Harto ya de estar harto ya me cansé

Queridos lectores,

Abandono este blog. No quiero decir que no siga escribiendo sobre este tema, pero dejo este gestor de blogs y me paso a blogspot.com. Ha habido varias razones que motivan mi decisión: además de los constantes fallos, está la imposibilidad de gestionar los contenidos automáticamente por parte de nuestro nuevo dominio, oilcrash.net (el cual ya está activo y integra dinámicamente los posts de Quim y los míos).

Los blogs oilcrash.blogspot.com y theoilcrash.blogspot.com ya estaban cogidos, así que no me ha quedado más remedio, por no cambiar de idea, que hacer una aliteración. Mi nuevo blog es crashoil.blogspot.com. Espero encontraros por ahí.

Salu2,

AMT

 

La guerra de las tierras raras

Queridos lectores,

En medio de la aparente "normalidad" (si es que la actualidad financiera se puede considerar normal, aunque quizá sea "el nuevo normal"), se está desarrollando una guerra silenciosa en la que las grandes potencias mundiales están tomando posiciones de una manera discreta. La Unión Europea está estudiando una lista de 49 de materiales potencialmente críticos para la economía de la eurozona, a medida que se intensifica la competición global por los recursos escasos. El Reino Unido ha comenzado a estudiar el problema de la escasez de los recursos naturales, incluyendo los alimentos, la tierra, el agua y las tierras raras, como se comenta en esta noticia publicada en el diario The Guardian. Entre tanto, el gobierno japonés está haciendo acopio de 7 materiales estratégicos, y la lista podría ampliarse en un futuro próximo. Ya en EE.UU., diversos estudios y analistas alertan del problema, que va más allá de los productos tecnológicos: el Departamento de Defensa está muy preocupado por la necesidad de estos materiales para motores, láseres y sistemas electrónicos de precisión de uso militar todos ellos (ver artículo "Concern grows over China's dominance of rare-earth metals" en Physics Today, número de Mayo de 2010 - afortunadamente este artículo está accesible gratuitamente).

La razón de estos movimientos radica en el comportamiento de China.
Hace unos meses China anunció restricciones en la exportación de estos materiales, reduciendo la cero la exportación de algunos de ellos. Esto es lo que ha desatado una lógica alarma de la industria de alta tecnología en Japón, EE.UU. y Europa. Como se indica en el informe de la UE citado más arriba (y también en el artículo del Physics Today), "el problema radica en que el 95% de la producción y el 60% del consumo de las tierras raras tiene lugar en China". Eso no quiere decir que las minas de tierras raras estén en China, pero China ha conseguido llegar a prácticamente monopolizar la extracción, refinado y metalurgia de estos minerales. La Organización Mundial del Comercio ha abierto un expediente informativo a China sobre la cuestión, aunque no parece que eso le quite el sueño a los dirigentes chinos. En la práctica China está imponiendo su ley en una nueva realidad, en la que los sistemas de libre comercio y libre mercado no pueden funcionar eficientemente por una cuestión frecuentemente ignorada: las tierras raras no pueden ser explotadas económicamente.

Un reputado analista de tierras raras del que ya hemos hablado aquí, Jack Lifton, publica con asiduidad sus "The Lifton Report". El Sr. Lifton vive de asesorar a empresas e inversores sobre el negocio de las tierras raras, identificando fortalezas y debilidades en los planes de negocio de empresas tecnológicoas y en inversiones estratégicas. Algunos de sus informes sólo son accesibles por suscripción, pero ésta es gratuita y además una vez suscrito el bueno de Jack te envía e-mails cada vez que saca un nuevo artículo (una vez cada dos semanas, mas o menos). En lo que sigue citaré informes de Jack Lifton, algunos accesibles directamente via web y otros por suscripción.

Una de las cosas que Jack siempre comenta es que poca gente entiende la realidad económica de las tierras raras. La concentración y disposición de las tierras raras responde a diversas razones cosmológicas (el origen de los metales más pesados proviene de la desintegración de antiguas estrellas muy masivas; el impacto de meteoritos incrementa la presencia de ciertos metales ligeros como el litio en ciertas áreas) y geológicas (cómo se fue formando la Tierra, cómo se han ido descomponiendo algunos isótopos radioactivos). Para empezar, en muchos casos estos metales y metaloides no forman filones de un mineral que sea rico en ellos. Por el contrario, las tierras raras se suelen extraer del tratamiento de la ganga que resta de explotar la mena de otro mineral, éste sí en concentraciones económicamente relevantes. Por tanto, si no hay una concentración relevante del otro mineral simplemente la mina no se va a explotar: las concentraciones de las tierras raras per se son tan escasas que hacer una mina específicamente para su extracción las haría costosísimas en términos económicos y energéticos y por tanto sin mercado (imagínese que el iPad se vendiese a 10.000 euros). Una vez extraída la ganga con concentraciones apreciables de metales raros, el proceso de purificación y refinado no es ni muchos menos gratis, lo cual pone limitaciones a las gangas explotables.

Mientras la producción de tierras raras ha sido testimonial, con tamaños a escala mundial de unos pocos centenares o miles de toneladas se ha podido encontrar un mercado dispuesto a adquirirlas por precios razonables y para aplicaciones muy específicas. Sin embargo, el progreso de la ciencia de los materiales durante las últimas décadas ha llevado al descubrimiento de nuevas aplicaciones para estos metales (como por ejemplo las aleaciones de acero al neodimio, que sirven para crear imanes permanentes muy potentes, fundamentales para los motores híbridos y las turbinas eólicas de nueva generación), y su demanda ha crecido de manera exponencial. Todo lo cual ha conducido a una situación semejante a un "pico de tierras raras" (más bien una meseta), aunque por sus características especiales la extracción de tierras raras no se ajusta al modelo de Hubbert. Resulta que para incrementar sensiblemente la producción de tierras raras se necesita incrementar de una manera exponencial su precio, pero el mercado no estaría dispuesto a pagar esos precios (ver el ejemplo del iPad más arriba). De hecho, lo ajustado de los costes en el negocio de las tierras raras y el dumping chino fue lo que llevó al cierre a las pocas minas y refinerías que hasta hace una década subsistían en los EE.UU. (como el caso de la mina de Mountain Pass de California que comenta Jack Lifton en su informe "The Rare Earth Crisis of 2009 - Part 1").

Explica Jack Lifton una anécdota en su informe "Rare metals ETFs: The Positives and the Negatives" que creo que ilustra a la perfección lo mal que se entiende la economía de las tierras raras: En una ocasión un gran banco británico quería invertir en el mercado de tierras raras, coger una posición estratégica en alguna mina o comprando parte de la producción pero sin invertir en compañías (para no tener que sufragar sus deudas). Jack les preguntó acerca de la cantidad de dinero que estaban pensando invertir. "Oh, quizá mil millones de dólares". Jack les explicó que teniendo en cuenta que el valor total del mercado a boca de mina era de 1,4 miles de millones de dólares, si pensaban invertir esa cantidad su opción más simple era comprar toda la producción mundial y poner a la industria de rodillas. La respuesta, un tanto airada, fue que ellos querían expandir el mercado, no controlarlo; y la sorpresa de Jack venía del interés en crear nuevas minas usando miles de millones de dólares para tener un valor facturado de pocos cientos de millones y poco o nulo margen comercial. De esta incomprensión del mercado de metales raros viene la gran oportunidad para China para hacerse con él, y el origen de los problemas actuales.

Antes de entrar en el detalle de los metales raros y cómo nos va a afectar su escasez, quisiera hacer un comentario sobre su reciclaje. Estamos hablando de una materia no consumible, así que puede ser recuperado cuando se agota la vida útil del dispositivo que lo contiene para un uso posterior. Dada su escasez y lo crítico de algunos usos, es evidente que tendremos que reciclar tanto como podamos. Sin embargo, como comenta Jack en su informe "Rare metals in the Age of Technology", en algunas aplicaciones el metal raro resulta difícil de recuperar, ineconómico y con alto coste energético; y en algunas muy particulares el metal es realmente consumido (es destruido en su uso). Se ha de hacer un replanteamiento de los usos y las aplicaciones para, sobre todo, no lanzar a gran escala tecnologías que después no podremos sostener; por ejemplo, placas solares de gran eficiencia basadas en el telurio, cuya expansión es limitada o imposible, como comenta Jack en
The Tellurium Supply Conjecture (aunque el tema de la imposibilidad de hacer una implantación de la energía fotovoltaica a gran escala será abordada en un post futuro).

Para acabar este largo post, haré aquí una sinoposis de la tabla final que aparece en informe
"Rare metals in the Age of Technology", para que se hagan una idea de a qué usos afecta esta escasez y cómo son de escalables o no las soluciones basadas en metales raros. Los datos son del Servicio Geológico de los EE.UU. (USGS) del año 2008. Las cantidades se expresan en toneladas extraídas en todo el mundo. Sus aplicaciones son derivadas de la Wikipedia y otras fuentes. Cada metal raro se asocia con el metal de cuya ganga se extrae; esto es muy relevante, ya que el metal raro estará disponible en tanto en cuanto se explote el metal más común en una cantidad significativa. Muchos de estos metales comunes están cerca o pasados de su pico de producción (referencia de los picos: "Continuously less and less")

  • Aluminio (producción: casi 40 millones de toneladas (t); pico: por definir). Metal raro asociado: Galio: producción: 95 toneladas. Usos: electrónica, diodos, láseres, microondas.
  • Zinc (producción: unos 11 millones de t; pico: probablemente ya superado). Metales raros asociados: Cadmio: Unas 20.000 t. Usos: Baterías, algunas aleaciones especiales, televisores, catalizador. Indio: 568 t. Usos: Paneles electroluminiscentes, electrónica, LEDs, superconductores, etc. Germanio: 105 t. Usos: Cámaras, microscopios, fibra óptica, infrarrojos, electrónica, catalizador para obtener PET, paneles solares, etc.
  • Plomo (producción: 3,8 millones de t; pico: ya superado). Metales raros asociados: Tungsteno: 54.000 t. Usos: aleaciones ultra-fuertes, electrónica, escudos anti-radiación, usos militares, etc. Bismuto: 7.700 t. Usos: Médicos, sobre todo.
  • Molibdeno (producción: 212.000 t; pico: ya superado). Metales raros asociados: Selenio: 1.600 t. Usos: médicos (aunque es tóxico), electrónica, aleaciones, fotocopiadores, células solares, etc. Renio: 57 t. Usos: Aleaciones ultra-fuertes, rayos X. Telurio: Sin datos, seguramente muy pequeña. Usos: aleaciones, placas solares, algunos chips electrónicos.
  • Lantánidos (los lantánidos son un grupo de 15 metales de propiedades químicas afines y números atómicos del 57 al 71, que se suelen presentarse en yacimientos de varios metales del grupo; producción: 124.000 t -los 15 metales; pico: para algunos metales ya superado, para otros será superado en las próximas décadas). Metales raros asociados: Itrio: 8.900 t. Usos: televisores, filtros de microondas, aleaciones, aplicaciones médicas, superconductores. Escandio: Desconocida, pequeña. Usos: aleaciones, usos militares, lámparas de descarga. Torio: Desconocida, pequeña. Usos: lámparas, cerámicas, posible combustible nuclear, catalizador.

En posts posteriores volveremos a esta y otras listas que irán surgiendo. Es una tarea pesada, pero necesaria para ir desmontando ciertos planteamientos tecnooptimistas. Por acabar hoy (ha sido un post verdaderamente agotador, y me he dejado muchos detalles), quiero citar un artículo de The Times de hace unos meses, que trata sobre el tema. Se titula "Consumerism is doomed". Les traduzco el primer párrafo: "Puede que los gobiernos occidentales no se den cuenta aún, pero el consumismo tal y como lo conocemos hoy en día está condenado y una guerra por los recursos con China es inevitable, según se les explicó a los gestores de los mayores fondos mundiales ayer. Este mensaje poco tranquilizador, que se centra en la desestabilizadora escasez de suministros de metales raros tecnológicos, que se usan en todo desde los teléfonos móviles hasta los misiles inteligentes, fue enunciado en Tokio ayer, en la clausura de uno de los foros de inversores más grandes de Asia"

Salu2,

AMT



El EROEI de diversas sociedades históricas

Queridos lectores,

Voy muy liado estos días y aunque hace tiempo que quiero hacer un post sobre la inminente guerra por las tierras raras, al ser un tema complejo nunca saco tiempo para poderlo redactar. A ver si la semana que viene...

En todo caso, estaba escribiendo una muy laaaarga respuesta a una serie de comentarios al último post del Acorazado Aurora cuando me he dado cuenta de que al ser mi comentario tan extenso y tener interés aquí, valía más la pena que lo redactase aquí en forma de noticia. Además, el sistema no me dejaba enviarlo como un único comentario...

Con la venia del Comandante, copio aquí mi comentario original, que desencadenó después una avalancha:

Antonio dijo...

    El capitalismo no es un sistema que responda a un diseño inteligente, si no que es una evolución de un sistema anterior. Dado que no se imponen restricciones globales (economía planificada), el sistema se adapta a partir de restricciones locales (maximización del beneficio personal, etc), hasta alcanzar el estado de equilibrio, si es que éste es accesible. De lo que se trata en este blog es de demostrar que el sistema de libre mercado que es la bandera del capitalismo es intrínsecamente inestable y decae hacia un estado degenerado, de la misma manera que le pasa a un fluido turbulento si no hay una inyección continua de energía desde las escalas superiores (forzamiento).

    Esta sería la explicación que daría un físico estadístico, básicamente.

    Salu2,

    Antonio
    4 de junio de 2010 22:15

Este comentario originó la subsiguiente avalancha:

Hank Rearden dijo...

    La naturaleza no responde tampoco a un diseño inteligente, en cambio observamos estructuras muy organizadas y estables, aunque no inmutables, en continua evolución.

    La perspectiva de economía planificada no me parece ni humana (mas bien divina), ni digna (no puede haberla sin libertad), ni feliz (puesto que desprovee de propósito al individuo)

    Entiendo el argumento ... Los recursos naturales son finitos. Para vosotros eso cuestiona la capacidad de creación de riqueza. No es la primera vez en la historia que se plantea ese argumento, aunque la verdad siempre ha sido superado por la realidad de los hechos, como describiré en mi siguiente comentario.

    No obstante, "acepto pulpo como animal de compañía", pero yo me plantearía como demostrar o descubrir esa relación entre riqueza máxima o potencial dados unos recursos naturales finitos, teniendo en cuenta que hasta ahora cuando se ha postulado que se ha llegado al limite, siempre se ha roto ese techo. Lo digo en serio, ¿como se podría calcular?
    5 de junio de 2010 03:34
Hank Rearden dijo...

    Podemos establecerse varias eras en la historia de la civilización humana. Al final de cada era siempre se planteo el mismo problema: la escasez de recursos planteaba limites al crecimiento. Veamos a que eras de la civilización me refiero e ilustremos los problemas de escasez de cada era.

    En primer lugar esta la era del cazador - recolector. Podemos imaginarnos el final de esa era?. Apenas hay Frutos para la cantidad de población existente, las grandes manadas de animales escasean.

    Hemos esquilmado el planeta! Diría el chaman de la tribu Aurorea, tenemos que repartirnos lo poco que hay!, tu, el del brazo fuerte, aunque seas un cazador cojonudo vas a recibir la misma porción de carne que el mentecato de la esquina!, y no te vamos a dar ni las gracias, porque al fin y al cabo tu obligación es jugartela y sacrificarte por nosotros


    Un día
    5 de junio de 2010 03:47
Hank Rearden dijo...

    La siguiente era es la era de la agricultura. Es una era, digamos, post Peak Mamut (sin acritud, como decía el Sr. González).

    Imaginad la cara de un cazador recolector cuando ve a un tío hacer surcos en la tierra. Y luego le echa no se que, y luego agua. Y al cabo de unos meses brotan unas hierbas ¡que se pueden comer!

    Cuanta riqueza genera el agricultor!. Comparado con un cazador - recolector bien puede multiplicarla por 100. La vida es bella!, pensarían los agricultores, tenemos de todo!.

    Claro, la felicidad es lo que tiene, que es un poco excesiva. De aquellos polvos, estos críos y así hasta la superpoblación. No hay tierras para todos!, las cosechas no producen lo suficiente para alimentarnos!

    Ahora estamos en el Peak Trigo, y de nuevo tenemos las mismas recetas: compartamos pues vivimos en la escasez, demos a cada uno en función de sus necesidades, no de sus valida, puesto que da igual lo que valgas ya que los recursos son limitados y por mucho que valgas, de donde no hay no se puede sacar.

    Y que paso?, pues que llego la revolución industrial.
    5 de junio de 2010 03:58
Hank Rearden dijo...

