The Oil Crash

Acelerando el colapso

Queridos lectores,

Me temo que mi post sobre el pico del carbón se vuelve a aplazar. Los acontecimientos actuales marcan un tempo bien diferente del de mi disponibilidad de tiempo (no olvidemos que mi trabajo no es éste). Afortunadamente, el cénit de producción de carbón es un fenómeno a analizar en la perspectiva de años, así que bien puede soportar que lo postergue aún unos días.

Últimamente este blog habla más de economía (materia de la que no me considero ni mucho menos experto) que de recursos naturales (en la que tampoco soy experto pero me siento más a gusto). Esta dicotomía no es en absoluto sorprendente; al fin y al cabo el tema principal que nos ocupa, en este blog, es el de la escasez de la energía que ya se está desarrollando en nuestra opulenta sociedad y la necesidad de repensar nuestro modelo de consumo de recursos naturales y energéticos en particular. Sin embargo, repensar el consumo de energía significa repensar el consumo y en última instancia repensar el modelo económico. Ya lo hemos comentado: para poder crecer económicamente necesitamos incrementar nuestro consumo de materias primas y de energía (las tan cacareadas mejoras de la intensidad energética son un puro espejismo, porque ocultan que se externaliza la producción más costosa en recursos a otros países como por ejemplo China). Precisamente es esta interrelación entre energía y economía la que hace del Peak Oil un tema difícil de aceptar por los Gobiernos y los poderes económicos.

La noticia que ocupa hoy mi atención es el recorte anunciado en el día de ayer por el presidente del Gobierno, según el cual el salario de todos los trabajadores públicos de todas las Administraciones Públicas tendrán una reducción de sueldo del 5% computable a partir del próximo 1 de Junio. Se puede alegar con motivo que me siento directamente implicado en la cuestión, ya que soy funcionario. Antes de nada, me gustaría hacer un apunte  para aquellos que se crean que ser funcionario es un chollo:  aún no hace ni dos años que yo lo soy, y eso después de hacer dos carreras "ligeritas" -Física y Matemáticas- en 6 años, más 5 años de doctorado (en Física Teórica), más 3 años de post-doc en París, más 1 año de reincorporado de la Generalitat y más casi 5 años de Ramón y Cajal. Es decir, 20 años de carrera formativa y profesional, cobrando -cuando cobraba- salarios que me permitían llegar, y no siempre, justito a fin de mes (a excepción del período como Ramón y Cajal, en el que el salario era simplemente digno) y trabajando entre 50 y 60 horas semanales (el fin de semana seguía trabajando, of course). Reconozco que ahora me he relajado (ya se sabe, eso de ser funcionario...) y sólo trabajo unas 40-50 horas a la semana (si no contamos el tiempo que dedico al Oil Crash).

Una parte de la población española aplaude la medida, con valoraciones que van desde la apelación a la solidaridad ("Ahora es el momento de que los funcionarios arrimen el hombro"), pasando por el reproche por agravio comparativo ("Hasta ahora habían sido inmunnes a la crisis") hasta llegar directamente a la descalificación sumaria ("Ya era hora de que estos vagos y chupópteros rasquen su bolsillo en dirección a su cartera en vez de en la otra dirección"). Todo este tipo de argumentos facilones y populistas tienen mucho predicamento como idea-fuerza impulsada por aquellos actores políticos y mediáticos que no tienen el más mínimo escrúpulo en usar la demagogia, alentando el odio de los ciudadanos al típico funcionario desidioso y maleducado "de ventanilla" para cargar contra todos los funcionarios (desde la mayoría de funcionarios "de ventanilla" que atienden estoicamente y con diligencia a personas que les tratan con educación variable hasta los policías que vigilan nuestras calles, los médicos y enfermeras que nos curan, los maestros y profesores que nos educan, los funcionarios de Hacienda, los científicos, los militares, los analistas, los informáticos, los estadísticos y así hasta completar un largo etcétera). Llega un momento en que parece que los males del país son una consecuencia necesaria de nuestros funcionarios, cuando en realidad su peso relativo en la población activa es inferior a la de otros países y sus sueldos no son en absoluto competitivos (en mi caso en particular, si hubiera aceptado alguna de las ofertas que tuve hubiera ganado mucho más desde hace mucho más tiempo).

