China tendrá que localizar nuevos importadores o conseguir que Australia produzca aumente brutalmente la producción, o seguramente las dos cosas a la vez. Pero China no está sola, India sigue sus pasos de cerca...

La enorme presión que va introducir China en el mercado del carbón sólo puede acabar provocando un encarecimiento del carbón en particular y de la energía en general. Y en plazo de pocos años, porque es evidente que antes de llegar al pico volumétrico China necesitaría duplicar su consumo, cosa imposible. Pero el problema es peor de lo que piensa la mayoría, ya que las previsiones para el gas y el uranio no son mucho mejores. Aunque esto ya lo hablaremos otro día...

Salu2,

Antonio





Una hipótesis descabellada: liquidar la bolsa

Escrito por oilcrash 14-05-2010 en General. Comentarios (19)
Queridos lectores,

Bien, ya no me voy a justificar más: el post sobre el pico del carbón llegará cuando toque. Aún no me he podido estudiar todos los documentos sobre el tema del carbón que quería mirar y además la evolución de la bolsa no está dando tregua, no sólo en España, si no en la mayoría de los países occidentales (aunque este detalle se está pasando por alto con el habitual ombliguismo ibérico).

Pensando hoy en lo injustificable de las bajadas de las bolsas (si, bueno, ya sabemos lo malos que son los especuladores, pero, ¿por qué matar a la gallina de los huevos de oro?) me dio por pensar en una hipótesis alternativa, una interpretación diferente de los hechos basado en un punto de partida radical. Lo que sigue es un ejercicio de especulación descabellada, pero no me resisto a explorar sus implicaciones lógicas. Si este proceso es el que está empezando a desarrollarse, no lo sé y la verdad es que no lo creo, pero no descarto que algún día pudiera tener lugar.

He aquí la hipótesis de partida: ¿qué pasaría si las grandes fortunas del mundo creyeran que efectivamente estamos llegando al Peak Oil y conocieran y comprendieran sus implicaciones?

Plantéeselo Vd. mismo, señor lector. Imagínese que tiene Vd. informes que le avalan más allá de toda duda razonable que el mundo ha llegado ya al cénit de producción de petróleo, que las alternativas no renovables también llegarán a ese punto en menos de 20 años y que no podrán escalarse como para sustituir al petróleo, y que las alternativas renovables no darán, ni de lejos, una cantidad de energía semejante a la de los combustibles fósiles. Que sabe Vd. de manera fidedigna que el mundo industrializado va a experimentar un descalabro en su riqueza, con bajadas bruscas alternando con períodos de estancamiento, y esto en rápida sucesión durante los próximos 20 años. Imagínese, pues, que Vd. sabe, comprende y acepta todos estos hechos revulsivos y repulsivos.

Imagínese además que tiene un millardo de euros de capital (un uno seguido de nueve ceros), invertido en bolsa. Sabiendo lo que sabe, ¿qué haría Vd.? Piénselo durante un par de minutos y después siga leyendo.

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En fin, no sé que habrá pensado Vd., pero yo tengo claro lo que haría. Yo no querría perder toda esa riqueza. Sé que si la mantengo en la bolsa, a medida que la crisis se agudice, el PIB continúe su curso descendente y las empresas quiebren, iría perdiendo más y más capital. Así que lo que yo haría sería sacarlo de la bolsa. Pero tampoco lo puedo dejar en forma de billetes: inflación, escasez, etc harán que en poco tiempo mis fajos tengan el mismo valor que los billetes del monopoly. Así que necesito invertirlo en algo tangible. Material. Con un valor fuera de toda duda. El oro y las materias primas están bien, pero con los estertores del sistema financiero (en esencia, estaríamos viviendo un colapso) su cotización tendrá mucha volatilidad y, además, en un momento más apurado no podré intercambiarlo con facilidad para conseguir otras cosas que me puedan hacer falta, y en todo caso, quiero asegurar mi futuro y el de mi familia. Tener un poco de oro y otros materiales puede estar bien, pero no puedo ponerlo todo ahí.

Así, pues, ¿qué puedo hacer? Comprar tierras. Bienes inmuebles, también, pero mejor tierras. La tierra rinde frutos, la tierra da un rendimiento cada año, la tierra siempre me dará de comer. Cuando todo colapse, no me faltarán jornaleros que quieran trabajar en mis tierras por cuatro duros, y yo conservaré una posición desahogada. Y quizá compre también alguna mina, o alguna línea de ferrocarril, o alguna instalación productiva (como un molino o fábrica).