    Pues calcula como cambio la productividad de un individuo de la era industrial respecto de la de un agricultor. En mas de 100 veces se multiplico. No solamente resulta que con un tractor se produce mas que con 100 personas, es que además se producen bienes y servicios completamente distintos!.

    Pero es que todo tiene que llegar a un fin, esto no puede seguir así hasta el infinito. No, que va esto es demasiado. Ya lo dijo aquel responsable de oficina de patentes a finales del siglo XIX, ya dijo que no había nada mas que inventar. Y que paso?
    5 de junio de 2010 04:03
Hank Rearden dijo...

    Pues paso que llego la era de la información y del conocimiento, que es en la que estamos. Alguien duda que esta era no esta multiplicando la productividad de la era industrial por 100, de nuevo?

    Porque, atención!, fijare las cosas que podemos hacer con el mismo litro de petróleo de la era industrial!, podemos refinarlo mejor y aprovechar mejor su rendimiento energético, podemos optimizar el funcionamiento de los motores, podemos desarrollar medios de transporte mas eficientes, podemos planificar infraestructuras de transporte mas eficientes

    Pero incluso eso es lo de menos, porque podemos aprender a utilizar la energía solamente cuando realmente la necesitamos y recuperarla cuando nos sobra, podemos controlar en tiempo real el consumo. Podemos mejorar todos nuestros procesos, de forma que optimicemos los transportes, podemos incluso optimizsr nuestra demanda de bienes y servicios.

    En definitiva: YES WE CAN. En fin, no nos olvidemos que, tal y como menciono el comandante en un post anterior (quizás fue un acceso febril) la riqueza tiene mas que ver con las UTILIDADES que somos capaces de extraer de los recursos que con los propios recursos en si. Por ejemplo, el petróleo servia de muy poco hasta que se supo que hacer con el
    5 de junio de 2010 04:14
Hank Rearden dijo...

    Finalmente. Esta era también llegara a su fin, como las anteriores, y lo hará en medio de una crisis, de la zozobra, de la incertidumbre etc. Vendrá otra era, que multiplicara nuestra productividad, de nuevo, por cien.

    Es posible que vosotros mismos, planteando estos problemas estéis contribuyendo a encontrar el camino que habrá esa nueva era, así que ¡por Dios o por Marx!, ¡sed optimistas!. Desde luego que a este traje se le romperán las costuras! (esto es de las pocas cosas que me suenan de Marx), habrá que hacer otro traje, pero nunca ha habido un diseño inteligente de trajes sino que, como en Jurasic Park*, "la vida se abre camino"

    *ya siento que mis referencias vuelvan a ser películas de Hollywood, es lo que hay


    La idea general de estos comentarios, que hace tiempo prometí a Antonio, esta basada en "El 8 habito" de Stephen Covey, quien a su vez seguramente lo saco de otro sitio

    Eh!, y todo esto escrito ... Desde mi iPAD !!!
    5 de junio de 2010 04:23
dmc runner dijo...

    ...aquí nadie duerme??

    Querido Antonio, los extremos son siempre malos. El mercado libre sin regulación alguna tiende a degenerarse. La economía planificada también.

    El primero porque la ambición puede crear actitudes irresponsables que comprometan el futuro. La segunda porque la ausencia de beneficio adicional para un esfuerzo adicional puede crear actitudes irresponsables que comprometan el futuro (entre otras cosas...). Ambas actitudes son intrínsecas al ser humano (esta vez sí, en genérico) y se trasladan como característica intrínseca del sistema de turno.

    Ahora bien, dentro de la escala de grises posible para encontrar un sistema intrínsecamente más estable hay que decidir qué grado de libertad se deja a los individuos para tomar sus propias decisiones o si preferimos que unos pocos decidan por todos nosotros sin olvidar que la "estabilidad" del sistema no sólo queda definida por una explotación racional de recursos.

    @Rearden, los límites, de hecho, deben existir sea cual sea la fórmula que quieras utilizar para convertir recursos en "riqueza", la definamos como la definamos. simplemente un número finito no puede convertirse en infinito por más que lo recombinemos.

    Siguiendo con el ejemplo de la comida: las 2000 calorías diarias de media por habitante del planeta deben salir de algún sitio cuantificable (tierras de cultivo, explotaciones ganaderas, reservas pesqueras,...). El número de habitantes del planeta, por tanto, debe mantenerse dentro de los límites en lo que esto sea posible, y ya somos casi 7000 millones.
    5 de junio de 2010 04:27


Y he aquí mi respuesta:

Mi primer comentario (el capitalismo no responde a un diseño inteligente) no significa que yo prefiera la economía planificada. Es lugar común entre los biólogos evolutivos y los informáticos que el diseño inteligente es siempre un error, porque da un sistema acabado, cerrado, sin capacidad de adaptación. En ese comentario contrapongo la idea del capitalismo como un sistema con una finalidad (como mucha gente suele creer, implícitamente: fijáos que dmc_runner habla de una finalidad para el capitalismo) con una realidad más prosaica de que es un sistema evolutivo (lo cual tiene de positivo el hecho de que es adaptativo.

En el segundo comentario hablo de restricciones a escala global y a escala local. Esto es, si las ecuaciones que rigen el sistema funcionan sobre lo macro o sobre lo micro. En el camino de lo macro a lo micro se puede inducir mucha dispersión y disipación, y es de hecho por aquí por donde falló la economía planificada en los sistemas llamados comunistas. Se ha de decir, no obstante, que la actual economía de China tiene mucho de planificada y poco de comunista, y es admiración -no reconocida- de tantos capitalistas de aquí. En todo caso, este comentario no iba de si es bueno o malo un sistema de planificación global o uno de ajuste local; como el primero implica una supresión casi total de todas las libertades, es evidente -ehem- que nuestro sistema es micro. Eso le hace más robusto a los cambios, pero también hace más complicado de predecir cuál es el comportamiento macro que emergerá de él.

Siguiendo ahora con los comentarios de Hank: en la naturaleza los sistemas son evolutivos. Esto les da robustez y adaptabilidad. Ahora bien, que sean evolutivos no quiere decir que determinados sistemas no se extingan: eso forma parte de la evolución: la selección natural. Nosotros aquí tenemos un monocultivo monoespecie, y con posibilidades de que colapse; si llegan unas condiciones nuevas a las que no puede adaptarse rápidamente entonces se extinguirá. Ése es nuestro riesgo actualmente. No quiero decir con ello que el capitalismo no pueda evolucionar y adaptarse, si no que hay un riesgo de que el cambio sea demasiado rápido y que el sistema colapse y la raza humana se extinga (por lo menos, por estos lares).

Los comentarios de Hank que siguen sobre las diversas civilizaciones y sistemas productivos no pueden estar más equivocados, y puestos a hablar de estos temas te recomiendo, querido amigo, leer a Charlie Hall, biólogo evolutivo de la Universidad de Syracuse. Las sociedades de cazadores-recolectores son estables y pueden perdurar indefinidamente, como lo prueba que algunas que vivían en hábitats aislados hayan llegado hasta nuestros días. Eso sí, las condiciones de vida son duras, la esperanza de vida es breve para nuestro estándar y la población es reducida para que sea sostenible. En suma, una sociedad de cazadores-recolectores ocupa un estrato ecológico semejante al león en la sabana. Su EROEI (unidades de energía recuperada para usos societarios por cada unidad de energía invertida en conseguirlos) se estima en 10:1. Esto daba para una cultura básica fundamentada en la tradición oral y la fabricación de utensilios simples. No hay tal cosa como el Peak Mamut para esta sociedad porque, como digo, es sostenible (aunque posiblemente no en todos los hábitats).

Las sociedades sedentarias basadas en la agricultura son insostenibles si no hacen una gestión adecuada de sus recursos, y hay ejemplos de tales sociedades que se han extinguido precisamente por eso (Pascua, los mayas). Dejando de lado la erosión del suelo y la pérdida de fósforo (que podrían hacer estas sociedades insostenibles pero muy lentamente, en el plazo de miles de años, cuestión todavía a debate), con una gestión adecuada estas sociedades son sostenibles, y ejemplo de ello es que hasta la Primera Revolución Industrial éste era el tipo de sociedad dominante en el mundo. Curiosamente, su EROEI se estima también en 10:1 (no en 1000:1 como nuestro amigo Hank quiere creer). La vida en estas sociedades es también muy dura, con una esperanza de vida no mucho mejor que la de los cazadores-recolectores, pero con un tamaño poblacional sensiblemente mayor, lo que permite mantener una pequeña oligarquía esencialmente ociosa (guerreros, reyes y su séquito). Eso sí, a diferencia de los cazadores-recolectores, al ser sedentaria y muy densamente poblada -por comparación con ellos- las hambrunas y muerte por hambre son mucho más frecuentes, cada vez que las cosechas eran muy malas (de hecho, hasta la llegada de la Revolución Verde las hambrunas en oleadas -otra cosa es el hambre estructural en el Tercer Mundo- eran frecuentes -no tanto en el Primer Mundo, ya que por la fuerza o el dinero se importan alimentos de todas partes. ¿Sabías que el Reino Unido depende en un 60% de los alimentos que le llegan de fuera?).

Llegamos a las revoluciones industriales. Al principio las condiciones de vida son penosas para los obreros, después mejoran. Las sociedades industriales del Primer Mundo no son un sistema cerrado: no es coincidencia que la Primera Revolución Industrial despega simultáneamente con el Colonialismo. Si se considera el sistema conjunto Metrópoli-Colonias su EROEI es ligeramente superior a 10:1, aunque en la metrópoli se llegan a EROIs de 50:1 (en buena medida gracias al aporte energético del carbón, al principio autóctono -en el caso de Inglaterra- y luego importado, a partir de la Primera Guerra Mundial). Se ha de entender que los combustibles fósiles es como tener una legión de esclavos: con una máquina transforman su energía contenida en trabajo útil.

Llega la Segunda Era Industrial, la era del petróleo y por fin en los años sesenta del pasado siglo la Revolución Verde. Con el petróleo el EROEI se dispara al principio a 100:1 (no hay tantos órdenes de magnitud como Hank quisiera creer; él habla de producción, pero dejando al lado el dinero, que es una referencia móvil, lo que cuenta es la energía embebida). 100 a 1 es enorme, la sociedad prospera a pasos agigantados. Se explota tanto el petróleo que comienza a hacerse más difícil, hasta llegar al momento actual, 20:1. Con 20:1 no se puede soñar con que todo el planeta tenga nuestros estándares de vida, pero en tanto en cuanto nosotros mantengamos el actual status quo la cosa podrá funcionar. El problema es que el EROEI de nuestra sociedad sigue cayendo (el petróleo es la principal fuente de energía, y la de mayor EROEI después del carbón, aún hoy: ver cuadro en Searching for a Miracle, página 28) y por tanto nos acercamos al colapso si no hacemos nada.

Creer que la sociedad de la información nos va a salvar es tontería. Ya lo dice dmc_runner: hay necesidades que son complemente materiales y eso impone límites, no somos entes de aire y luz. Además, si la economía se vuelve inmaterial dejará de ser relevante. Sucede al contrario: la economía no es en absoluto inmaterial, no existe tal cosa como la mejora de intensidad energética (cantidad de euros producidos por unidad de energía invertida) que tanto se cacarea en los países occidentales como EE.UU. La realidad es que externalizamos la fabricación de los bienes que consumimos, es otro el que hace el gasto energético y nosotros presumimos de gastar menos. Absurdo por completo.


Salu2,

Antonio



No hay milagros: El magnesio no es una fuente de energía

Queridos lectores,

Inauguro con este post una nueva sección de mi blog que me temo que recurrirá a medida que la desesperación por la llegada de la Gran Escasez vaya prendiendo. Es de esperar que en los próximos meses y años aparezcan cada vez más noticias sobre nuevas fuentes de energía, propiciadas por gente de lo más diversa, desde profesores bientencionados hasta embaucadores. Me da rabia perder el tiempo con estas cosas, ya que el fraude tras muchas de estas "fuentes de energía" es evidente conociendo un poco de Termodonámica; creo, empero, que ésta es una de las funciones del blog: aclarar la situación real. El problema es que muchas veces se requerirá un análisis profundo, que llevará semanas, antes de evidenciar que el emperador está desnudo. Afortunadamente, no es el caso que nos ocupa hoy.

Dos amigos me han señalado una noticia aparecida en el número de hoy del diario La Vanguardia. El título de la noticia lo dice todo: "
Takashi Yabe: <<El magnesio sustituirá al petróleo antes del 2025>>". La verdad es que al ver el título era un poco escéptico, pero pensé que debía darle una oportunidad al trabajo del profesor Takashi Yabe y mirar qué nos podía aportar y en qué nos podía ayudar.

La noticia no da muchos detalles científicos, que digamos. No explica en mucho en qué consiste la milagrosa reacción del magnesio (lo poco que explica del motor MAGIC hace pensar en una recombinación de magnesio con agua, pero falta saber cuál es el rendimiento de la reacción), y además, hay dos detalles un tanto fantasiosos: la posibilidad de extraer el magnesio del agua del mar, y la transmisión de un rayo de 1Gw (ahí es nada) para alimentar un barco lejano. Pero, en fin, aceptando que estos detalles pudieran ser concesiones periodísticas decidí buscar un poco más.

Lo primero fue localizar la página web del profesor Yabe. La única referencia visible a su invención es un artículo de 2006 que lleva por título "Demonstrated fossil-fuel-free energy cycle using magnesium and laser", publicado en una buena revista de Física, Applied Physics Letters. Precisamente por eso, y porque el artículo ha pasado un proceso de revisión por dos o más científicos, lo que en él está escrito es correcto y coherente. Me lo he descargado y leído (es cortito, tres páginas).

Señores, si pensaban lanzarse a invertir en magnesio mejor repiénsenselo un poco. En el artículo Yabe y los otros 13 firmantes llaman a las cosas por su nombre. Les traduzco el abstract (resumen que suele encabezar los artículos científicos); el énfasis (negrita) es mío

"Los autores de este artículo proponen un ciclo de energía basado en un combustible renovable. Se ha escogido el magnesio como carrier (portador) y se realiza su combustión con agua usando muchos dispositivos energéticos. MgO, el residuo de la combustión, se vuelve a reducir a Mg con radiación láser generada con fuentes de energía solares y otras renovables. Con ellas hemos conseguido una eficiencia en la recuperación de la energía del 42,5% para convertir MgO en magnesio, usando un láser. Combinado con una eficiencia demostrada del 38% al convertir una fuente de luz solar artificial (lámpara de haluro de metal) en energía láser indica que el ciclo de energía propuesto ya está en un rango que hace el uso práctico factible".

En resumen, estos señores usan el magnesio como portador de energía, no como fuente de energía: la energía tiene todavía que venir de otro lado. Además, la conversión no es espectacular: el portador sólo almacena el 42,5% de la energía invertida en "cargarlo" (el otro 57,5% se pierde), en línea con el rendimiento de usar hidrógeno como portador. Por tanto, el magnesio no va a desplazar al petróleo, por la misma razón que no van a hacerlo el litio, el hidrógeno o la electricidad: porque sólo transportan o almacenan la energía, pero no la generan.

Eso no quiere decir que los resultados de Yabe y sus colaboradores sean irrelevantes. Sin ser un experto en la materia veo ventajas (aunque también inconvenientes) del magnesio respecto a otros portadores (como el hidrógeno).

Ventajas:
+ El magnesio es un sólido estable, al contrario del hidrógeno, que tiene tendencia a explotar y a evaporarse.
+ Tiene una buena densidad energética en volumen (de acuerdo con el artículo, 43 Megajulios/litro) en línea con la densidad energética en volumen de la gasolina o el diésel. Ya que la densidad del magnesio 1,78 Kg/l, su densidad energética por peso es de 24 Megajulios/Kg, no tan buena como la de los derivados del petróleo pero bastante aceptable.
+ El magnesio usado (convertido en óxido) es reciclable para "recargar" el dispositivo.

Desventajas:
+ Para iniciar la reacción se necesita calentar el magnesio a 850 Kelvin, es decir, unos 577 ºC, aunque luego la reacción es automantenida. Esto puede suponer problemas importantes al diseñar un motor comercial.
+ No parece claro que el motor sea muy compacto, y esto puede hacer el magnesio insuable para ciertas aplicaciones (coches, etc).
+ La extracción del magnesio en primer lugar (e.g., del agua del mar) implica ingentes cantidades de energía, lo cual puede ralentizar o impedir un despliegue a gran escala de esta tecnología.
+ Hasta ahora no hay ningún prototipo a escala comercial. Pueden surgir problemas innumerables al tratar de hacer un motor a escala real que no surgen en los dispositivos experimentales de laboratorio.
+ Su láser se basa en el metal raro itrio, el suministro del cual está hoy por hoy amenazado, como explicaremos en algún post futuro.