Pero, dejando al margen estas consideracions ab initio, querría mostrar cómo las medidas adoptadas van en la dirección contraria a la necesaria y cómo acelerarán el proceso de colapso en las fases ulteriores a la primera (ver "Las cinco fases del colapso" de Dimitri Orlov). Mis observaciones son las siguientes:

1.- En primer lugar, los recortes se aplican a todos los trabajadores públicos de todas las administraciones, y no sólo a los funcionarios. Esto, por tanto, incluye los trabajadores laborales, fijos y eventuales, muchos de ellos contratados con sueldos y garantías laborales ya bastante precarias. Estamos, por tanto, incidiendo con fuerza en un segmento bastante débil del mercado laboral.

2.- Oía esta mañana en el noticiero del Canal 24h de TVE (a las 6 de la mañana no hay muchos telediarios) que los trabajadores públicos de todas las administraciones (contando funcionarios y laborales) son 2.659.000 personas. Sobre una población activa de unos 23 millones de personas (números a grosso modo) esto representa aproximadamente el 11.5% de la población activa. Ahora bien, con un 20% de paro como tenemos ahora, esta masa laboral representa casi el 14.5% de los trabajadores que están efectivamente trabajando.

3.- El recorte de masa salarial será en media del 5% (menor para los sueldos menores y mayor para los sueldos mayores). El impacto sobre el consumo de estos asalariados causado por este recorte será varias veces mayor; en primer lugar, porque muchos de estos asalariados tienen gastos fijos que no pueden disminuir (hipotecas, créditos al consumo, alimentación, vestido, cuidado de niños y mayores, etc). Si en media estos asalariados destinan a gastos fijos la mitad de sus sueldos (bastante optimista es esta estimación si hablamos de los salarios más bajos, pero puede ser compensada por los salarios más altos; ya sabemos que la estadística es la más limpia de todas las mentiras), este 5% de reducción de sueldo supone un 10% de reducción de la otra mitad del sueldo que se puede usar en gastos discrecionales (ya saben: tomarse un café, ir a un restaurante o al cine o de vacaciones, comprar un DVD,...). Pero dado que se anuncian futuras congelaciones de sueldo para los trabajadores públicos, y que en una misma unidad familiar habrá trabajadores públicos y privados, y la seguridad laboral de los privados está en un brete, es probable que nuestros probos trabajadores públicos acaben ahorrando un poquito y disminuyendo aún más sus gastos discreciones, digamos que hasta un 15%.

4.- Si el 14.5% de los trabajadores en activo reducen su consumo en un 15% quiere decir que el consumo total en España caerá, de manera directa, más de un 2.1%. Esta caída del 2.1% del consumo causará más recesión, más paro, y a su vez más caída del consumo, completando el círculo vicioso... más crisis, en suma. Por tanto, reducir el sueldo de los funcionarios de manera brusca en este momento significa un ahorro inmediato para el Estado, pero vía la caída del consumo la economía se contraerá aún más, aumentará el paro (más carga financiera para el Estado vía el subsidio de desempleo) y disminuirá la recaudación de impuestos. A falta de un análisis pormenorizado del impacto, me da la impresión de que no es muy buen negocio. Y si creen que mi cuenta sobre el impacto directo en el consumo es exagerado, tengan en cuenta que no he considerado el impacto de otras medidas tomadas ayer, como la congelación de las pensiones, la eliminación del cheque bebé, etc. Lo más probable es que el impacto directo sea mayor, y el indirecto vaya Vd. a saber.