Sea como sea, liquidaría mis valores en bolsa y convertiría mi capital en bienes tangibles, necesarios, duraderos y rentables. Pero hay un problema.

Recientemente leía (lo siento, perdí la referencia) que si se liquidara todo el capital monetario harían falta 5 planetas Tierra para aportar una riqueza material que supusiera el mismo contravalor. Es decir, que si todo el mundo a la vez quisiera gastar su dinero comprando cosas un 80% del capital no se podría realizar sobre bienes materiales. Lo cual, interpretado al revés, quiere decir que nuestro dinero tiene un valor real que es de hecho un 20% de su valor nominal. Seguramente esto tiene que ver con el hecho de que el dinero es deuda y que vivimos de prestado sobre las riquezas del futuro, hasta haber hecho la situación actual insostenible (sobre todo si en el futuro no vamos a ser más ricos, si no menos por culpa de la escasez de recursos naturales).

Sabiendo esto último, he de ser cauto a la hora de liquidar mi capital por bienes tangibles. Si cunde el pánico, todo los inversionistas querrán liquidar y lo más probable es que yo pierda todo o parte de mi riqueza. Es como un pánico bancario (en inglés, bank run) pero sobre los bienes materiales, no sobre los depósitos bancarios. Así pues, me interesa transmitir una imagen de normalidad en los mercados bursátiles. Lo malo es que otras grandes fortunas como la mía también están al tanto y también quieren liquidar. Total, que lo mejor es que llegue a un acuerdo con un grupillo de grandes riquezas para no bloquearnos mutuamente, y que engañemos a los Gobiernos de turno, diciéndoles que si se conoce el Peak Oil habrá un pánico en los mercados, se hundirán las bolsas y la economía y, más importante, ellos perderán sus butacas. Así conseguiremos que nos dejen actuar libremente, mientras nosotros vamos paso a paso retirando dinero de la bolsa y derivados y los vamos invirtiendo en bienes tangibles. Como de todos modos se notará que grandes patrimonios están desinvirtiendo en bolsa (los índices acusarán bajadas repetidas), haremos creer y repetiremos en los medios de comunicación que controlamos que hay unos malvados especuladores que atacan a la bolsa, pero que con la decidida actuación de los Gobiernos esto se puede combatir. De ese modo, los Gobiernos volcarán ingentes cantidades de dinero que servirán para evitar que nuestras acciones no caigan demasiado y las podamos liquidar por un precio mejor...

Como ya he dicho al principio, esto no es más que ciencia ficción, una mera especulación. Nada que ver con una realidad, la nuestra, donde China y otras potencias liquidan sus dólares comprando enormes extensiones de terreno en África o donde Warren Buffet toma posiciones estratégicas en las minas de carbón de EE.UU. y en las hasta ahora muy devaluadas líneas de ferrocarril estadounidense. ¿O sí que tiene que ver? A Vds. les corresponde juzgar.

Pequeño apunte final. La actual recesión comenzó a finales de 2007, como acertadamente indica el Acorazado Aurora en su último post sobre la gestión de la crisis por parte de nuestro Gobierno. No creo que sea coincidencia que justo antes del inicio de la crisis, cuando el precio del barril ya superaba el valor histórico de 60$, tuvo un vahído, una bajada de 10$ que duró unos meses (ver serie -incompleta- aquí). En aquel momento la producción de petróleo ya llevaba dos años estancada y el consumo en la OCDE se empezaba a resentir. La bajada de precios indicaba una brusca bajada de consumo, que algo se había roto en la economía. Justo como acaba de pasar ahora (la semana pasada pasamos de 86$ a 73$, WTI), sólo que ahora el precio del valle ya no es 50$, si no 70$ (el baseline o línea de soporte crece que con el tiempo, ver el análisis de Dave Cohen de Decline of Empire). Sin duda que algunos lectores argumentarán que la caída se debe a las malas perspectivas económicas y a los movimientos especulativos de estos días. Yo creo que confundimos causa y efectos, y que la causa real es la escasez de petróleo y el efecto... bueno, si creemos en mi conspiranoica teoría expuesta más arriba, el efecto es el hundimiento de la bolsa. En todo caso, estos movimientos anticipan una segunda ola recesiva, estaríamos como en 2007, con lo que el siguiente oil spike catastrófico será el año que viene, en línea con otro post anterior, también bastante especulativo, sobre la evolución de los precios.