De hecho, algunas voces sugieren en internet que Mitshubishi rompió el acuerdo que tenía con Yabe y que éste está buscando alguien a quien "venderle la moto" para conseguir financiación para continuar sus experimentos. Yo no quiero entrar a valorar esto, aunque sí que creo que el periodista que le entrevistó podría haber investigado un poco y ver que la misma "noticia" fue dada en otros medios en 2008 y 2009 (ver aquí un pequeño resumen del proyecto y las notas de prensa).

Ahora, a esperar al siguiente tocomocho. Salu2,

AMT

Correspondencia de los lectores: Crisis económica; electricidad

Queridos lectores,

Antes de seguir con el plan para los siguientes post, quería contestar públicamente a dos comentarios de dos lectores. En el primer caso, la respuesta me implica poner tantos enlaces e ilustrar conceptos que creo que más vale que haga un post entero sobre ella. En el segundo, el lector ha comentado sobre un post muy antiguo y mi respuesta en él pasaría desapercibida, y como toca una cuestión importante me gustaría ponerla de relieve.

Empecemos por el primer mensaje. Lo escribía Juan P. en referencia a mi post del 2 de Mayo de 2010 titulado "Tristes presentimientos de lo que ha de acontecer" (por cierto que la frase, aunque nadie ha apuntado la referencia, no es mía). Dice Juan P.:

Hola oilcrash (autor del post)

Bueno en general escribes bien pero,

La crisis económica mundial no se debe precisamente a la falta de recursos naturales, o ¿que me vas a responder tu de las grandes empresas que han sido capaces de cubrir cualquier demanda perfectamente?, cuando se ha visto que una empresa te ponga en una lista de espera para comprar un coche, mira tu cuantos concesionarios hay, o cajeros, ol o que tu quieras, muebles, cualquier supermercado te ofrece un artículo que tal vez no necesites, y ojo, a precios muy variados...no se vale decir que los coches son muy caros porque no lo son.

Ahora bien, si, hay muchas personas en la pobreza mas absoluta pero este planeta de una manera sostenible es capaz de alimentar a todas las personas que viven hoy en día, pero claro en que se gasta el dinero?...en chorradas armas, especulación, en la bolsa, que los inversionistas solo piensan que el dinero trabaja solo (hay programas que toman decisiones en la bolsa), créditos sin respaldo...y mas criminales, desviación de fondos públicos, corruptelas...en fin chaval que comparto tu pesimismo pero creo que tu eres mas inocentillo.

Esta crisis se debe a falta de previsión, falta de educación financiera y falta de sentido común.

Saludos me gusta como escribes.

PD Y chorrada la del golfo jejeje


He aquí mi respuesta:


Querido Juan:

Es pronto aún y difícil de saber qué parte de culpa tiene la escasez de recursos naturales en la crisis actual. Ninguna crisis es unifactorial, y sería ingenuo pensar que la actual está únicamente ligada a la evolución de la producción y/o precios de una única materia prima, aunque ésta sea tan importante como el petróleo. La gran bola que generó el casino bursátil, las hipotecas sub-prime, y tantas cosas que no sabemos (ahora se empieza a hablar de la burbuja del crecimiento de China y de la crisis de la deuda soberana, por ejemplo) tiene una dinámica que es hasta cierto punto ajena a la del mercado del petróleo. Ahora bien, en muchos aspectos parece que el comportamiento depredatorio de Wall Street amontonó la leña y el pico de precios de Julio de 2008 (dos meses anterior, por tanto, a la quiebra de Lethman Brothers, inicio oficial de la fase aguda de la presente recesión - aunque en realidad empezó en 2007) fue la chispa que desencadenó el incendio.

Debatir todas estas cuestiones con detalle nos llevaría muchísimo tiempo, hacer mucha investigación y, hasta cierto punto, es innecesario (al menos para mí) en este momento. Sólo indicarte un par de cosas.

1.- En la página 62 del último World Energy Outlook (edición de 2009; el WOE es el informe anual de la Agencia Internacional de la Energía, IEA por sus siglas en inglés) se afirma que los altos precios del petróleo desempeñaron un papel importante en la actual crisis, aunque no fueran el factor dominante. Contrariamente a mi costumbre, no te puedo pasar un enlace al informe porque no es gratis (me costó 60€), aunque a vuelta de correo puedo pasarle extractos a quien quiera.

2.- En su "Causas y consecuencias del shock petrolífero de 2008-2009" ("Causes and consecuences of the Oil Shock of 2007-2008"), James Hamilton, profesor de la Universidad de California San Diego analiza con un modelito cómo se propagan los costes de la energía, y en particular del petróleo, a toda la estructura de costes y beneficios de la economía de los EE.UU. Su conclusión es que cuando el precio de la factura petrolífera de los EE.UU. (barriles consumidos al año x coste por barril) supera el 5.5% del PIB se produce un shock y el país entra en recesión. En términos de precio por barril, ese valor umbral es de 80$, precio que se superó a principios de 2008.¿Coincidencia? Dudoso: dice Hamilton que basta que éste precio sea superado durante unos meses (entre 3 y 6) para que se desencadene una recesión. Esto acaba de pasar, y puede ser que hayamos vivido un segundo oil spike, sólo que de menor intensidad que el de 2008, pero con efectos destructivos sobre la economía real.

3.- Como es costumbre, te recomiendo el Crash Course de Chris Martenson. Lo puedes encontrar en You Tube en español: aquí tienes el enlace al Capítulo 1 del Crash Course, y a partir de él podrás acceder a los 20 restantes (duran unos 20 minutos por capítulo, así que es un verdadero curso). Está pensado para gente sin casi formación técnica, así que para el que sepa algo le será pesado. En todo caso, allí encontrarás algunas explicaciones sobre la conexión no lineal entre energía y economía.

4.- Y por responderte a tu cuestión concreta, la crisis ha causado precisamente destrucción de la demanda por el encarecimiento de los precios. Sólo tienes que mirar la evolución del mercado de materias primas: la mayoría de los metales cotizaban a precios récord en 2008 y ahora, aún no superada la recesión, se apunta a que muchos de ellos (como por ejemplo el cobre) doblarán su precio este mismo año. Con los coches ha pasado lo mismo: la demanda ha caído, hasta un 40% en el momento más bajo de la actual crisis, y sólo ahora empieza a recuperarse.


Pasemos ya (el tiempo apremia) a mi otro correspondiente. Se llama Rubens y contesta mi post el 17 de Febrero de 2010 "Cinco poderosas razones por las que el coche eléctrico no llegará nunca". Su comentario dice así:

1- falta de electricidad.... si si la producimos dsd las centrales actuales a nuestros domicilios, pero ... y si cada uno tuviesems unas erie de placas solares en nuestro tejado? caras¿? bueno.... depende,pork si tienes en cuenta k la gasolina esta a 1.20 mas o menos y la mas barata....
2-falta de infraestructuras..... si tuviesems las placas solares encasa yo kreo k lo mas inteligente sera cargar tus propias baterias encasa y en caso de ser necesario ayudarte un poko cn la red electrica, ycomo a su vex no vas a estar cargando baterias todo el dia pues la energia k produces cn las placas la vendes a la red electrica y t sacas asta un dinerillo
3-kreo k cn lo anteriormente dicho resuelvo tambien el problema del capital
4- falta de litio.... xabal, tu sabes k las baterias de litio no rompenel litio ni nada de eso verdad¿? el litio se puede recuperar y portanto reciclar y en caso de k me digas falta de celulas fotovoltaicas.... no kreo k escaseen tampoko x el mismo tema
5-sinceramente, kreo k el petroleo no es k sea asekible, pretenden acer ver k es mas asekible, pro la realidad esk cada dia sube mas y si no invertims en cosas como coches electricos.... mal vams compañero .....
y una ultima cosa, si me permites acerte una pregunta.... estas metido en algun negocio de petroleo (gasolinera, transporte, petrolera,....)???
un saludo


Mi primer comentario, Rubens, sería que por favor respetes la ortografía castellana, no por nada más que por el hecho que este blog se lee en otros países aparte de España (algunos de habla hispana y otros que no), y si no haces muy difícil la comprensión de lo que dices. Todos ganaremos con tu esfuerzo, gracias por adelantado.

La primera cuestión que planteas es la de la producción distribuida, en vez de en red como hasta ahora. Es un buen punto, y de hecho yo creo que el futuro pasa por ahí. Ahora bien, si piensas en fotovoltaica, con un rendimiento de 100 watts por metro cuadrado y con otras necesidades mayores a cubrir, ya te puedes olvidar de alimentar un coche, que en el fondo es un lujo.

La segunda cuestión, un poco lo mismo. Un día con calma haré un post sobre por qué no habrá un despliegue a gran escala de paneles solares (la clave es la falta de materiales muy escasos que su usan en algunas de ellas), queda este tema en mi deber.

La tercera cuestión, el problema del capital. En absoluto, cambiar radicalmente todas las infraestructuras requiere un esfuerzo monumental. Echa números y cuenta cuantos millones de metros cuadrados de placas solares, de cableados, de postes eléctricos (electrolineras) para cuando no puedas cargar en casa, etc, etc, aparte del coste de desmontar la infraestructura existente. Aún partiendo de costes unitarios modestos las cifras son de vértigo.

La cuarta cuestión, gracias, pero ya no soy un chaval. El tema del litio está ampliamente discutido en otro post, "El coche eléctrico, un grave error", léetelo, por favor. Por resumir, queda litio para 10 años a ritmos de extracción actual, y si lo dedicásemos todo a coches semieléctricos cubriríamos el 1.5% del parque mundial. Y eso contando con el reciclaje del litio, por supuesto, proceso que por cierto es energéticamente costoso.

Y la quinta cuestión, el petróleo es asequible y supongo que lo que quieres decir es que el mercado está manipulado para que lo sea: estoy de acuerdo, si se tuviera en cuenta su escasez, debería ser mucho más caro y se debería gravar fuertemente con impuestos para favorecer el cambio de modelo.

Tu última insinuación es risible. No, chaval (tú sí que lo eres, ¿verdad?), no, no trabajo para la industria del petróleo. Yo soy lo que se conoce como un peakoiler y durante los últimos 10 años nuestra posición se ha marginalizado y ridiculizado, a pesar de avalarla con informes científicos cuidadosos. Contrariamente a lo que puedas creer, a lo que se tiene miedo es que el problema de suministro del petróleo trascienda, porque hundiría todo el mercado, incluido el de las petroleras. Léete este artículo de The Guardian sobre los confidentes de la AIE o este otro de La Vanguardia sobre el mismo tema y otras cuestiones. Es justo al revés: nosotros somos el enemigo de las petroleras (bueno, así nos perciben, aunque no es lo que queríamos).


Bueno, ya está por hoy. Me quedan muchos deberes. Salu2,


AMT

La Gran Escasez

Queridos lectores,

En este blog se habla mucho sobre la llegada al cénit o máximo de producción de los recursos no renovables (principalmente, el petróleo), momento a partir del cual la producción irremisiblemente va decayendo, a pesar de que típicamente las reservas explotables del recurso en cuestión pueden ser tanto o más grandes que la cantidad ya extraída. Por simplificar, este fenómeno (el declive de la producción o extracción del recurso) se debe al principio de "las manzanas que cuelgan de la ramas": las primeras manzanas que se cogen de un manzano son aquellas que están en las ramas más bajas y en posiciones más fácilmente accesibles, y a medida que estas se agotan se ha de hacer un esfuerzo suplementario para ir a buscar las manzanas que están en las ramas más altas o escondidas en las formaciones más frondosas. Mientras las manzanas fáciles estén accesibles, ¿qué sentido tiene hacer un esfuerzo extra en procurarse manzanas de las difíciles? Es ineconómico e ineficiente, y en un escenario de competencia (por ejemplo, dos personas compitiendo por coger las manzanas del mismo árbol) nadie irá por lo difícil antes de hora, so pena de recolectar menos que los demás. Es por ello que la explotación de la segunda mitad de las reservas, la que yace más allá del cénit, es mucho más complicada e incierta que la de la primera, con más posibilidades de fracaso y mayores riesgos, como desgraciadamente estamos comprobando estos días con la tragedia ecológica del accidente de la Deepwater Horizon.

Esta mañana me desperezaba en el tren leyendo este artículo sobre el cénit de la pesca en los océanos mundiales. Los recursos pesqueros son en principio renovables, así que a primera vista puede resultar paradójico que se hable del cénit de un recurso renovable. Sin embargo, cuando se explota un recurso renovable por encima de su tasa de reposición (en cada ciclo vital se extrae más de lo que la naturaleza puede recuperar por reproducción durante ese ciclo), las matemáticas y el comportamiento de ese recurso son idénticas a que si no fuera renovable con una tasa de extracción efectiva dada por el exceso de la tasa de extracción real sobre la tasa de reposición. Por ello, si sobreexplotamos un recurso renovable podemos llevarlo a su desaparición. En fin, el artículo que leía indicaba que hacia el año 2000 habíamos llegado al cénit de extracción pesquera (datos de la FAO), y si no cambiábamos radicalmente nuestra política de explotación en 20 a 50 años destruiremos el recurso por completo (por otro lado es complicado este cambio, ya que implica atacar el modus vivendi de los  500 millones de personas dedicadas a la pesca en el mundo). En esto los recursos renovables de naturaleza ecológica se comportan de modo diferente a los no renovables, ya que pueden desaparacer por completo, y es que su población ha de ser superior a un tamaño mínimo para evitar que colapsen de manera espontánea.

Pero al final, lo que más me llamó la atención de la noticia (aparte de nuestra insensibilidad ante otra tragedia ecológica masiva) fue la fecha del cénit: más o menos el año 2000. Es curioso. El cénit de extracción del oro fue aproximadamente el año 2000, año en el que, como ya comentamos, también fue el cénit de la energía extraída del carbón (el cénit del volumen recuperado del carbón será hacia el 2025). El cénit de extracción de petróleo crudo (lo que se extrae de los pozos) fue en 2005, y el de la producción total de petróleo (incluyendo el petróleo sintético generado con gas a partir de las arenas bituminosas y los biocombustibles) fue en la práctica ese mismo año, a pesar de que la meseta o plateau en el que está instalada la producción de petróleo tenga algunos picos puntuales si se miran los datos mes a mes (de momento el máximo está en los 86,9 millones de barriles diarios de media en Julio de 2008). El uranio, como ya comentamos, perderá un tercio de su producción en un par de años, debido al agotamiento de las reservas de uranio que se habían extraído y almacenado en los 80, y su pico geológico será hacia el 2035. En cuanto al gas natural, del que ya escribiremos en fechas próximas, a pesar de los yacimientos de gas de pizarra que están en boga en los EE.UU. en este momento, su pico llegará antes de que pasen 20 o 30 años. Pero, ¿cuántos recursos están llegando a su cénit, si no lo han pasado ya? Según un estudio que cito con frecuencia aquí, "Cada vez menos continuamente" (Continously less and less), de 58 recursos naturales no renovables analizados, 50 ya han superado su cénit en EE.UU. y unos 14 lo han hecho en todo el mundo (y eso sin contar con el petróleo, cuyo cénit aún se está discutiendo) y probablemente otros 38 llegarán a su cénit mundial antes de que pasen 20 años (cuento aquí todos los recursos que en este artículo tienen una razón reservas/producción inferior a 60 años). Este agotamiento simultáneo de tantos recursos es lo que ha llevado a Richard Heinberg a acuñar el término "El Pico de Todo" (Peak Everything).

A mí lo que me llama la atención es que tantos recursos lleguen al cénit en un mismo período relativamente breve (dos o tres décadas). Mi intuición de físico estadístico me dice que esto no es una coincidencia. A falta de desarrollar un modelo numérico para testearlo, se me ocurre una hipótesis razonable. Probablemente, ese mercado al que tanto veneran algunos ha sido verdaderamente eficaz a la hora de ajustar los precios de los recursos en función de su relativa abundancia y eficacia. Por ejemplo, si la caloría de petróleo es más barata que la de carbón, iremos consumiendo más petróleo hasta que los precios se equilibren, e iremos construyendo las infraestructuras adecuadas para cada tipo de combustible de modo que les saquemos el máximo partido. De ese modo, la evolución de sus producciones está extremadamente ligada. Por cierto que este tipo de comportamiento confirmaría que el mercado no es capaz de integrar efectos a medio y largo plazo; siempre me ha maravillado que la disminución de recursos (la previsible falta de recursos futuros, vaya) no tenga una repercusión directa en el precio, de modo que los precios crezcan progresivamente al acercarse al cénit, antes de esperar a que directamente la demanda supere a la oferta (por ejemplo, en Julio de 2008, en que se estima que la demanda superaba en un 2% a la oferta) y cree problemas, disrupciones, destrucción de la demanda y volatilidad. Pero éste es más bien un tema para el Acorazado Aurora...