5.- En añadidura, el malestar creciente entre los trabajadores públicos hará que aumente la conflictividad laboral, con paros, huelgas, menor motivación, etc disminuyendo la productividad y reduciendo aún más la generación de riqueza, agravando los problemas. Al tiempo, disminuirá la credibilidad del Estado, sobre lo cual comentaremos más abajo.

6.- Aunque la gente que carga contra "los funcionarios" no se dé cuenta, los salarios públicos son una de las referencias para la fijación de los salarios en todo el sistema productivo (y no al revés). Si los salarios públicos bajan habrá un estímulo añadido para reducir los salarios privados. Por tanto, aquella gente que carga contra otras personas que son trabajadores como él, en vez de atacar la raíz del problema, está atacando sus propios intereses sin darse cuenta: primero, porque al disminuir el consumo en general su área de actividad acabará por verse afectada; y segundo, porque con el tiempo su propio sueldo disminuirá como reflejo de la bajada de los sueldos públicos.


Como se analiza en un post reciente del Acorazado Aurora, una de las funciones del Estado es la asignación: el Estado es un agente económico más, es la mayor empresa del país, y con sus salarios dinamiza la economía. Como hemos visto, negar este efecto conlleva un agravamiento de la crisis en varios frentes. ¿Cómo se explica, por tanto, que se tome una medida que en el corto plazo puede ser beneficiosa pero que será dañina sin duda en el medio y largo plazo? Básicamente, es una medida desesperada por intentar salvar el sistema financiero. Que la situación del sistema financiero es desesperada la evidencia un reciente artículo de Alberto Montero Soler. Se ha pasado de puntillas sobre el hecho de que de los 750 millardos de euros comprometidos in extremis el domingo pasado por el Ecofin para "blindar el euro", 250 millardos provienen del Fondo Monetario Internacional (FMI), institución controlada por los EE.UU. Como apunta Alberto Montero, esto significa una renuncia a la soberanía europea en el núcleo central del euro, con consecuencias hoy imprevisibles, pero poco halagüeñas. Por lo demás, se ha valorado la operación como un éxito dado el fuerte repunte de las bolsas (en especial la española), pero si se miran las cosas con un poco de perspectiva se verá que tras poner 750 millardos de euros sobre la mesa el IBEX 35 está hoy 400 puntos más bajo que hace diez días. Es decir, hemos puesto todo el dinero que podíamos y nuestra soberanía monetaria, y así estamos "sólo" un poco peor que el lunes de la semana pasada.

Cito con frecuencia el análisis de Dimitri Orlov de cómo sobreviene el colapso de las sociedades modernas. Orlov se basa en su propia experiencia sobre el desmoronamiento de la Unión Soviética y de otras sociedades modernas (los famosos "Estados fallidos"). El colapso según Orlov tiene cinco fases: colapso financiero (las finanzas del país y la bolsa se hunden, acabando en una suspensión de pagos), colapso mercantil (dada la nula fiabilidad del país, se le suspenden las importaciones y toda la producción ha de ser local, en lo que se pueda), colapso del Estado (la falta de recursos y de fiabilidad del Estado conduce a su pérdida de credibilidad, primero, y de relevancia después, y la gente se organiza en pequeñas comunidades locales, dejando de pagar impuestos y conduciendo a la desaparición efectiva del Estado), colapso de las comunidades (la falta de recursos críticos -agua, alimentos- lleva a la destrucción de las comunidades y la gente se organiza en clanes familiares, luchando entre ellos por los recursos escasos) y colapso de la familia (todos los individuos luchan entre sí, el canibalismo es frecuente, la especie se extingue o sobrevive en pequeños grupúsculos aislados). Insiste Orlov en que no es necesario recorrer todos los escalones del colapso; de hecho, en la Unión Soviética consiguieron detenerlo en la fase 3: colapso del Estado. También es cierto que en una situación de colapso global no se podrá confiar en la ayuda externa para detener el proceso (ya que todos los países sufrirán en mayor o menor medida este colapso), y por tanto se debería de dotar a cada estado de estructuras resistentes y lo más autosuficientes posible para que puedan aguantar por sí mismos el embate.