Esperemos acontecimientos durante las próximas semanas. Y vigilen su cartera. Y vayan pensando qué hacer con sus activos...


Salu2,
AMT

Acelerando el colapso

Escrito por oilcrash 13-05-2010 en General. Comentarios (18)
Queridos lectores,

Me temo que mi post sobre el pico del carbón se vuelve a aplazar. Los acontecimientos actuales marcan un tempo bien diferente del de mi disponibilidad de tiempo (no olvidemos que mi trabajo no es éste). Afortunadamente, el cénit de producción de carbón es un fenómeno a analizar en la perspectiva de años, así que bien puede soportar que lo postergue aún unos días.

Últimamente este blog habla más de economía (materia de la que no me considero ni mucho menos experto) que de recursos naturales (en la que tampoco soy experto pero me siento más a gusto). Esta dicotomía no es en absoluto sorprendente; al fin y al cabo el tema principal que nos ocupa, en este blog, es el de la escasez de la energía que ya se está desarrollando en nuestra opulenta sociedad y la necesidad de repensar nuestro modelo de consumo de recursos naturales y energéticos en particular. Sin embargo, repensar el consumo de energía significa repensar el consumo y en última instancia repensar el modelo económico. Ya lo hemos comentado: para poder crecer económicamente necesitamos incrementar nuestro consumo de materias primas y de energía (las tan cacareadas mejoras de la intensidad energética son un puro espejismo, porque ocultan que se externaliza la producción más costosa en recursos a otros países como por ejemplo China). Precisamente es esta interrelación entre energía y economía la que hace del Peak Oil un tema difícil de aceptar por los Gobiernos y los poderes económicos.

La noticia que ocupa hoy mi atención es el recorte anunciado en el día de ayer por el presidente del Gobierno, según el cual el salario de todos los trabajadores públicos de todas las Administraciones Públicas tendrán una reducción de sueldo del 5% computable a partir del próximo 1 de Junio. Se puede alegar con motivo que me siento directamente implicado en la cuestión, ya que soy funcionario. Antes de nada, me gustaría hacer un apunte  para aquellos que se crean que ser funcionario es un chollo:  aún no hace ni dos años que yo lo soy, y eso después de hacer dos carreras "ligeritas" -Física y Matemáticas- en 6 años, más 5 años de doctorado (en Física Teórica), más 3 años de post-doc en París, más 1 año de reincorporado de la Generalitat y más casi 5 años de Ramón y Cajal. Es decir, 20 años de carrera formativa y profesional, cobrando -cuando cobraba- salarios que me permitían llegar, y no siempre, justito a fin de mes (a excepción del período como Ramón y Cajal, en el que el salario era simplemente digno) y trabajando entre 50 y 60 horas semanales (el fin de semana seguía trabajando, of course). Reconozco que ahora me he relajado (ya se sabe, eso de ser funcionario...) y sólo trabajo unas 40-50 horas a la semana (si no contamos el tiempo que dedico al Oil Crash).

Una parte de la población española aplaude la medida, con valoraciones que van desde la apelación a la solidaridad ("Ahora es el momento de que los funcionarios arrimen el hombro"), pasando por el reproche por agravio comparativo ("Hasta ahora habían sido inmunnes a la crisis") hasta llegar directamente a la descalificación sumaria ("Ya era hora de que estos vagos y chupópteros rasquen su bolsillo en dirección a su cartera en vez de en la otra dirección"). Todo este tipo de argumentos facilones y populistas tienen mucho predicamento como idea-fuerza impulsada por aquellos actores políticos y mediáticos que no tienen el más mínimo escrúpulo en usar la demagogia, alentando el odio de los ciudadanos al típico funcionario desidioso y maleducado "de ventanilla" para cargar contra todos los funcionarios (desde la mayoría de funcionarios "de ventanilla" que atienden estoicamente y con diligencia a personas que les tratan con educación variable hasta los policías que vigilan nuestras calles, los médicos y enfermeras que nos curan, los maestros y profesores que nos educan, los funcionarios de Hacienda, los científicos, los militares, los analistas, los informáticos, los estadísticos y así hasta completar un largo etcétera). Llega un momento en que parece que los males del país son una consecuencia necesaria de nuestros funcionarios, cuando en realidad su peso relativo en la población activa es inferior a la de otros países y sus sueldos no son en absoluto competitivos (en mi caso en particular, si hubiera aceptado alguna de las ofertas que tuve hubiera ganado mucho más desde hace mucho más tiempo).