Ahora bien, esta evolución coordinada de los diversos recursos genera una tormenta perfecta. Si tuviéramos la suerte de llegar al cénit del carbón o del gas unas décadas antes del del petróleo, la dura lección de la escasez de las primeras tendría un gran efecto pedagógico y ayudaría a prepararse para la escasez de la segunda. Pero si todos las materias primas, y particularmente las energéticas, tienen una evolución muy correlada y llegan a su cénit con poca diferencia de tiempo, no tendremos tiempo para reaccionar y no podremos cambiar de combustible ya que las alternativas también se están agotando. Después de muchas décadas de crecimiento sólo interrumpido por las guerras, el mundo se enfrena a la Gran Escasez, el momento en que prácticamente todo lo que podría faltar falta a la vez. Y la población no está psicológicamente preparada para ello, porque ninguna generación viva ha experimentado un declive de ningún recurso, si no al contrario, siempre han crecido bajo nuestra demanda, como si la Naturaleza estuviera solícita para atender nuestras necesidades (lo cual realimenta teorías de la conspiración como la que defendía un lector en un post anterior, antes que aceptar que puede realmente haber un problema con un recurso). No hemos vivido ninguna escasez, todo lo hemos siempre solucionado, cómo habríamos de aceptar la llegada de la Gran Escasez. La Gran Escasez será, además, particularmente cruel, ya que la extracción de muchos recursos minerales y energéticos depende del rápido y fácil suministro de petróleo barato: muchas de las minas que se explotan hoy en día se encuentran en localizaciones remotas sólo accesibles con camiones, los martillos neumáticos que se usan para excavar usan compresores que funcionan con fuel, la electricidad que se usa allá se genera in situ con grupos electrógenos que también funcionan con fuel, etc. Faltando el petróleo todas las otras materias se encarecerán y se harán más escasas aún que lo que los modelos predicen. Las crecientes ineficiencias en la extracción, refino y transporte, en el suministro al fin y al cabo, hará que el declive sea más abrupto de lo esperado, que la bajada por el lado derecho de la curva de Hubbert sea más accidentado de lo que predice el modelo.

Es tarde, he de ir a dormir y no he podido decir todo lo que quería, otro día será. Pero quería acabar, y que Máximo Décimo me perdone (porque sé lo que piensa al respecto), haciendo una mención al Club de Roma. Porque al comienzo decía que no he hecho un modelo numérico para ver que el patrón de consumo de los recursos, pero tampoco hace falta: el modelo se hizo ya, hace cuarenta años. Los resultados del análisis de ese modelo se recogió en un famoso y polémico libro, "Los límites del crecimiento" (Limits to Growth), cuyas previsiones, recientemente revisadas, dibujan un destino muy claro para la humanidad si no se aborda el problema de los recursos, la contaminación del medio ambiente y la población: la extinción. En su momento este libro fue denostado por los grandes poderes políticos, económicos y religiosos de su época, porque implicaba un cambio de rumbo radical; los líderes del Club de Roma fueron públicamente escarniados; sus previsiones desvirtuadas para después ridiculizarlas; su disciplina desapareció virtualmente del mundo académico; y su trabajo fue perfectamente ignorado. Sólo que ahora, cuarenta años después, tiene una gran vigencia. Hemos perdido cuarenta años. Toda mi vida.

Salu2,

AMT

Actualización sobre el vertido del Golfo de México

Queridos lectores,

Hoy excepcionalmente voy hablarles de algo que tiene que ver con mi trabajo. Estos días participo en la edición de este año del International Ocean Vector Winds Science Team Meeting, que se está celebrando en las instalaciones de mi instituto. Hoy he asistido a la presentación que Óscar García Pineda, de la Florida State University, ha hecho explicando la evaluación que la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) del vertido causado por el accidente de la Deepwater Horizon. Óscar pertenece a la Oil Spill Task Force (OSTF), el grupo de trabajo que se ha constituido para asesorar sobre los peligros de este vertido. Sin entrar en demasiados detalles, Óscar nos ha explicado la técnica (basada en una red de neuronas entrenada) que han usado para extraer el área afectada por el vertido a partir de imágenes de SAR (Radar de Apertura Sintética) de satélite. La idea importante que quiero retener aquí es que la presencia de una capa de petróleo reduce la rugosidad de la superficie del mar (porque inhibe la generación de ondas capilares) y por eso el radar detecta que "algo pasa" ahí. Sólo cuando el viento es suficientemente fuerte se rompe esta capa y se vuelven a formar ondas capilares, aunque en ese caso no sabemos qué área es la que está afectada por el vertido.

Pues bien, los científicos del OSTF han evaluado la cantidad de petróleo que está saliendo del malogrado pozo viendo cómo crece diariamente el área afectada por esa porción de mar anómalamente "plana" que detecta el radar. Yo esperaba que Óscar confirmara la cifra de 5.000 barriles diarios que a capa y espada defiende British Petroleum. Pues no. Asumiendo que el espesor de la capa de hidrocarburo es de 0.5 micras (es decir, 200 veces más fina que un cabello humano) les sale la impresionante cifra de 25.000 barriles diarios, o sea, 4 millones de litros diarios, o sea, unas 3.200 toneladas diarias (en línea con la estimación que recogía yo en este blog hace dos semanas). Para que se hagan una idea, eso representa un Prestige cada 18 días, y esto ya dura 27 días. Lo peor del caso es que su estimación muy conservadora, ya que representa que la capa de hidrocarburo es muy fina; pero un episodio de fuerte viento el 2 de Mayo (que hizo invisible el petróleo al radar en aquellos sitios donde el mar rompió la capa superficial) reveló que en alrededor de la mitad de la superficie cubierta la capa debe ser bastante gruesa (consulten estos mapas). En la actualidad, el petróleo empieza a bañar las costas de Luisiana. Pero esto no es lo peor. Justo después de Óscar, Kathleen Dohan, de Earth and Space Research, nos ha enseñado cómo un remolino anticiclónico se acaba de situar justo debajo del vertido y lo está bombeando hacia la Corriente de Lazo (Loop Current). Ésta es básicamente un gigantesco meandro de la Corriente del Golfo, una de las corrientes marinas más potentes del mundo. Tarde o temprano, tenía que pasar. Ahora la Corriente del Lazo llevará una ingente cantidad de petróleo, en una semana más o menos, hacia las costas de Florida, bordeará esta península dañando gravemente la zona de los cayos y después girará hacia el norte para contaminar toda la costa este de EE.UU. hasta el Cabo Hatteras. A partir de ahí, girará hacia el este y atravesará el Atlántico, aunque se irá dispersando y abriendo en abanico en el proceso. Para cuando la corriente del Golfo nos traiga este chapapote a las costas del Cantábrico estará ya bastante degradado y disperso, así que siéntense tranquilamente y contemplen el más gigantesco experimento de dispersión de trazadores de la historia de la humanidad, el sueño de todo oceanógrafo; podremos ver todos los remolinos que se generan y cómo viajan por el Atlántico. Sería el sueño de todo oceanógrafo, si no fuera porque es una pesadilla ecológica. Teniendo en cuenta que algunos expertos dicen que el vertido, en realidad, puede ser varias veces mayor, y que BP parece incapaz de controlar el vertido, podemos estar delante del más grande desastre ecológico de la historia.

Dejando al margen el volumen monstruoso del vertido y de la zona que será afectada, este desastre es una herida que puede ser mortal a la explotación del petróleo de aguas profundas. Pero más del 10% de las reservas están ahí, sobre todo fuera de la OPEP. No podemos seguir sin ellas. No podemos seguir.

Salu2,

AMT

ADDENDA: Después de acabar este post, he encontrado aquí (página 16) el dato que me interesaba, y es cuánto petróleo hay en este pozo en particular (su nombre es Mississippi Canyon Block 252). Según esa estimación (bien podría estar inflada) hay 3,528 millardos de barriles de petróleo y 8,946 billones de pies cúbicos de gas. Si no hubiera manera de parar este vertido (por ejemplo, porque la temporada de huracanes que ahora comienza es inclemente con el ser humano) y asumiendo que el pozo libere espontáneamente un 30% de su capacidad antes de que la roca colapse como para impedir el flujo espontáneo, quiere decir que se liberaría aproximadamente un millardo de barriles de petróleo. Si asumimos el más pesimista de todos los escenarios de flujo de petróleo que he visto (100.000 barriles cada día), esto representaría un vertido que duraría 27 años.

Para que se hagan una idea de la inmensidad de la cifra, sobre la base de una capa de media micra, eso representa un volumen de 160 millones de metros cúbicos, que repartidos en una capa de media micra representa un área de 320 millones de kilómetros cuadrados. España tiene una extensión de 0.5 millones de kilómetros cuadrados, o sea que sería una extensión como de 640 Españas. Una capa así podría recubrir todo el Océano Atlántico.

Evidentemente esperamos que en los próximos 27 años seamos capaces de obturar ese pozo. También se tiene que decir que el petróleo se degrada espontáneamente en contacto con el aire y bajo la acción de la meteorización y de las bacterias marinas. Pero, cuidado, esto no es ninguna broma...

El crash del carbón

Queridos lectores,

El carbón es un combustible fósil que tiene una cierta imagen demodé, como una reliquia propia de la primera revolución industrial y de la máquina de vapor. Sin embargo, se sorprenderían de la importancia y vigencia de tan modesto combustible. De acuerdo con datos de la Administración Americana de la Energía (perteneciente al Departamento de Estado de Energía de los EE.UU.), el carbón proporciona el 27.4% de la energía primaria en el mundo, porcentaje nada despreciable, sobre todo si se la compara con el 33.5% del petróleo o el 22.8% del gas natural. En países como China, el carbón representa el 70% de la energía primaria y el 80% de la energía eléctrica. De hecho, el principal uso del carbón es para la generación de electricidad: sus características no le hacen el combustible más idóneo para el transporte (para esto es mejor el petróleo) pero la generación eléctrica sí que permite aprovechar plenamente su potencial, mediante unas turbinas de vapor que, en el fondo, no son tan diferentes de la máquina de Watt, a pesar de los dos siglos de distancia. Por tanto, el futuro de la producción de carbón es fundamental en nuestro futuro energético, porque lejos de ser una fuente menor, desempeña un gran papel en el modelo energético global, y las posibles tensiones futuras en el mercado del carbón se traducirán en tensiones en todo el mercado de la energía, al igual que las tensiones que genera el Peak Oil.

En lo que sigue sintetizo, y luego analizo, los hechos más relevantes de tres artículos sobre el tema, uno de The Oil Drum y otros dos de Energy Bulletin. Para cada dato que cite, enlazaré el artículo que corresponda, con repeticiones.

Uno de los primeros lugares comunes que se suele oír cuando se habla del carbón es que queda carbón para siglos. Por ejemplo, si uno tiene en cuenta que EE.UU. tiene unas reservas de alrededor de 240 millardos de toneladas de carbón y produce 1 millardo cada año, la simple aritmética dice que a ritmos de producción actuales tienen carbón para 240 años. Sin embargo, ésta es una verdad relativa. En primer lugar, porque la producción no será constante: si la demanda sigue creciendo (China, ya veremos más tarde), la producción crecerá hasta llegar a su cénit, a partir del cual disminuirá y empezará a causar problemas. En segundo lugar, comparar la producción con el consumo de los EE.UU. es falaz, puesto que en un mercado de globalizado todos los bienes están a disposición de quienes los puedan pagar. Pero hay un tercer lugar, todavía más inquietante, y es que las reservas están falseadas, con estadísticas poco fiables. Pero es que además, el carbón no es como la madre, y hay más de uno.

Cuando se dan los números de las reservas se hace un batiburrillo confuso y, me da la impresión, deliberado sobre los diversos tipos de carbón. Resulta que hay cinco grandes categorías de carbón, ordenadas por su poder calorífico (en orden decreciente): antracitas, carbones bituminosos (como por ejemplo la hulla), los sub-bituminosos, los lignitos y las turbas. La turba es un carbón de origen vegetal, de muy poco poder calorífico y que generalmente tiene otros usos diferentes del calorífico (por ejemplo, para hacer whiskey). El lignito tiene un poder calorífico tan bajo (5,5-14,3 MJ/kg) que sólo tiene sentido consumirlo in situ; no hay comercio mundial de lignito, porque la energía del transporte rápidamente excede la que puede aportar el lignito. Así pues, los carbones que se pueden explotar y exportar son los sub-bituminosos (8,3-25 MJ/kg), los bituminos (18,8-29,3 MJ/kg) y sobre todo los reyes, las antracitas (con alrededor de 30 MJ/kg; por comparación, la densidad energética de la gasolina es de unos 47 Mj/kg). El problema es que no se ha explotado homogéneamente todos los tipos de carbón; como es natural, las antracitas se han explotado más que los demás (el pico de la antracita en EE.UU. fue en 1950 y el del carbón bituminoso, en 1990). Dada la gran diferencia de energía entre unos y otros tipos de carbón, se ha de prestar más atención al pico de energía (el máximo de energía de carbón extraída) que al pico volumétrico (el máximo número de toneladas de todo tipo de carbón extraído). Y es que en el caso de EE.UU. así como el pico volumétrico aún está por llegar, el pico de energía del carbón fue en 1998. Conviene observar que la mayoría de las reservas de EE.UU., como las de Rusia, son de lignito. Algunos autores afirman que el pico de energía del carbón fue en 2000, mientras que el pico en volumen parece que será hacia 2025 (2020 para la antracita y carbón bituminoso, 2050 para el lignito).

El gigantesco despegue económico de China se ha sustentado en un crecimiento del consumo de carbón sin precedentes, como detalla Richard Heinberg en este artículo (todos los datos en lo que sigue provienen de esta fuente). Su producción nacional se ha incrementado en un increíble 28% durante el último año, pero su consumo crece a un ritmo desbocado, de más de un 7% anual (se duplica cada 10 años) y es la base de los gigantescos crecimientos económicos de este país. Sin embargo, es evidente que China tiene muy complicado seguir por esta senda. Desde hace poco, China ha empezado a ser un importador neto de carbón; el último año importó 150 millones de toneladas (una minucia comparada con los 3 millardos de toneladas que consume). El problema, como indica Heinberg, es que estos 150 millones de toneladas son el 60% de lo que produce el mayor exportador mundial, Australia, con lo que de seguir al ritmo actual ya el año que viene China tendrá que localizar nuevos importadores o conseguir que Australia produzca aumente brutalmente la producción, o seguramente las dos cosas a la vez. Pero China no está sola, India sigue sus pasos de cerca...

La enorme presión que va introducir China en el mercado del carbón sólo puede acabar provocando un encarecimiento del carbón en particular y de la energía en general. Y en plazo de pocos años, porque es evidente que antes de llegar al pico volumétrico China necesitaría duplicar su consumo, cosa imposible. Pero el problema es peor de lo que piensa la mayoría, ya que las previsiones para el gas y el uranio no son mucho mejores. Aunque esto ya lo hablaremos otro día...

Salu2,

Antonio





Una hipótesis descabellada: liquidar la bolsa

Queridos lectores,

Bien, ya no me voy a justificar más: el post sobre el pico del carbón llegará cuando toque. Aún no me he podido estudiar todos los documentos sobre el tema del carbón que quería mirar y además la evolución de la bolsa no está dando tregua, no sólo en España, si no en la mayoría de los países occidentales (aunque este detalle se está pasando por alto con el habitual ombliguismo ibérico).

Pensando hoy en lo injustificable de las bajadas de las bolsas (si, bueno, ya sabemos lo malos que son los especuladores, pero, ¿por qué matar a la gallina de los huevos de oro?) me dio por pensar en una hipótesis alternativa, una interpretación diferente de los hechos basado en un punto de partida radical. Lo que sigue es un ejercicio de especulación descabellada, pero no me resisto a explorar sus implicaciones lógicas. Si este proceso es el que está empezando a desarrollarse, no lo sé y la verdad es que no lo creo, pero no descarto que algún día pudiera tener lugar.

He aquí la hipótesis de partida: ¿qué pasaría si las grandes fortunas del mundo creyeran que efectivamente estamos llegando al Peak Oil y conocieran y comprendieran sus implicaciones?

Plantéeselo Vd. mismo, señor lector. Imagínese que tiene Vd. informes que le avalan más allá de toda duda razonable que el mundo ha llegado ya al cénit de producción de petróleo, que las alternativas no renovables también llegarán a ese punto en menos de 20 años y que no podrán escalarse como para sustituir al petróleo, y que las alternativas renovables no darán, ni de lejos, una cantidad de energía semejante a la de los combustibles fósiles. Que sabe Vd. de manera fidedigna que el mundo industrializado va a experimentar un descalabro en su riqueza, con bajadas bruscas alternando con períodos de estancamiento, y esto en rápida sucesión durante los próximos 20 años. Imagínese, pues, que Vd. sabe, comprende y acepta todos estos hechos revulsivos y repulsivos.