Las medidas que ayer se anunciaron pretenden reducir el déficit público pero, más que nada, contentar a los mercados. Pero como indica Orlov, intentar detener las fases 1 y 2 del colapso (financiero y mercantil) requiere muchos recursos y posiblemente lo mejor es no intentarlo. Pues justamente es lo que se está haciendo aquí, intentar parar el colapso financiero, pero esto es sólo un parche, igualmente acabará por colapsar, y entonces echaremos en falta los recursos que ahora desperdiciamos. ¿Qué vendrá después? Si tienen valor, échenle un vistazo a cómo es un colapso, en este mismo blog.

Salu2,

AMT



Comentarios

No, si cuando le dije a Antonio que no quería salir a la palestra sabía bien lo que me decía ... A ver, Acorazado, muy bien, ha habido una fuerte caida de ingresos. De acuerdo. ¿Hay alguna perspectiva de recuperar esos ingresos a corto plazo?. No parece. Pues hay que recortar el gasto, qué remedio queda, ya no nos podemos permitir estos niveles de gasto. Respecto a que si el recorte del gasto me afectará, pues si, ya lo estoy notando, desde hace meses, y ahora se va a agudizar el problema, como te puedes imaginar porque a como disparas con bala y a la yugular presumo que ya me has identificado. Mira, no tengo nada contra los funcionarios, ni contra quienes aprueban oposiciones, ni mucho menos contra los que heredan patrimonios y empresas familiares. Lo que digo es que el movimiento se demuestra andando. Y hay quien piensa que porque aprobó una oposición, o porque un día le pusieron una medalla, o porque heredó un capital lo tiene todo hecho. En fin, si estoy seguro de que conoces gente así, en el sector público y en el privado. El sector privado tiene sus (imperfectos) mecanismos de regulación, el sector público depende de la acción política, que actúa tarde, obligada por las circunstancias y de manera injusta para aquellos empleados que sacan/sacais la función pública adelante.

Para Apocalipto (Máximo Décimo y Acorazado Aurora ya se dan cobre ellos solitos): En mi punto 6 digo que los salarios de los trabajadores públicos (que no de los funcionarios, coño, que también hay laborales trabajando para la Administración) son una referencia, no que sean los más bajos. Son efectivamente de los más bajos (sobre todo en los puestos más cualificados), pero obviamente no son los más bajos: una cajera del día o un jornalero del Maresme, por ejemplo, cobran menos. Respecto a los becarios que trabajan de galeotes en el sector informático, es lamentable, pero la figura de precario también tiene un largo recorrido en la administración: yo recuerdo que la primera beca de investigación que tuve, allá por el año 1995, era de 500.000 pesetas anuales, prorateadas en 12 pagas de 41.666 pesetas mensuales. A un 4% de inflación media anual esas 41.666 pesetas hoy en día representarían unos 550 euros, o sea que no era para echar cohetes (para que te hagas una idea de lo que representaban las 41.666 pesetas de marras, cada mes pagaba 25.000 pesetas por una habitación en un piso compartido con otros dos, el abono-transporte B1 me costaba 4.500 pesetas y la comida me salía por entre 15.000 y 20.000 - evidentemente mis padres me pasaban dinero aún). Cuando me fui de Madrid, el año 1999, cobraba 111.000 pesetas al mes, 12 pagas y sin Seguridad Social -of course-, lo cual equivaldría hoy si asumimos un 4% de inflación media (en ese período creo que fue sensiblemente menor) 1280 euros al mes, que si las prorratease a 14 pagas -que es lo que tiene la mayoría de la gente- representaría 1100 euros. Cuando conseguí volver del post-doc, el año 2003, ganaba 1200 euros al mes, pero eso sí, 14 pagas y por fin Seguridad Social (y eso con 33 años y siendo doctor en Física Teórica). Con la Ramón y Cajal, y ahora como Científico Titular mi sueldo ha sido primero decente y luego aceptable (no está mal, con 40 años). Lo que me llama la atención, por cierto, es que todos estos años que gané sueldos más bien bajos mis amigos se reían de mí por ser tan pringado y ahora, después de tantos esfuerzos y penalidades -una vez casi me quedo tirado en Copenhague porque no me llegaba para pagar el hotel, y eso que me habían invitado para un congreso- y ahora muchos claman que se le corte el cuello a los pérfidos funcionarios (¿por qué no miran hacia arriba en vez de hacia los lados?, me pregunto). Pero en todo caso, Apocalipto, ¿cuánto tiempo crees que pasará antes de que las empresas digan que te tienen que reducir el sueldo "igual que se está haciendo con los funcionarios, para que la cosa tire para adelante"? Salu2, Antonio