Pero, dejando al margen estas consideracions ab initio, querría mostrar cómo las medidas adoptadas van en la dirección contraria a la necesaria y cómo acelerarán el proceso de colapso en las fases ulteriores a la primera (ver "Las cinco fases del colapso" de Dimitri Orlov). Mis observaciones son las siguientes:

1.- En primer lugar, los recortes se aplican a todos los trabajadores públicos de todas las administraciones, y no sólo a los funcionarios. Esto, por tanto, incluye los trabajadores laborales, fijos y eventuales, muchos de ellos contratados con sueldos y garantías laborales ya bastante precarias. Estamos, por tanto, incidiendo con fuerza en un segmento bastante débil del mercado laboral.

2.- Oía esta mañana en el noticiero del Canal 24h de TVE (a las 6 de la mañana no hay muchos telediarios) que los trabajadores públicos de todas las administraciones (contando funcionarios y laborales) son 2.659.000 personas. Sobre una población activa de unos 23 millones de personas (números a grosso modo) esto representa aproximadamente el 11.5% de la población activa. Ahora bien, con un 20% de paro como tenemos ahora, esta masa laboral representa casi el 14.5% de los trabajadores que están efectivamente trabajando.

3.- El recorte de masa salarial será en media del 5% (menor para los sueldos menores y mayor para los sueldos mayores). El impacto sobre el consumo de estos asalariados causado por este recorte será varias veces mayor; en primer lugar, porque muchos de estos asalariados tienen gastos fijos que no pueden disminuir (hipotecas, créditos al consumo, alimentación, vestido, cuidado de niños y mayores, etc). Si en media estos asalariados destinan a gastos fijos la mitad de sus sueldos (bastante optimista es esta estimación si hablamos de los salarios más bajos, pero puede ser compensada por los salarios más altos; ya sabemos que la estadística es la más limpia de todas las mentiras), este 5% de reducción de sueldo supone un 10% de reducción de la otra mitad del sueldo que se puede usar en gastos discrecionales (ya saben: tomarse un café, ir a un restaurante o al cine o de vacaciones, comprar un DVD,...). Pero dado que se anuncian futuras congelaciones de sueldo para los trabajadores públicos, y que en una misma unidad familiar habrá trabajadores públicos y privados, y la seguridad laboral de los privados está en un brete, es probable que nuestros probos trabajadores públicos acaben ahorrando un poquito y disminuyendo aún más sus gastos discreciones, digamos que hasta un 15%.

4.- Si el 14.5% de los trabajadores en activo reducen su consumo en un 15% quiere decir que el consumo total en España caerá, de manera directa, más de un 2.1%. Esta caída del 2.1% del consumo causará más recesión, más paro, y a su vez más caída del consumo, completando el círculo vicioso... más crisis, en suma. Por tanto, reducir el sueldo de los funcionarios de manera brusca en este momento significa un ahorro inmediato para el Estado, pero vía la caída del consumo la economía se contraerá aún más, aumentará el paro (más carga financiera para el Estado vía el subsidio de desempleo) y disminuirá la recaudación de impuestos. A falta de un análisis pormenorizado del impacto, me da la impresión de que no es muy buen negocio. Y si creen que mi cuenta sobre el impacto directo en el consumo es exagerado, tengan en cuenta que no he considerado el impacto de otras medidas tomadas ayer, como la congelación de las pensiones, la eliminación del cheque bebé, etc. Lo más probable es que el impacto directo sea mayor, y el indirecto vaya Vd. a saber.

5.- En añadidura, el malestar creciente entre los trabajadores públicos hará que aumente la conflictividad laboral, con paros, huelgas, menor motivación, etc disminuyendo la productividad y reduciendo aún más la generación de riqueza, agravando los problemas. Al tiempo, disminuirá la credibilidad del Estado, sobre lo cual comentaremos más abajo.