Imagínese además que tiene un millardo de euros de capital (un uno seguido de nueve ceros), invertido en bolsa. Sabiendo lo que sabe, ¿qué haría Vd.? Piénselo durante un par de minutos y después siga leyendo.

.
.
.

En fin, no sé que habrá pensado Vd., pero yo tengo claro lo que haría. Yo no querría perder toda esa riqueza. Sé que si la mantengo en la bolsa, a medida que la crisis se agudice, el PIB continúe su curso descendente y las empresas quiebren, iría perdiendo más y más capital. Así que lo que yo haría sería sacarlo de la bolsa. Pero tampoco lo puedo dejar en forma de billetes: inflación, escasez, etc harán que en poco tiempo mis fajos tengan el mismo valor que los billetes del monopoly. Así que necesito invertirlo en algo tangible. Material. Con un valor fuera de toda duda. El oro y las materias primas están bien, pero con los estertores del sistema financiero (en esencia, estaríamos viviendo un colapso) su cotización tendrá mucha volatilidad y, además, en un momento más apurado no podré intercambiarlo con facilidad para conseguir otras cosas que me puedan hacer falta, y en todo caso, quiero asegurar mi futuro y el de mi familia. Tener un poco de oro y otros materiales puede estar bien, pero no puedo ponerlo todo ahí.

Así, pues, ¿qué puedo hacer? Comprar tierras. Bienes inmuebles, también, pero mejor tierras. La tierra rinde frutos, la tierra da un rendimiento cada año, la tierra siempre me dará de comer. Cuando todo colapse, no me faltarán jornaleros que quieran trabajar en mis tierras por cuatro duros, y yo conservaré una posición desahogada. Y quizá compre también alguna mina, o alguna línea de ferrocarril, o alguna instalación productiva (como un molino o fábrica).

Sea como sea, liquidaría mis valores en bolsa y convertiría mi capital en bienes tangibles, necesarios, duraderos y rentables. Pero hay un problema.

Recientemente leía (lo siento, perdí la referencia) que si se liquidara todo el capital monetario harían falta 5 planetas Tierra para aportar una riqueza material que supusiera el mismo contravalor. Es decir, que si todo el mundo a la vez quisiera gastar su dinero comprando cosas un 80% del capital no se podría realizar sobre bienes materiales. Lo cual, interpretado al revés, quiere decir que nuestro dinero tiene un valor real que es de hecho un 20% de su valor nominal. Seguramente esto tiene que ver con el hecho de que el dinero es deuda y que vivimos de prestado sobre las riquezas del futuro, hasta haber hecho la situación actual insostenible (sobre todo si en el futuro no vamos a ser más ricos, si no menos por culpa de la escasez de recursos naturales).

Sabiendo esto último, he de ser cauto a la hora de liquidar mi capital por bienes tangibles. Si cunde el pánico, todo los inversionistas querrán liquidar y lo más probable es que yo pierda todo o parte de mi riqueza. Es como un pánico bancario (en inglés, bank run) pero sobre los bienes materiales, no sobre los depósitos bancarios. Así pues, me interesa transmitir una imagen de normalidad en los mercados bursátiles. Lo malo es que otras grandes fortunas como la mía también están al tanto y también quieren liquidar. Total, que lo mejor es que llegue a un acuerdo con un grupillo de grandes riquezas para no bloquearnos mutuamente, y que engañemos a los Gobiernos de turno, diciéndoles que si se conoce el Peak Oil habrá un pánico en los mercados, se hundirán las bolsas y la economía y, más importante, ellos perderán sus butacas. Así conseguiremos que nos dejen actuar libremente, mientras nosotros vamos paso a paso retirando dinero de la bolsa y derivados y los vamos invirtiendo en bienes tangibles. Como de todos modos se notará que grandes patrimonios están desinvirtiendo en bolsa (los índices acusarán bajadas repetidas), haremos creer y repetiremos en los medios de comunicación que controlamos que hay unos malvados especuladores que atacan a la bolsa, pero que con la decidida actuación de los Gobiernos esto se puede combatir. De ese modo, los Gobiernos volcarán ingentes cantidades de dinero que servirán para evitar que nuestras acciones no caigan demasiado y las podamos liquidar por un precio mejor...

Como ya he dicho al principio, esto no es más que ciencia ficción, una mera especulación. Nada que ver con una realidad, la nuestra, donde China y otras potencias liquidan sus dólares comprando enormes extensiones de terreno en África o donde Warren Buffet toma posiciones estratégicas en las minas de carbón de EE.UU. y en las hasta ahora muy devaluadas líneas de ferrocarril estadounidense. ¿O sí que tiene que ver? A Vds. les corresponde juzgar.

Pequeño apunte final. La actual recesión comenzó a finales de 2007, como acertadamente indica el Acorazado Aurora en su último post sobre la gestión de la crisis por parte de nuestro Gobierno. No creo que sea coincidencia que justo antes del inicio de la crisis, cuando el precio del barril ya superaba el valor histórico de 60$, tuvo un vahído, una bajada de 10$ que duró unos meses (ver serie -incompleta- aquí). En aquel momento la producción de petróleo ya llevaba dos años estancada y el consumo en la OCDE se empezaba a resentir. La bajada de precios indicaba una brusca bajada de consumo, que algo se había roto en la economía. Justo como acaba de pasar ahora (la semana pasada pasamos de 86$ a 73$, WTI), sólo que ahora el precio del valle ya no es 50$, si no 70$ (el baseline o línea de soporte crece que con el tiempo, ver el análisis de Dave Cohen de Decline of Empire). Sin duda que algunos lectores argumentarán que la caída se debe a las malas perspectivas económicas y a los movimientos especulativos de estos días. Yo creo que confundimos causa y efectos, y que la causa real es la escasez de petróleo y el efecto... bueno, si creemos en mi conspiranoica teoría expuesta más arriba, el efecto es el hundimiento de la bolsa. En todo caso, estos movimientos anticipan una segunda ola recesiva, estaríamos como en 2007, con lo que el siguiente oil spike catastrófico será el año que viene, en línea con otro post anterior, también bastante especulativo, sobre la evolución de los precios.

Esperemos acontecimientos durante las próximas semanas. Y vigilen su cartera. Y vayan pensando qué hacer con sus activos...


Salu2,
AMT

Acelerando el colapso

Queridos lectores,

Me temo que mi post sobre el pico del carbón se vuelve a aplazar. Los acontecimientos actuales marcan un tempo bien diferente del de mi disponibilidad de tiempo (no olvidemos que mi trabajo no es éste). Afortunadamente, el cénit de producción de carbón es un fenómeno a analizar en la perspectiva de años, así que bien puede soportar que lo postergue aún unos días.

Últimamente este blog habla más de economía (materia de la que no me considero ni mucho menos experto) que de recursos naturales (en la que tampoco soy experto pero me siento más a gusto). Esta dicotomía no es en absoluto sorprendente; al fin y al cabo el tema principal que nos ocupa, en este blog, es el de la escasez de la energía que ya se está desarrollando en nuestra opulenta sociedad y la necesidad de repensar nuestro modelo de consumo de recursos naturales y energéticos en particular. Sin embargo, repensar el consumo de energía significa repensar el consumo y en última instancia repensar el modelo económico. Ya lo hemos comentado: para poder crecer económicamente necesitamos incrementar nuestro consumo de materias primas y de energía (las tan cacareadas mejoras de la intensidad energética son un puro espejismo, porque ocultan que se externaliza la producción más costosa en recursos a otros países como por ejemplo China). Precisamente es esta interrelación entre energía y economía la que hace del Peak Oil un tema difícil de aceptar por los Gobiernos y los poderes económicos.

La noticia que ocupa hoy mi atención es el recorte anunciado en el día de ayer por el presidente del Gobierno, según el cual el salario de todos los trabajadores públicos de todas las Administraciones Públicas tendrán una reducción de sueldo del 5% computable a partir del próximo 1 de Junio. Se puede alegar con motivo que me siento directamente implicado en la cuestión, ya que soy funcionario. Antes de nada, me gustaría hacer un apunte  para aquellos que se crean que ser funcionario es un chollo:  aún no hace ni dos años que yo lo soy, y eso después de hacer dos carreras "ligeritas" -Física y Matemáticas- en 6 años, más 5 años de doctorado (en Física Teórica), más 3 años de post-doc en París, más 1 año de reincorporado de la Generalitat y más casi 5 años de Ramón y Cajal. Es decir, 20 años de carrera formativa y profesional, cobrando -cuando cobraba- salarios que me permitían llegar, y no siempre, justito a fin de mes (a excepción del período como Ramón y Cajal, en el que el salario era simplemente digno) y trabajando entre 50 y 60 horas semanales (el fin de semana seguía trabajando, of course). Reconozco que ahora me he relajado (ya se sabe, eso de ser funcionario...) y sólo trabajo unas 40-50 horas a la semana (si no contamos el tiempo que dedico al Oil Crash).

Una parte de la población española aplaude la medida, con valoraciones que van desde la apelación a la solidaridad ("Ahora es el momento de que los funcionarios arrimen el hombro"), pasando por el reproche por agravio comparativo ("Hasta ahora habían sido inmunnes a la crisis") hasta llegar directamente a la descalificación sumaria ("Ya era hora de que estos vagos y chupópteros rasquen su bolsillo en dirección a su cartera en vez de en la otra dirección"). Todo este tipo de argumentos facilones y populistas tienen mucho predicamento como idea-fuerza impulsada por aquellos actores políticos y mediáticos que no tienen el más mínimo escrúpulo en usar la demagogia, alentando el odio de los ciudadanos al típico funcionario desidioso y maleducado "de ventanilla" para cargar contra todos los funcionarios (desde la mayoría de funcionarios "de ventanilla" que atienden estoicamente y con diligencia a personas que les tratan con educación variable hasta los policías que vigilan nuestras calles, los médicos y enfermeras que nos curan, los maestros y profesores que nos educan, los funcionarios de Hacienda, los científicos, los militares, los analistas, los informáticos, los estadísticos y así hasta completar un largo etcétera). Llega un momento en que parece que los males del país son una consecuencia necesaria de nuestros funcionarios, cuando en realidad su peso relativo en la población activa es inferior a la de otros países y sus sueldos no son en absoluto competitivos (en mi caso en particular, si hubiera aceptado alguna de las ofertas que tuve hubiera ganado mucho más desde hace mucho más tiempo).

Pero, dejando al margen estas consideracions ab initio, querría mostrar cómo las medidas adoptadas van en la dirección contraria a la necesaria y cómo acelerarán el proceso de colapso en las fases ulteriores a la primera (ver "Las cinco fases del colapso" de Dimitri Orlov). Mis observaciones son las siguientes:

1.- En primer lugar, los recortes se aplican a todos los trabajadores públicos de todas las administraciones, y no sólo a los funcionarios. Esto, por tanto, incluye los trabajadores laborales, fijos y eventuales, muchos de ellos contratados con sueldos y garantías laborales ya bastante precarias. Estamos, por tanto, incidiendo con fuerza en un segmento bastante débil del mercado laboral.

2.- Oía esta mañana en el noticiero del Canal 24h de TVE (a las 6 de la mañana no hay muchos telediarios) que los trabajadores públicos de todas las administraciones (contando funcionarios y laborales) son 2.659.000 personas. Sobre una población activa de unos 23 millones de personas (números a grosso modo) esto representa aproximadamente el 11.5% de la población activa. Ahora bien, con un 20% de paro como tenemos ahora, esta masa laboral representa casi el 14.5% de los trabajadores que están efectivamente trabajando.

3.- El recorte de masa salarial será en media del 5% (menor para los sueldos menores y mayor para los sueldos mayores). El impacto sobre el consumo de estos asalariados causado por este recorte será varias veces mayor; en primer lugar, porque muchos de estos asalariados tienen gastos fijos que no pueden disminuir (hipotecas, créditos al consumo, alimentación, vestido, cuidado de niños y mayores, etc). Si en media estos asalariados destinan a gastos fijos la mitad de sus sueldos (bastante optimista es esta estimación si hablamos de los salarios más bajos, pero puede ser compensada por los salarios más altos; ya sabemos que la estadística es la más limpia de todas las mentiras), este 5% de reducción de sueldo supone un 10% de reducción de la otra mitad del sueldo que se puede usar en gastos discrecionales (ya saben: tomarse un café, ir a un restaurante o al cine o de vacaciones, comprar un DVD,...). Pero dado que se anuncian futuras congelaciones de sueldo para los trabajadores públicos, y que en una misma unidad familiar habrá trabajadores públicos y privados, y la seguridad laboral de los privados está en un brete, es probable que nuestros probos trabajadores públicos acaben ahorrando un poquito y disminuyendo aún más sus gastos discreciones, digamos que hasta un 15%.

4.- Si el 14.5% de los trabajadores en activo reducen su consumo en un 15% quiere decir que el consumo total en España caerá, de manera directa, más de un 2.1%. Esta caída del 2.1% del consumo causará más recesión, más paro, y a su vez más caída del consumo, completando el círculo vicioso... más crisis, en suma. Por tanto, reducir el sueldo de los funcionarios de manera brusca en este momento significa un ahorro inmediato para el Estado, pero vía la caída del consumo la economía se contraerá aún más, aumentará el paro (más carga financiera para el Estado vía el subsidio de desempleo) y disminuirá la recaudación de impuestos. A falta de un análisis pormenorizado del impacto, me da la impresión de que no es muy buen negocio. Y si creen que mi cuenta sobre el impacto directo en el consumo es exagerado, tengan en cuenta que no he considerado el impacto de otras medidas tomadas ayer, como la congelación de las pensiones, la eliminación del cheque bebé, etc. Lo más probable es que el impacto directo sea mayor, y el indirecto vaya Vd. a saber.

5.- En añadidura, el malestar creciente entre los trabajadores públicos hará que aumente la conflictividad laboral, con paros, huelgas, menor motivación, etc disminuyendo la productividad y reduciendo aún más la generación de riqueza, agravando los problemas. Al tiempo, disminuirá la credibilidad del Estado, sobre lo cual comentaremos más abajo.

6.- Aunque la gente que carga contra "los funcionarios" no se dé cuenta, los salarios públicos son una de las referencias para la fijación de los salarios en todo el sistema productivo (y no al revés). Si los salarios públicos bajan habrá un estímulo añadido para reducir los salarios privados. Por tanto, aquella gente que carga contra otras personas que son trabajadores como él, en vez de atacar la raíz del problema, está atacando sus propios intereses sin darse cuenta: primero, porque al disminuir el consumo en general su área de actividad acabará por verse afectada; y segundo, porque con el tiempo su propio sueldo disminuirá como reflejo de la bajada de los sueldos públicos.


Como se analiza en un post reciente del Acorazado Aurora, una de las funciones del Estado es la asignación: el Estado es un agente económico más, es la mayor empresa del país, y con sus salarios dinamiza la economía. Como hemos visto, negar este efecto conlleva un agravamiento de la crisis en varios frentes. ¿Cómo se explica, por tanto, que se tome una medida que en el corto plazo puede ser beneficiosa pero que será dañina sin duda en el medio y largo plazo? Básicamente, es una medida desesperada por intentar salvar el sistema financiero. Que la situación del sistema financiero es desesperada la evidencia un reciente artículo de Alberto Montero Soler. Se ha pasado de puntillas sobre el hecho de que de los 750 millardos de euros comprometidos in extremis el domingo pasado por el Ecofin para "blindar el euro", 250 millardos provienen del Fondo Monetario Internacional (FMI), institución controlada por los EE.UU. Como apunta Alberto Montero, esto significa una renuncia a la soberanía europea en el núcleo central del euro, con consecuencias hoy imprevisibles, pero poco halagüeñas. Por lo demás, se ha valorado la operación como un éxito dado el fuerte repunte de las bolsas (en especial la española), pero si se miran las cosas con un poco de perspectiva se verá que tras poner 750 millardos de euros sobre la mesa el IBEX 35 está hoy 400 puntos más bajo que hace diez días. Es decir, hemos puesto todo el dinero que podíamos y nuestra soberanía monetaria, y así estamos "sólo" un poco peor que el lunes de la semana pasada.