No te precoupes, no hay daños. Entiendo que los comentarios tengan su "salsa" (sino ésto sería un coñazo) y soporto bien las criticas, sobre todo cuando no deja de ser verdad lo que dijiste.

Perdona Gladiator (C.) el final del último comentario. Me arrepentí de haberlo puesto nada más haberlo escrito. Pero es que este soporte blog de mi hermanito es malo de cojones y no permite eliminar lo puesto. A ver si se migra al blogger o al wordpress.

De nuevo otro error, Gladiator. Lo que ha sucedido en España (y en Europa) no es un aumento del gasto público, SOBRETODO ha habido una caída de ingresos, y eso es una diferencia que a tí te parecerá indistinguible pero que es fundamental para saber "donde atacar": si en una familia despiden a quién lleva el pan a casa, la solución no es dejar de comer (reducir el gasto) sino buscarse la vida (aumentar el ingreso). Si deja de comer el paciente se muere. Si se recorta el gasto público el país y su economía (pública o privada) se muere también (o queda dañada de por vida). Eso lo irás viendo y te afectará ya lo verás, seas funcionario, trabajador, autónomo o empresario. Y por lo de la oposición no te preocupes, es una salida más: no todo el mundo tiene un padre del que heredar un patrimonio ni una empresa.

Por cierto, Agustín, pertenezco a la Legio VII Gemina. (Habla con Antonio)

Ya sabía yo que antes o después tendría que recibir una andanada del Acorazado Aurora, menos mal que me he puesto el traje de legionario y estoy dispuesto a la pelea, ¡fuerza y honor!. Agustín, tengo que decirte dos cosas: La primera que para no conocerme das muchas cosas por supuestas. Ya se que ésto de los blog y del internet propician el lanzarse y no reprimirse, pero ... suponer que me formo mis opiniones por lo que leo en determinados medios o que me gustaría que la función pública de España sea la de Sudán ... ¿porqué?, ¿en base a qué?. Lo segundo es que, pese a lo que dices, sobran un montón de funcionarios y empleados públicos para los niveles de servicio que tenemos. Lo digo porque tengo conocimiento directo de algunas adminstraciones (por tanto, desconozco totalmente lo que pasa en otras). No digo que sobren la mayor parte de los funcionarios ni que casi todos sean ineficientes (no podría, porque conozco muchos que son muy competentes). La ineficiencia existe en todo el mundo, en el sector público y en el privado. En España alcanza cotas que ya no nos podemos permitir (en el sector público y en el privado). El sector privado tiene mecanismos de regulación (los mercados, los accionistas, ...). El sector público solamente tiene como mecanismo de regulación las decisiones de los políticos de turno. Ya me dirás que mecanismo de control es mejor de cara a la EFICIENCIA, el político o el accionista. Es más, yo diriá que el sector público tiende a ser más EFICAZ que el privado (es más garantísta, está más procedimentado, etc.). Pero es que tenemos un problema de eficiencia, no de eficacia. Insisto, me temo que la medida de recorte de los salarios no es ni buena ni mala, sino obligada. Resulta que no nos podemos permitir el gasto que tenemos. Y para poder propocionar un nivel de servicio similar, tenemos que reducir el gasto inmediatamente. Lo ideal hubiera sido (y sería, porque estos deberes que dan sin hacer) establecer mecanismos para mejorar la eficiencia del sector público. Si eso se hiciese estoy seguro que de muchos empleados públicos verían mejorada significactivamente sus retribuciones. Por el contrario habría otros que se iban a enterar de que la vida es algo más que aprobar una oposición o tener un buen amigo bien colocado.