6.- Aunque la gente que carga contra "los funcionarios" no se dé cuenta, los salarios públicos son una de las referencias para la fijación de los salarios en todo el sistema productivo (y no al revés). Si los salarios públicos bajan habrá un estímulo añadido para reducir los salarios privados. Por tanto, aquella gente que carga contra otras personas que son trabajadores como él, en vez de atacar la raíz del problema, está atacando sus propios intereses sin darse cuenta: primero, porque al disminuir el consumo en general su área de actividad acabará por verse afectada; y segundo, porque con el tiempo su propio sueldo disminuirá como reflejo de la bajada de los sueldos públicos.


Como se analiza en un post reciente del Acorazado Aurora, una de las funciones del Estado es la asignación: el Estado es un agente económico más, es la mayor empresa del país, y con sus salarios dinamiza la economía. Como hemos visto, negar este efecto conlleva un agravamiento de la crisis en varios frentes. ¿Cómo se explica, por tanto, que se tome una medida que en el corto plazo puede ser beneficiosa pero que será dañina sin duda en el medio y largo plazo? Básicamente, es una medida desesperada por intentar salvar el sistema financiero. Que la situación del sistema financiero es desesperada la evidencia un reciente artículo de Alberto Montero Soler. Se ha pasado de puntillas sobre el hecho de que de los 750 millardos de euros comprometidos in extremis el domingo pasado por el Ecofin para "blindar el euro", 250 millardos provienen del Fondo Monetario Internacional (FMI), institución controlada por los EE.UU. Como apunta Alberto Montero, esto significa una renuncia a la soberanía europea en el núcleo central del euro, con consecuencias hoy imprevisibles, pero poco halagüeñas. Por lo demás, se ha valorado la operación como un éxito dado el fuerte repunte de las bolsas (en especial la española), pero si se miran las cosas con un poco de perspectiva se verá que tras poner 750 millardos de euros sobre la mesa el IBEX 35 está hoy 400 puntos más bajo que hace diez días. Es decir, hemos puesto todo el dinero que podíamos y nuestra soberanía monetaria, y así estamos "sólo" un poco peor que el lunes de la semana pasada.

Cito con frecuencia el análisis de Dimitri Orlov de cómo sobreviene el colapso de las sociedades modernas. Orlov se basa en su propia experiencia sobre el desmoronamiento de la Unión Soviética y de otras sociedades modernas (los famosos "Estados fallidos"). El colapso según Orlov tiene cinco fases: colapso financiero (las finanzas del país y la bolsa se hunden, acabando en una suspensión de pagos), colapso mercantil (dada la nula fiabilidad del país, se le suspenden las importaciones y toda la producción ha de ser local, en lo que se pueda), colapso del Estado (la falta de recursos y de fiabilidad del Estado conduce a su pérdida de credibilidad, primero, y de relevancia después, y la gente se organiza en pequeñas comunidades locales, dejando de pagar impuestos y conduciendo a la desaparición efectiva del Estado), colapso de las comunidades (la falta de recursos críticos -agua, alimentos- lleva a la destrucción de las comunidades y la gente se organiza en clanes familiares, luchando entre ellos por los recursos escasos) y colapso de la familia (todos los individuos luchan entre sí, el canibalismo es frecuente, la especie se extingue o sobrevive en pequeños grupúsculos aislados). Insiste Orlov en que no es necesario recorrer todos los escalones del colapso; de hecho, en la Unión Soviética consiguieron detenerlo en la fase 3: colapso del Estado. También es cierto que en una situación de colapso global no se podrá confiar en la ayuda externa para detener el proceso (ya que todos los países sufrirán en mayor o menor medida este colapso), y por tanto se debería de dotar a cada estado de estructuras resistentes y lo más autosuficientes posible para que puedan aguantar por sí mismos el embate.

Las medidas que ayer se anunciaron pretenden reducir el déficit público pero, más que nada, contentar a los mercados. Pero como indica Orlov, intentar detener las fases 1 y 2 del colapso (financiero y mercantil) requiere muchos recursos y posiblemente lo mejor es no intentarlo. Pues justamente es lo que se está haciendo aquí, intentar parar el colapso financiero, pero esto es sólo un parche, igualmente acabará por colapsar, y entonces echaremos en falta los recursos que ahora desperdiciamos. ¿Qué vendrá después? Si tienen valor, échenle un vistazo a cómo es un colapso, en este mismo blog.

Salu2,

AMT