Cito con frecuencia el análisis de Dimitri Orlov de cómo sobreviene el colapso de las sociedades modernas. Orlov se basa en su propia experiencia sobre el desmoronamiento de la Unión Soviética y de otras sociedades modernas (los famosos "Estados fallidos"). El colapso según Orlov tiene cinco fases: colapso financiero (las finanzas del país y la bolsa se hunden, acabando en una suspensión de pagos), colapso mercantil (dada la nula fiabilidad del país, se le suspenden las importaciones y toda la producción ha de ser local, en lo que se pueda), colapso del Estado (la falta de recursos y de fiabilidad del Estado conduce a su pérdida de credibilidad, primero, y de relevancia después, y la gente se organiza en pequeñas comunidades locales, dejando de pagar impuestos y conduciendo a la desaparición efectiva del Estado), colapso de las comunidades (la falta de recursos críticos -agua, alimentos- lleva a la destrucción de las comunidades y la gente se organiza en clanes familiares, luchando entre ellos por los recursos escasos) y colapso de la familia (todos los individuos luchan entre sí, el canibalismo es frecuente, la especie se extingue o sobrevive en pequeños grupúsculos aislados). Insiste Orlov en que no es necesario recorrer todos los escalones del colapso; de hecho, en la Unión Soviética consiguieron detenerlo en la fase 3: colapso del Estado. También es cierto que en una situación de colapso global no se podrá confiar en la ayuda externa para detener el proceso (ya que todos los países sufrirán en mayor o menor medida este colapso), y por tanto se debería de dotar a cada estado de estructuras resistentes y lo más autosuficientes posible para que puedan aguantar por sí mismos el embate.

Las medidas que ayer se anunciaron pretenden reducir el déficit público pero, más que nada, contentar a los mercados. Pero como indica Orlov, intentar detener las fases 1 y 2 del colapso (financiero y mercantil) requiere muchos recursos y posiblemente lo mejor es no intentarlo. Pues justamente es lo que se está haciendo aquí, intentar parar el colapso financiero, pero esto es sólo un parche, igualmente acabará por colapsar, y entonces echaremos en falta los recursos que ahora desperdiciamos. ¿Qué vendrá después? Si tienen valor, échenle un vistazo a cómo es un colapso, en este mismo blog.

Salu2,

AMT



¿Hemos llegado al siguiente pico de precios?

Queridos lectores,

Quería dedicar el siguiente post a discutir sobre el pico del carbón y sus consecuencias a escala mundial, pero los acontecimientos de esta semana, y de hoy en particular, me fuerzan a hablar de otro tema. Al final parece que mis presentimientos se han cumplido en parte: el comportamiento de la bolsa española ha sido nefasto esta semana, y mientras esto escribo Wall Street se está recuperando de un momento de pánico durante el cual la cotización llegó a caer un 9% (parece que acabará la sesión con alrededor de un 3% de pérdida al final). No sabemos exactamente qué habrá pasado por la mente de los inversores, pero muy probablemente los mercados están manejando información no muy halagüeña sobre el futuro de la economía mundial; se habla que otros países muy endeudados pueden seguir la senda de Grecia, la cual puede considerarse que está acabando la fase 1 del colapso. Se está hablando de que los siguientes países que tendrán problemas debido a su alto endeudamiento y malas perspectivas económicas son Portugal, Irlanda, España, Italia,..., el Reino Unido. Empezamos a emplear palabras mayores, empezamos a considerar grandes economías de Europa como candidatas al colapso financiero. Y de alguna manera hay una cuestión que siempre yace implícita y nadie se atreve a verbalizar: EE.UU. es una de las economías más endeudadas del mundo, y mayores pecados que los que se atribuyen a los ahora penitentes pesan en el haber de la economía más grande del mundo.


Pero por lo que respecta a la otra parte de mis temores, sobre el precio del petróleo, no se están cumpliendo: en vez de subir hasta los 90$ (aunque el barril de Brent llegó a rozar este precio momentáneamente hace dos días) está cayendo en picado y de los más de 85$ de la semana pasada está ahora cotizando por debajo de los 78$. Una caída de 8 dólares en una semana es difícil de justificar, y sólo tiene un parangón: el price spike o pico de precio de Julio de 2008, cuando el barril de WTI llegó a valer 147$.

Es pronto para saber qué ha pasado exactamente. Puede, simplemente, que las malas perspectivas económicas, unidas a factores coyunturales como la nueva prohibición de volar por culpa de las cenizas volcánicas, han hecho que la demanda baje y el precio disminuya. O bien puede ser que al mantenerse el precio por encima del rango ideal de 70 a 80$ (de acuerdo con el ministro saudí del petróleo, Ali Al-Naimi) durante más de dos meses ha acabado por dañar la economía, ya muy debilitada por el ciclo recesivo anterior. Es por tanto posible que estemos empezando la segunda ola de la recesión. Yo daba por descontado que no hacía falta llegar  a 150$ para inducir esta segunda ola, dado el estado de debilidad actual, pero no me podía imaginar que se podrían inducir efectos tan nocivos a 80$. Con el agravante de que dados los problemas presentes de la exploración en aguas profundas la tensión sobre los precios no tardará en volver.

En fin, habrá que esperar la evolución de los acontecimientos. Y recemos para que los ataques contra España y la economía europea cesen pronto.

Salu2,

AMT

Tristes presentimientos de lo que ha de acontecer

Queridos lectores,

Los acontecimientos de la última semana me hace albergar una gran inquietud por la rapidez con la que se pueden desarrollar algunos efectos negativos para la economía, que hasta ahora pensaba que tardarían aún unos cuantos meses en mostrarse con toda su fuerza.

Por un parte está el problema del estallido y hundimiento de la Deepwater Horizon, la plataforma de extracción petrolífera semiflotante que ha ocasionado un gran desastre ecológico en el Golfo de México. En la actualidad se estiman en 25.000 los barriles diarios que el pozo no obturado está vertiendo al mar, 5 veces más que la previsión de ayer, que ya era 5 veces mayor que la inicial. Esto representa 4 millones de litros diarios. Como referencia se ha de pensar que el Exxon Valdez, hasta hoy el mayor desastre ecológico en los EE.UU., vertió 11 millones de litros, cifra la cual el actual vertido seguramente ya ha llegado, ya que a ritmos actuales representa 3 días. Otra referencia más cercana a nosotros es la tragedia del Prestige, que se rompió a unos 200 km de la costa de Galicia y en un mes y medio vertió 56.000 toneladas de petróleo, lo cual, dependiendo de la densidad del petróleo concreto del que se hable, representaría unos 70 millones de litros. Es decir, lo que verterá el accidente del Golfo de México en unos 18 días. Teniendo en cuenta que la plataforma explotó el 22 de Abril, es decir, hace 10 días, faltan sólo 8 días más para igualar nuestro récord nacional.

Las autoridades estadounidenses son bien conscientes de la magnitud del problema, y están tomando las medidas que pueden para contener el vertido... que son pocas. Me decepciona ver en los comentarios de tantos lectores de diarios online una actitud tecnooptimista que tan bien nos ha inculcado la sociedad de consumo según la cual cualquier problema tiene solución, siempre que se ponga suficiente dinero. Según esta óptica, que no se haya solucionado el problema aún es porque no se ha puesto suficiente dinero encima de la mesa, porque British Petroleum (concesionaria de la explotación) y el Gobierno americano no quieren pagar. No es verdad. Simplemente, no es tan fácil parar un chorro de petróleo que surge de las profundidades de la corteza terrestre con una inmensa presión a través de un agujero que está a 1500 metros de profundidad bajo el mar. Simplemente, y contrariamente a lo que venden las películas de acción de Hollywood, la capacidad humana es limitada.

La exploración de petróleo en aguas profundas es una actividad de riesgo; como ya comentamos en 2006 Exxon desistió de explotar el pozo Blackbeard porque vio lo que podía llegar a pasar. Pero necesitamos este petróleo, como necesitamos el de las arenas bituminosas (otra agresión al medioambiente) porque si no la producción mundial de petróleo ya caería en picado. Por eso algunas petroleras se han metido en estos negocios de alto riesgo mientras que otras han decidido arrojar la toalla y empezar a liquidar discretamente el negocio. Sin embargo, este accidente ha hecho que la Administración Obama de un paso atrás en su reciente autorización de abrir bloques de exploración offsore, ya que no quiere cargar con el coste político de más accidentes de este estilo. En ese mismo sentido se entiende la orden reciente de cerrar otras plataformas petrolíferas (para evitar más accidentes coincidiendo en el tiempo con éste).

Sin el petróleo de exploración profunda y con la opinión pública centrada en los impactos ambientales de la extracción (BP tiene intereses también en las arenas bituminosas de Canadá), la producción de petróleo decaerá, por lo menos durante unos meses, y en el peor momento posible. Las tensiones actuales entre oferta y demanda ya han colocado el barril de WTI en más de 86$. Con este contexto, mi miedo es que esta misma semana lleguemos a los 90$ y, así las cosas, para el verano ya estemos por los 100$ (lo que la infame Goldman Sachs vaticinaba para finales de año). Esto podría precipitar la siguiente ola de la crisis.

No se equivoquen, señores. La actual crisis tiene su raíz profunda en la falta de recursos naturales, la cual hace imposible el crecimiento de la economía. Para que una empresa pueda aumentar su actividad, ha de mover más camiones, ha de encargar más acero, más tornillos, más ladrillos, más chips, más lo que sea. Más recursos, al fin y al cabo. Pero justamente es eso lo que escasea: no hay suficiente petróleo, no hay suficiente cobre, no hay suficiente litio, no hay suficiente casi de cualquier cosa. Nuestras economías no pueden crecer, y si encima hay otras economías con más potencial que pueden comer nuestra parte del pastel, entonces disminuiremos nuestro consumo de recursos, agravando nuestra crisis económica.

Nuestro sistema se basa en un consumo a nivel individual, empresarial y estatal, basado en el crédito. Si la economía crece es fácil devolver un crédito, pero si la economía disminuye, entonces puede llegar a ser imposible de pagar, teniendo en cuenta los intereses. Se habla del riesgo de contagio de la crisis griega, pero este "contagio" no viene mediado por un virus, si no porque los problemas de los griegos son los mismos que los de todos los demás países occidentales: vivimos a crédito, y encima se nos hace sentir culpables por ello. No se libra ninguno, ni siquiera Francia, ni Alemania, ni mucho menos EE.UU. que tiene un déficit total de varios billones de dólares. Lo que sucede es que hay países con mayores niveles de deuda actual (como Grecia), y poco competitivos (como España) que sufrirán antes. En todo caso, tarde o temprano será evidente que los problemas de Grecia se agravarán, después serán los de Portugal, después los de España, con el tiempo los de Francia, los de Alemania y, eventualmente, los de EE.UU., lo que será el final de la partida. La conflictividad actual en Grecia (huelgas generalizadas, trabajadores e incluso funcionarios despedidos, etc) es el preludio del colapso, y es sólo un anticipo de lo que nos puede pasar a nosotros. Tenemos que reaccionar, y ya. Pero no con la típica dialéctica de enfrentamiento partidista (PSOE vs PP), si no intentando asumir la gravedad del problema y cambiando el sistema. ¿Podemos esperar algo de los gobiernos? Posiblemente no.

Salu2,

AMT

Los militares denuncian, los Gobiernos callan

Queridos lectores,

Los temas se me acumulan, y antes de que pase más tiempo y aún cuando hoy ya he hecho un post quería comentar sobre varias noticias que he leído en los últimos tiempos, antes de que se hagan más obsoletas.

Para quien haga poco que ha sintonizado este blog (aproximadamente el 50% de la afluencia actual), resumo: el hecho de que la producción mundial de petróleo lleve cinco años estancada y que pueda empezar a declinar en breve implica que al no haber suficiente energía (entre otros recursos) para todos los que la demandan, las economías sufren y comienzan a colapsar, a menos que se tomen medidas drásticas. El drama griego actual no está tan desconectado como podría parecer del peak oil, si no que más bien es una consecuencia necesaria por la que progresivamente irán pasando todas las economías occidentales. A ese respecto, conviene recordar que el consumo de petróleo en la OCDE disminuye a un ritmo del 3% anual desde 2005 (justo la fecha en que la producción llegó al máximo y se mantiene estancada). Ello se explica porque otras economías más pujantes (China, sobre todo) se están comiendo nuestra parte del pastel-producción de petróleo, cuyo total ahora es constante. Como es un descenso de consumo no controlado (por ejemplo, por medidas que incentiven la eficiencia) implica una progresiva (y a veces no paulatina) destrucción de la demanda y, por tanto, de la economía.

Últimamente se está observando una concienciación creciente a nivel gubernamental en diversos países sobre la llegada del peak oil y sus implicaciones sobre la economía mundial, algunas de las cuales ya hemos referido en otros posts. Lo que es curioso es que los políticos prefieren mantener un perfil bajo o directamente nulo para evitar que cunda el pánico (si la producción de petróleo no puede crecer, la economía no puede crecer y el sistema capitalista tal cual lo conocemos ahora no podrá continuar), hasta extremos risibles. Un caso sangrante es del Steven Chu, Secretario de Estado de Energía de los EE.UU. y premio Nobel de Física (y por tanto una persona con una solidisima formación): en Marzo de 2005, siendo aún el director de Laboratorio Nacional Lawarence Berkeley, hizo una presentación en la que afirmaba que la producción mundial de petróleo estaba probablemente cerca de su cénit (ver diapositiva 16), alertaba sobre la importancia de la energía para la seguridad nacional (diapositiva 36) y concluye con una significativa diapositiva (38) en la que sobre la foto de un suburbio iluminado durante el crepúsculo un cuadro de texto afirma: "¿Quién mantendrá las luces encendidas cuando nos quedemos sin combustibles fósiles?". La posición científica de Chu, por tanto, está bien establecida. Pero en 2009 el presidente Obama le nombra Secretario de Estado, y todo lo que antes era claridad meridiana ahora se ha vuelto un esfuerzo continuo por no mentar la bicha. Desgraciadamente para Chu, un periodista francés, Matthieu Auzzanneau, se ha dedicado a intentar mostrar la desnudez del emperador en su blog. Escarbando en noticias, presentaciones, declaraciones, Auzzanneau descubrió que Glen Sweetnam, responsable de análisis económicos en el Departamento de Energía de los EE.UU (DoE en lo que sigue), había hecho una presentación en Abril de 2009 mostrando un análisis según el cual el DoE se espera que el peak oil sea en 2011 (ver página 8), mostrando una diferencia entre oferta y demanda tan grande como 10 millones de barriles diarios para el año 2015, diferencia que cubre con el piadoso manto de "proyectos (de explotación petrolífera) aún por identificar (léase encontrar)". Entrevistado por Auzzanneau sobre este particular, el Sr. Sweetnam respondió que el declive de producción empezará en algún momento entre 2011 y 2015, matizando, "si no se producen las inversiones necesarias". La noticia salta a varios periódicos, apareciendo en una noticia en The Guardian y otra en Financial Times (aunque curiosamente no en Le Monde, diario que alberga el blog de Auzzanneau, ni por supuesto en ningún diario estadounidense). Steve Chu guarda un total mutismo respecto a todo este asunto. Un confidente del DoE ha explicado a Auzzanneau que 1) Chu no puede desautorizar a Sweetnam, dado que es su principal analista (y se sobreentiende que además tiene razón), 2) Chu no puede reconocer la noticia porque supondría el pánico financiero y por tanto 3) el DoE emite un "No comment" a estas preguntas. La cosa está caldeada, como en el seno de la Agencia Internacional de la Energía, donde el año pasado dos confidentes dieron un diagnóstico semejante, como fue publicado por The Guardian. Y es que debe ser muy duro saber la verdad y que te hagan callar por intereses espurios, con el riesgo que esto conlleva para la sociedad. Hace tiempo que me pregunto hasta qué punto esta negación oficial y tensión interior no está pasando a un nivel más local con el CIEMAT aquí en España (aunque afortunadamente instituciones autonómicas como el ICAEN catalán tienen un comportamiento más coherente), pero eso es ya otra historia...

El hecho es que en este contexto se entiende la historia de Chris Nelder sobre la conferencia internacional de ministros de energía celebrada en Cancún a finales del pasado mes de Marzo. ¿Sabía Vd. que se había celebrado esta conferencia? Me imagino que no, y no es de extrañar: por la vía de facto se impuso un torpe embargo informativo a los periodistas allí acreditados. Toda una demostración de transparencia y democracia. No es de extrañar: en la conferencia se iba a discutir sobre los problemas del mercado mundial de petróleo. ¿Qué creen que se habló allí? Podríamos preguntar a nuestro ministro, el Sr. Sebastián, aunque seguro que les respondería con tecnicismos acerca de la mayor transparencia de las reservas mundiales y la necesidad de controlar la volatilidad, que es lo que figura en la nota de prensa que luego se distribuyó.