Agustín ha tocado el asunto que quería poner yo de manifiesto (esto de que estemos de acuerdo en tantas cosas empieza a preocupar/me/te). No sé si tenemos muchos o pocos funcionarios, parece que vosotros conocéis mejor los datos y, comparativamente, estamos en un rango razonable. El problema entonces es que seguramente no tenemos los adecuados, nos faltan de los que verdaderamente aportan valor y gente con la cualificación de (wow) Antonio (pero que se le valore en consecuencia) y que cubran funciones que el mercado, por sus fallos, no cubriría (espero que mi profe del acorazado esté orgulloso de lo que voy aprendiendo) y nos sobran de las funciones que realmente no merecen un puesto fijo para toda la vida ganado (siempre legalmente, claro) por oposición. El problema es, en parte, también cultural. Hemos convertido aquello de ganarse una plaza por oposición en un fin, en lugar de en un medio y como tal fin supone un punto y final a partir del cual (algunos) ¡a vivir! Seguramente muchos hemos oído incluso eso de "para eso me lo he ganado", dando por hecho que ya está todo hecho, valga la redundancia. No se puede generalizar, no todos los funcionarios, ni si quiera todos los de oposición, se ajustan al cliché, pero definitivamente haberlos haylos y esta actitud, cual proceso entrópico, es la que se contagia poco a poco a los buenos y no al revés (lo que estoy aprendiendo..).

Anda, que dejo de mirarlo unas horas y la que hay montada aqui, que poco curro teneis, jajajaja :P Entrando primero en el post en si, valorare las dos cosas que por gracia o desgracia mejor conozco. En el punto 6 mencionas solo puedo decirte que estas equivocado. Quizas antaño esto fuera asi, pero hace mucho tiempo que el sector privado descubrio los, como dice un amigo mio, "precarios". Esto es, por lo que podria salirme un titulado, competente y con buenos conocimientos de lo que necestio, lo suplo con 5 becarios, que juntos no suman la cantidad que tendria que pagar al primero, y ademas al cliente les digo que son "master of the universe" de XXX (lease java o lo que quieras) y todos super-contentos. Esta politica la aplican grandes marcas a nivel de consultoria informatica (Antigua DMR, Antiguos Arthur Andersens, no pongos los nombres actuales por si te dicen que me borres el post). Efectivamente, solo hablo del sector en el que me muevo yo, aunque no creo que por desgracia en otros campos la cosa cambie mucho. El otro es el comportamiento de la bolsa. Despues de lo que paso el lunes, donde hubo una subida espectacular, lo que pase el resto de la semana casi da igual. Llamalo recogida de beneficios, llamalo poner una b en vez de una m, llamalo X. Lo primero que quiero decir es que a mi estos juegos de azar no me llaman, si tengo conocimientos o se como va se debe mas a cuestiones de trabajo, pero me sigue pareciendo un sistema donde el unico que se enriquece son los bancos, me recuerda a los programas nocturnos de llame y gane. Por eso creo que entrar a valorar el comportamiento de IBEX-35 esta semana, o valorarlo con lo que valia hace 10 antes de los ataques especulativos, es un poco tendencioso. Comparalo con hace una semana exacta y dime que analisis hacemos :P Ahora sigo con el tema de los funcionarios que es lo que mas os preocupa. bye

La bolsa, curiosamente a la baja despues de las fantasticas medidas de ayer. Curiosamente cayendo sectores muy ligados a la obra publica o deoendientes de su financiacion. la semana que viene empieza la plantación de patatas en el huerto, menos mal. Gracias por el blog Antonio, lo sigo con mucho interés.

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