En paralelo a estos movimientos, el Ejército de los EE.UU. se está empezando a tomar el asunto del peak oil muy en serio. Con un enfoque riguroso y disciplinado, y sin rehuir la verdad (ni los focos), el Departamento de Defensa de los EE.UU. plantea que en los próximos años podría haber un desfase de 10 millones de barriles diarios entre oferta y demanda, en la línea del estudio de Sweetnam (ver la noticia en The Guardian). Los militares estadounidenses se dan cuenta de cómo el peak oil es una amenaza a su propia actividad y también y sobre todo a su país. Así se explican también las numerosas iniciativas para paliar el problema que están desplegando: desde intentar desplegar una armada verde propulsada con biocombustibles hasta plantearse propulsar sus vehículos terrestres con energía solar (lo siento, perdí la referencia). Pueden encontrar aquí un resumen de las presentaciones de un congreso reciente sobre "Clima y energía: imperativos para la futura Armada".

Puede que al final la decisión y obstinación de los militares estadounidenses consiga romper el bloqueo informativo. O quizá algún perservante periodista como
Auzzanneau consiga que la noticia llegue a las primeras planas. O, quizá, aunque sea más improbable, algún Primer Ministro lo acabe haciendo. Es poco probable, pero no digo Primer Ministro en balde, ya que quien más probablemente lo haría será el nuevo premier británico. El debate está servido y en campaña se pregunta a los líderes de los tres partidos sobre la cuestión, y aunque echan pelotas fuera la cuestión queda sobre el tablero. Con la toma de posición activa por parte de diarios como The Guardian y The Independent, el think-tank industrial ITPOES y el organismo público Energy Research Center, y teniendo que lidiar con el declive que sucederá en los próximos 5 años, el próximo Primer Ministro Británico tendrá muchos incentivos para, de una vez, reconocer la verdad, antes de que sus (mejor informados que aquí) votantes le exijan responsabilidades.

Salu2,

Antonio

Respuesta a un lector tímido

Queridos lectores,

Un amigo que sigue mi blog me ha escrito el siguiente mensaje a mi dirección de correo personal. Como creo que abre varios debates interesantes me parece que está bien que publique aquí la respuesta que le daré. He aquí su carta (algunos detalles se han cambiado para preservar su anonimato):

Bueno, que sepas que me he leído tus últimos blogs. No me atrevo a hacer comentarios, porque no puedo dar el nivel: te lo tienes extraordinariamente currado, no sé de dónde sacas el tiempo para mantenerte informado, para incluir enlaces a todas las referencias ... es decir para darle al blog un carácter de "paper" y que cada argumento esté respaldado con datos.

No obstante (no te vayas a pensar que te escribo para regalar cosas a tus oídos) tengo algún comentario poco pensado, poco argumentado y poco contrastado que hacer, y por eso te escribo un mail, para que no me vapulees en público (y por si acaso soy capaz de hacerte dudar un poco: sería muy bueno para tu salud mental).

No recuerdo quién decía que aquel que tiene una extraordinaria habilidad en manejar un martillo, acaba pensando que todo son clavos. La economía es una ciencia, todo lo criticable que sea, pero una ciencia muy compleja (que te voy a decir: sistemas caóticos, no lineales etc. etc. etc.). Pienso que incurres en un exceso de simplificación. Bueno, borra lo de pienso y sustitúyelo por "siento", "me da la impresión", "tengo un pálpito" etc. Sí, ya sé que no son argumentos, ya te lo dije.

Sí coincido, y me parece una observación clave la que haces, en que en economía existe la suposición de que los bienes y servicios son intercambiables. Creo que es verdad (subrayo: creo). Y me parece una observación muy relevante, de hecho me ha dado bastante que pensar (por un momento he sentido que yo mismo me colapsaba).

Pero creo que hay otras cosas que debes tener en cuenta. Que en economía hay bienes y servicios, y que tienen distinta naturaleza e impacto en la calidad de vida. Es más, incluso puedes clasificar los bienes y servicios entre esenciales, básicos, superfluos ...

Bueno digo esto porque sí, de acuerdo a tu disertación, no hay energía alternativa al petróleo. Bien. Pero sí hay alternativas a los bienes y servicios que producimos y consumimos. Ésos sí son intercambiables. Cuál sería la reacción lógica a una subida del precio del petróleo: pues que cambiaremos barras de pan por vacaciones en Canarias. Pero habrá pan. Y ese intercambio es el que determina la cantidad y precio del petroleo que necesitaremos (y no al revés).

Ten en cuenta que en una recesión como la que estamos viviendo el consumo de energía ha descendido de una manera significativa. Creo que derrochamos energía y que la consumimos de manera superflua, no solo directamente sino, sobre todo, indirectamente (prestando servicios o produciendo bienes absurdos, o de lujo). Hasta aquí parezco un cumbayá cualquiera, pero la diferencia es que pienso que será la ley del mercado la que acabe regulando todo esto.

Porque efectivamente, a pesar de que para mi fue mejor año el 1994, en el 93 no se vivía mal

Querido amigo y lector,
Varias cosas:

1.- La próxima vez comenta en el blog. El blog no es para especialistas, y los comentarios más o menos sensatos que plantea la gente son útiles para centrar las cuestiones en lo que verdaderamente interesa a la ciudadanía, más allá de una prosa técnica e intimidatoria. No seas tímido. Los comentarios pueden hacerse anónimamente, y yo los modero, así que si necesitas borrar/cambiar algo me lo dices.

2.- No soy economista y mis conocimientos de economía son limitados, por decir poco. Efectivamente hago una simplificación de las cosas, intento sólo capturar tendencias a corto plazo aunque tampoco creo que nadie sea capaz de capturar tendencias de largo plazo (véanse las sucesivas predicciones incumplidas del Gobierno, FMI, Banco Mundial, etc). Lo que quiero más que nada es describir procesos, aislándolos del contexto. Saber lo que pasará me parece casi imposible, pero estudiar procesos sirve para evidenciar riesgos potenciales. Por ejemplo, me puede ser imposible saber la trayectoria exacta que hará un meteorito, pero si pasa cerca de la Tierra y es bastante grande es evidente que es un riesgo potencial que merece la pena ser analizado, incluso desde la perspectiva del peor escenario posible.


3.-
El problema con el petróleo es, de momento, sólo el precio, pero en breve podría ser de suministro. Por tanto, el intercambio de pan por viajes a Canarias puede no ser funcional en unos pocos años. El descenso de consumo de energía en España (que viene pasando en lo que respecta al petróleo desde 2005, no lo olvidemos) se está verificando de una manera descontrolada, por destrucción de la demanda. Fíjate que la demanda se destruye, no se adapta, lo cual se evidencia por la crisis en que vivimos, y esto desmonta el argumento estúpido de "pico de demanda" que ha creado el CERA y al que ahora recurre la AIE para no reconocer el peak oil, y del que quizá hablemos otro día.

4.- Creo que es perfectamente posible hacer una sociedad muy funcional y no tan diferente de la actual basada en materiales reciclables y de origen orgánico. Hace poco creo que era Renault que presentaba un coche donde todos los materiales plásticos eran de origen vegetal.

5.- Ciertamente la sociedad actual derrocha energía; muy probablemente podríamos vivir con un estándar cercano al actual usando el 10% de la energía que usamos ahora (eso sí, tendríamos que renunciar a los coches, pero creo que ésta sería la única renuncia significativa que tendríamos que hacer). Desgraciadamente el problema no es ése; el problema es que nuestro sistema de crecimiento económico se basa en un consumo creciente de recursos, energéticos y de los otros, y mantener el mismo sistema nos aboca, inevitablemente, a una crisis continuada y angustiosa. En realidad el objetivo del blog es poner en evidencia esto, que no hay manera de seguir así, y que si lo intentamos condenamos a un montón de gente al paro y crearemos intestabilidad social, y eventualmente colapsaremos. Es evitable, lo podemos evitar, pero debemos querer evitarlo, para la cual primero debemos de comprender qué es lo que pasa.

6.- Tengo cuatro horas de tren cada día y duermo una media de cinco horas diarias; así es fácil tener tiempo para hacer mi trabajo habitual y además documentarme para el blog. De todos modos, lo que hago no es tan excepcional; en esencia me miro los titulares de Energy Bulletin, selecciono las noticias que me parecen más interesantes, en algunos casos busco un poco más de información y luego publico un post. Pretendo hacer divulgación, no investigación (yo no soy un investigador en estos temas), y como hay pocos recursos en español creo que simplemente traducir y comentar lo que se publica en Energy Bulletin tiene un gran valor en nuestro contexto. Por supuesto, después de leer mucho durante cierto tiempo uno va atando cabos y relacionando una cosa con la otra, y eso ayuda a ver un poco más claro.

Eso es todo. Y no seas tímido la próxima vez. Un abrazo,

Antonio

La ley de los retornos decrecientes

Queridos lectores,

Hoy me gustaría destacar un hecho bien conocido, pero que en el contexto de la exploración petrolífera se va haciendo cada día más evidente y que tendrá consecuencias inevitables en un futuro muy próximo: la ley de los retornos decrecientes. Es éste un concepto bien conocido por las Ciencias Económicas y también por el sentido común, por la experiencia del día a día, y reza como sigue: Cuando se explota cualquier recurso o se crea un nuevo producto, hay una fase de expansión en la cual con muy poca inversión se genera un gran beneficio (facturación menos costes, o sea la inversión en nuestro caso), con lo que el retorno de la inversión (porcentaje de beneficio en comparación con la inversión inicial) se hace muy grande. Al pasar el tiempo, sin embargo, cuando el recurso ya está bien explotado o el mercado para el producto ya es maduro el retorno va disminuyendo, no importa que aumentemos la inversión el porcentaje recuperado es cada vez más pequeño. Uno puede aguantar un tiempo en esta situación, a base de invertir cantidades más grandes de capital y por tanto incrementar el beneficio absoluto, pero eso supone que hay un capital cada vez mayor que uno inmoviliza (detrayéndolo de inversiones más rentables) y/o arriesga (cualquier inversión comporta un riesgo de pérdida). Es muy importante saber dónde parar y saltar del barco cuando el retorno se hace muy pequeño, antes de que se vuelva negativo. Lo normal es que si no se puede mantener un nivel de retorno aceptable dados los riesgos operativos, es que se liquiden los activos de la inversión mientras todavía valen algo: al fin y al cabo, uno puede haber inmovilizado mucho capital en los activos, y aún cuando estén amortizados posiblemente es mejor inversión liquidarlos que intentar recuperar exiguos beneficios.

Pues bien, es un hecho conocido que varias compañías petrolíferas están haciendo exactamente eso, liquidando activos; cerrando el tenderete, vamos. El pasado 25 de Marzo, el consejero delegado de ConocoPhillips, Jim Mulva, reconoció que a su compañía no le merecía la pena seguir luchando por encontrar nuevos campos o intentar explotar los ya descubiertos pero no en operación, precisamente debido a lo escaso de los retornos (noticia aquí). Así las cosas, ConocoPhillips ha puesto a la venta activos marginales (es decir, pozos con más bajo rendimiento y potencial) por valor de 10 millardos de euros y centrarse en sus pozos más rentables. Con los beneficios de esta liquidación aumentará su autocartera, reducirá la deuda y aumentará el dividendo. Esta misma estrategia es la que desde hace cinco años está siguiendo ExxonMobil. El movimiento no puede interpretarse más que en términos autodefensivos y de liquidación del negocio, y es bastante generalizado; comenta Kenneth Defeyes en "Beyond Oil" que al ritmo de compra de autocartera que están desarrollando las principales petroleras multinaciones, se autoexcluirán del mercado de valores hacia 2020-2025. Estos movimiento se explican en parte por la pérdida de relevancia de las majors, como ilustraba el profesor Pierre Beauquis en una conferencia en Febrero de 2010 en la Facultad de Geología de Barcelona. Pueden encontrar aquí el enlace a la presentación, y les recomiendo que si tienen un rato que le echen un vistazo: dejando de lado su -a mi entender injustificada- fe en la energía nuclear, el profesor Beauquis preve que en 4 o 5 años veamos el precio del barill de petróleo a entre 200 y 400$, precios constantes. Beauquis no debe saber que 200$ el barril supone que EE.UU. debería destinar entre el 20 y el 25% de su PIB para pagar la factura, y que 400$ es un natural killer de la economía mundial. En fin, volviendo al tema, el profesor Beauquis muestra que las reservas de petróleo de las majors de toda la vida son ínfimas y absolutamente irrelevantes comparadas con las reservas de las compañías estatales de petróleo (AramCo de Arabia Saudita, PetroBras de Brasil, etc). Sin embargo, son las majors las que llevan el peso de la exploración y la inversión en desarrollo tecnológico, en muy buena medida porque les va todo en ello. El problema es que estamos llegando a un punto en que el aumento de costes ya no les compensa, y poco a poco van tirando la toalla.

Más sutil pero en la misma línea incide un informe reciente de UBS. A pesar de que los precios se mantienen históricamente altos (desde hace más de un mes no bajamos de 80$ por barril) las compañías petroleras no lo ven claro, tiene serias dudas sobre los costes de los proyectos en marcha y su retorno. En suma, a pesar de los altos precios no están seguras de que les compense emprender esos proyectos. Y es lógico: hoy en día, el petróleo fácil y barato ya ha sido extraído casi en su totalidad, y ya va sólo quedando el más difícil, caro y peligroso de extraer. Por una parte tenemos las arenas bituminosas de Canadá, cuya extracción requiere grandes cantidades de energía y causa un desastre mediambiental enorme y, como reconocía el consejero delegado de British Petroleum recientemente, su explotación sólo tiene sentido para asegurar que la producción del mundo no decae. Por otra parte, tenemos los proyectos de aguas profundas, que aparte de los costes económicos y energéticos de extracción han de añadir los riesgos de explotación; en 2006 Exxon abandonó su pozo Blackbeard debido al alarmante aumento de la temperatura y la presióna medida que perforaban más profundamente (aunque hay quien dice que fue por otras razones). Aunque las causas están aún por determinar, un cambio explosivo de la presión podría ser la causa detrás de la explosión de la plataforma semiflotante Deepwater Horizon en el Golfo de México la semana pasada, con el resultado de 11 personas desaparecidas y un vertido que no cesa desde el pozo roto de unos 1000 barriles de petróleo al día. Teniendo en cuenta que la gigantesca plataforma, sólo para cuya construcción se gastaron más de 300 millones de dólares (más luego los costes de transporte, despliegue, operación,...) ha tenido una vida útil de sólo 9 años es más que probable que la compañia Transocean (dueña de la Deepwater Horizon) se tenga que replantear sus actividades de exploración; como mínimo es seguro que las compañías aseguradoras revisarán sus pólizas.

Todo lo cual nos lleva a una terrible conclusión: 80$ el barril no es suficiente para pagar todos los costes operativos de la exploración petrolífera hoy en día. Cuando los analistas dicen que sí, que se puede explotar tal o cual pozo si el precio del barril supera los 50 o 60$ no están teniendo en cuenta que deben contabilizar también las coberturas de riesgos, que van desde que la exploración resulte infructuosa (después de excavar un pozo que cuesta 150 millones de dólares puede resultar que esté seco) hasta que la operación acabe en un desastre al estilo del de la Deepwater Horizon. El problema es que todo el mundo es más o menos consciente (ver las afirmaciones del Ministro Saudí de Petróleo en Octubre de 2009) de que el precio del barril no debería superar los 80$ para evitar que mine la recuperación económica. Esto significa que la ventana de precios para que nuestra sociedad basada en el petróleo sea viable se ha cerrado. Hemos perdido, ahora sólo queda ver a qué ritmo decae la producción de los pozos existentes, ya que no habrá suficientes pozos nuevos para compensar su declive. Las majors, sabiendo esto, están retirándose discretamente del negocio del petróleo, pagando deudas, liquidando activos y autoexcluyéndose del mercado, en preparación de la liquidación final. Esencialmente, están bajando los brazos. Su renuncia es un aviso de que la partida se ha acabado.

Salu2,

AMT


Los límites de los biocombustibles / el pico del fósforo

Queridos lectores,

Hace tiempo que quiero dedicarle un poco de tiempo al análisis de la opción energética que representan los biocombustibles, pero falto de tiempo siempre lo voy aplazando y los temas se me acumulan, así que haré un repaso rápido. Ahí va:

  1. Los cultivos energéticos en latitudes medias como la nuestra tienen un rendimiento termodinámico (EROEI) inferior a uno. Es decir, por cada unidad de energía (típicamente fósil) total inyectada en el terreno (con la maquinaria, los fertilizantes, los pesticidas...) se recupera menos de una unidad de energía (típicamente se obtienen EROEIs de 0.8:1, 0.8 unidades recuperadas por cada unidad invertida). Pueden consultarse las gráficas de Charlie Hall, por ejemplo en el informe "Buscando un milagro", de Richard Heinberg. Para que sean rentables de verdad (sin subvenciones públicas) hace falta reprovechar el grano residual (en el caso del maíz) como alimento para ganado, con rendimiento escaso y dudosa seguridad alimentaria (se usan productos químicos bastante agresivos que podrían pasar a la cadena alimentaria). En consonancia con estos resultados, un estudio reciente dice que se gana más energía neta destinando los cultivos para alimentos que destinándolos para producir biocombustibles.
  2. Solamente en Brasil con la caña de azúcar se consigue un rendimiento mediocre pero al menos con un valor mayor que uno. Eso sí, las condiciones de explotación son extraordinariamente penosas y el método de explotación, con una sobreexplotación del suelo con un monocultivo, insostenible, llevando a una erosión del suelo que puede llegar a ser irreversible. Esto se vende como el milagro brasileño, pero puede convertirse en su pesadilla. Pueden encontrar más datos aquí.
  3. Las plantas terrestres tienen un factor de conversión por función clorofílica bastante ineficaz, en torno al 1% (5% en el caso de la caña de azúcar), pero las algas marinas son bastante más eficaces. Eso sí, aún no se ha conseguido un método de aprovechamiento con rendimiento termodinámico superior a uno, incluyendo los métodos basados en bioreactores. Hay grandes esperanzas en las algas, aunque es dudoso que jamás den grandes rendimientos termodinámicos, y desde luego lejos de los EROEIs de 10:1 que se creen necesarios para mantener una sociedad similar a la nuestra.
  4. Los cultivos para biodiésel podrían tener sentido, de todos modos, ya que sin ellos simplemente la aviación no sería posible. Hay una buena gráfica sobre densidad energética en una presentación reciente de Steven Chu, secretario de EE.UU. de Energía, que se puede encontrar aquí; véase que el fuel para aviones requiere una densidad de 32 Megajulios por litro (compárese con los 0.9 Megajulios por litro de las baterias de litio). Por cierto que les recomiendo la presentación de Chu, a pesar de su tecnooptimismo, porque les dará una buena radiografía de en qué piensa el gobierno de EE.UU. Usaríamos por tanto el biodiésel como un carrier, un portador de energía como lo es la electricidad o el hidrógeno, pero siendo más estable y transportable, y un EROEI de 0.8:1 quiere decir que sólo perderíamos el 20% de la energía convertida, lo cual es muy bueno para un carrier. O sea que hacer biodiésel puede ser, de todos modos, útil, siempre que obtengamos la energía de otras fuentes. Sin embargo, esto plantea dos graves problemas que abordo en los puntos siguientes.
  5. El desvío de cultivos para biocombustibles (biodiésel y bioetanol) implica disminuir la superficie cultivada para alimentos. En el Acorazado Aurora encontrarán lo que esto va a implicar en términos de cómo funciona el mercado, pero no hace falta imaginar, podemos recordar: durante 2008 hubo graves problemas alimentarios en el mundo, con subidas del precio del maíz récord que causó problemas en México, a medida que se destinaba más maíz para hacer etanol para cubrir la falta de petróleo que llevó al pico del precio en Julio de 2008. ¿Queremos que para sacar el coche más millones de personas se mueran de hambre?
  6. El problema más grave de todos es el del uso del fósforo. Por una parte es un problema ambiental (el arrastre del fósforo crea proliferaciones de algas tóxicas (HABs) en estuarios, matando la vida marina), aparte del deterioro del suelo por el monocultivo. Pero es que resulta que el mineral de fosfato, que es de donde se está sacando el fósforo para los cultivos en todo el mundo, es también un recurso mineral agotable. Y su pico fue... en 1989. Lo más triste del problema del fósforo es que es bien conocido desde hace un siglo o más; si hasta Aldous Huxley lo comenta en sus novelas (como en "Un mundo feliz"). El pico del fósforo daría y merece otro post en sí mismo, pero es tan profundo y deprimente (la agricultura, y por ende, nuestro suministro de alimentos depende del fósforo) que es mejor dejarlo para momentos ulteriores. Pueden encontrar mucha información sobre la cuestión en Energy Bulletin, más concretamente en este enlace. Curiosamente, el problema del pico del fósforo comienza llegar a los medios de comunicación convencional. Que no cunda el pánico: podemos -y de hecho debemos- reaprovechar el fósforo de nuestras heces. Huxley es todavía más radical  y propone reaprovechar los cadáveres...
En resumen, los biocombustibles no serán una fuente de energía, pueden causar muchos problemas ambientales y de seguridad alimentaria, aunque pueden ser útiles para ciertos usos. Pensemos bien cómo queremos usarlos, porque ya nada en este mundo es gratis.

Salu2,

AMT

Cómo es un colapso

Queridos lectores,

Ayer tuve un día bastante complicado. Muchas gestiones, muchos muros contra los que darse de cabeza y, de fondo, una cuestión omnipresente: la crisis, los recortes, la falta de dinero, los problemas que se agudizan. Temas recurrentes mientras batallamos contra la cerrazón de la administración: fuentes bien informadas me aseguran que la situación financiera de determinados organismos públicos es peor de lo que se reconoce, por cada lado van surgiendo agujeros, afloran deudas, se impaga a proveedores... Llego a casa y conversando con algunos miembros de mi familia veo, en menor escala, el mismo problema; el paro amenaza a varias personas allegadas, sin posibilidades claras de emerger de él en mucho tiempo. El otro día en el mercado un vendedor se quejaba de que si les siguen apurando los márgenes tendrán que retirarse del negocio; en la escuela de mi hija se han tirado varios días sin calefacción porque no tenían previsto (y posiblemente tampoco presupuestado) el gasoil para los primeros días de este frío abril (y es muy triste llegar a casa de mis cuñados y oír a mi sobrino de cuatro años, que va al mismo cole, decir: "Tito, en el cole hace frío"). Es evidente, pues, que las cosas no van bien. ¿Hasta dónde no irán bien?

Cuando hago las charlas sobre el Oil Crash, en alguna de las transparencias iniciales digo las siguientes frases: "El Oil Crash es la inminente e inevitable llegada a un punto a partir del cual la actual sociedad basada en el petróleo ya no será viable". "Si no se toma ninguna medida, la sociedad colapsará". Pero, ¿qué es colapsar? La cuestión es importante porque muchos de mis oyentes y lectores, sin negar la importancia de las cosas que aquí se discuten, esencialmente esperan a que el colapso sea tan evidente como para que la toma de medidas drásticas que reorienten sus vidas sea socialmente aceptable y no sea visto como una excentricidad, fruto del alarmismo y la paranoia. Por tanto, el post de hoy va de eso, de cómo reconocer el colapso antes de que sea demasiado tarde.

Sostiene Dimitri Orlov en un post de su blog que el colapso consta de cinco fases, a saber: colapso financiero, colapso comercial, colapso del estado, colapso de la comunidad y colapso de la familia. Durante el colapso financiero (situación muy semejante a la que estamos viviendo hoy en día en la mayor parte del mundo occidental) los bancos y compañías tienen problemas para hacer frente a sus deudas y acaban en bancarrota. Después viene el colapso del comercio: incapaz de pagar sus deudas a nivel corporativo, estatal e individual, el país colapsante deja de ser fiable y los demás países interrumpen sus tratos con él. La siguiente fase, el colapso del estado, viene cuando la situación se deteriora, los servicios se interrumpen y las infraestructuras no pueden ser reparadas; el Estado pierde relevancia y la gente acaba haciendo su vida y organizándose a espaldas del mismo, basándose en comunidades de todo tipo, desde las asamblearias hasta las comandadas por un señor de la guerra. En la siguiente fase, las comunidades no son capaces de ayudar a los individuos en problemas para ellos críticos, como el acceso al agua y a los alimentos, y se disgregan. La única unidad que persiste es la familia, entendida de forma extensa como clan familiar. En la quinta y última fase del colapso, la escasez de recursos y la dureza de las condiciones hacen que la situación se convierta en un "sálvese quien pueda" y todos los individuos compiten con todos; el canibalismo es norma y la especie puede subsistir en pequeños grupúsculos aislados o extinguirse.

La primera cosa que hay que decir, como ya advierte el propio Orlov, es que no es necesario seguir estas cinco fases; dependiendo de nuestra inteligencia y adaptación podremos detener el proceso, cuanto más arriba mejor, aunque él cree que el esfuerzo necesario para evitar las dos primeras fases es posiblemente inasumible y que lo lógico es detener el proceso en la fase 3, antes de que el Estado colapse. Se puede decir que él habla por experiencia: afincado en los EE.UU. pero ruso de origen, Dimitri Orlov vivió el colapso de la URSS y en buena medida su modelo de colapso se ajusta al patrón que él usa. Por otra parte, y sin retrotraerse a alguna de las 26 civilizaciones anteriores a la nuestra que tenemos constancia que han colapsado, tenemos numerosos ejemplos actuales de sociedades actuales que han colapsado hasta la fase 3, el colapso del Estado: son los famosos Estados fallidos de los que de vez en cuando se habla en la tele (he utilizado deliberadamente el término "señor de la guerra" porque ya mucha gente está familiarizado con él).

Otra cosa a destacar es que aunque la situación de escasez de recursos es global, sin embargo el colapso, como la suerte, va por barrios. No todos los países colapsarán a la vez ni a la misma velocidad. Cuantos menos recursos tenga un país, esté peor comunicado y más comprometida sea la situación de su deuda, antes y más rápido colapsará, incluso en la misma zona socieconómica. Por ejemplo, en buena medida se puede decir que Grecia está acabando la fase 1 de su colapso en tanto que España todavía está a la mitad y Alemania seguramente sólo la está empezando.

Este post pretende ser una descripción de los síntomas primeros del colapso, particularizados para el caso de España. No puede ser una narración cronológica, porque un fenómeno tan complejo escapa completamente a mi comprensión; yo describiré aspectos que lógicamente pueden aparecer, sin saber en qué orden y cuáles de todos se manifestarán. Por otro lado, es imposible saber exactamente en qué momento se empezarán a manifestar, puesto que hay multitud de aspectos que afectan al suministro de petróleo, que al final es lo que es importante. Por el lado del precio, es imposible saber cuál será la demanda de los otros países, especialmente cuando alguno de ellos colapse (lo cual reducirá la demanda global y disminuirá la tensión en los precios). Por otro lado, otras cuestiones aparte del precio acabarán influyendo en el suministro, cuando el colapso ya esté más avanzado (fallo en las infraestructuras, contratos de suministro en exclusiva de los productores con terceros países, etc). Por último, la toma de medidas decididas evitará el progreso del colapso y que alguna o muchas de las cosas que aquí describo tenga lugar. En fin, sea como sea, he aquí una relación de hechos asociados con el colapso:

  • La tan cacareada recuperación nunca llegará. Algún trimestre el PIB será exiguamente positivo, pero siempre vendrá seguido por otros trimestres en los que el descenso del PIB será mucho mayor. En algún momento se dejarán de publicar los datos de variación del PIB con cualquier excusa (algún problema coyuntural que no permite recabar datos o cosas por el estilo) o directamente se manipularán las cifras. En una fase avanzada, ya nadie se preocupará del PIB y lo importante serán otros indicadores, como el índice de delincuencia o de paro.
  • Los ajustados costes en el sector del transporte hará que haya huelgas de transportistas, como en Mayo de 2008. Al principio serán anecdóticas y sin consecuencias (como en aquella fecha), pero su repetición y su duración más prolongada desembocará en pequeños problemas de suministro. Algunas tiendas (incluidos los supermercados) tendrán cierto desabastecimiento, sin llegar a ser preocupante. Algunas tiendas, que ya tenían problemas para capear la crisis, cerrarán. A medida que el problema recurra y se agrave, el desabastecimiento será mayor y cada vez será más difícil encontrar determinadas cosas hoy comunes. Al final, los costes de transporte se repercutirán en el precio de las mercancías y objetos hoy comunes se volverán muy caros: imagínense los yougures a 2 euros la unidad o los tomates a 10 euros el kilo. Empezará a prosperar un comercio informal, la poca gente que viaje traerá objetos a precios enormes pero más baratos que por transporte común. Al final conseguir un tubo para reparar una cañería o un cable eléctrico para hacer una lámpara requerirá tener buenos amigos que te lo puedan conseguir (lo más probablemente, robándolo entrando en casas, abandonadas o no).
  • La venta de coches se hundirá. Ésta es una pescadilla que se muerde la cola: cuando más paro, más inseguridad y más reticencia al gasto; cuanto menos gasto, más paro, sobre todo en sectores como el del automóvil, que ya está muy comprometido. Las fábricas en España reducirán primer drásticamente su plantilla, después irán cerrando una tras otra. El prometido coche eléctrico nunca llegará a fabricarse masivamente en España. Al final, todos los trabajadores de la industria del automóvil (8,5% de la población activa, INE 2008) se irán al paro.
  • El turismo se hundirá. Siendo un gasto absolutamente discrecional, y estando nuestros mercados naturales (Inglaterra, Francia, Alemania) en una situación difícil, y el mercado nacional arrasado por el paro, habrá una gran contracción en la población activa dedicada al sector del turismo (alrededor del 12%, INE 2008).
  • Otros sectores se verán directamente afectados por el agravamiento de la crisis, o indirectamente por la disminución del consumo asociado a ella. El paro irá creciendo sin tregua: primero el 20%, después el 25%, después el 30%, después... mejor no imaginar. El nivel de paro será tan alto que las calles estarán llenas de gente sin nada mejor que hacer. Serán frecuentes las trifulcas y peleas, los pequeños hurtos, los robos a punta de navaja, los homicidios... A falta de una respuesta coherente de las diferentes administraciones, algunas comunidades constituirán economatos con alimentos aportados solidariamente por personas aún con empleo, donde los desempleados podrán pagar con cupones que se entregarán cada mes (al estilo de lo que ya pasa en EE.UU.). Donde ésta u otras medidas similares de auxilio social no estén en marcha el malestar social será más elevado, sobre todo en poblaciones grandes. Alguna gente con mayor poder económico se hará con armas de todo tipo. Habrá peticiones recurrentes al Gobierno para que aplique la mano dura delante de episodios repetidos de violencia y de robos, que la prensa, cada vez más centrada en las cuestiones domésticas (que son más baratas de cubrir), se encargará de espolear. Al final, es posible que se acabe instaurando una dictadura más o menos explícita, pero a pesar de la mano dura los problemas no remitirán; eso sí, ya no se informará sobre ellos.
  • La evolución de la bolsa no será nada satisfactoria. Habrá periodos de repunte prolongados, en los que la esperanza de una próxima-pero-que-nunca-llega recuperación harán que los índices suban; pero estos periodos serán contrarrestados y superados por caídas abruptas en períodos de pocos meses. En algún momento el IBEX 35 caerá tanto que las empresas que habían hecho grandes comprar avalándolas con las propias acciones que habían comprado (pignoración) se encontrarán que no pueden hacer frente a los pagos adicionales que tendrán que hacer para compensar la pérdida de valor de las acciones. En algún punto por debajo de los 6.000 puntos del IBEX 35 grandes empresas empezarán a quebrar, y en su caída arrastrarán a algunos bancos. La caída de algunas grandes empresas de servicios hará que éstos se dejen de prestar, aunque ya antes de eso tendrán muchas deficiencias porque las empresas concentrarán sus recursos financieros en pagar las compensaciones de las acciones pignoradas. En algunas zonas dejará de haber, ya antes de la caída de las empresas, electricidad, agua, gas, recogida de basura, saneamiento,... porque en una situación de degradación de infraestructuras no será económico prestar esos servicios, que además serán muy caros. Al principio serán pequeñas poblaciones y urbanizaciones aisladas donde se deje de prestar los servicios; después, serán poblaciones de tamaño mediano y, por último, serán las grandes ciudades las que se quedarán sin servicios, primero por barrios y distritos, después la ciudad entera. La falta de servicios hará la vida miserable; tendremos frío y calor; reaparecerán enfermedades olvidadas, asociadas a la falta de tratamiento del agua; la gente tendrá que improvisar hogueras para preparar los alimentos, con lo que se desencadenarán más incendios; faltará agua hasta para beber (no digamos ya para lavarse o lavar).
  • El populismo y los movimientos radicales cogerán fuerza con sus explicaciones ramplonas sobre "qué es lo que está pasando" y "cómo volver a la normalidad", al estilo de lo que ya pasa en EE.UU. con el Tea Party. En la medida en que el Gobierno no ponga en marcha medidas que ayuden realmente a la población (y no a los grandes lobbies menguantes), estos movimientos irán cogiendo fuerza. En el caso concreto de España, es muy probable que ciertas comunidades, como por ejemplo Cataluña, escojan vías directamente secesionistas, avivadas por la acumulación de agravios (los reales y los percibidos) durante años. Esto puede desencadenar una guerra civil de imprevisibles consecuencias, agotando los escasos recursos restantes más rápido y dañando de forma irreversible las infraestructuras.
  • Al decaer la capacidad recaudatoria del Estado éste tendrá que dejar de lado algunas de sus responsabilidades, con lo que acrecentará su descrédito y se adentrará en la fase 3. Los salarios de los funcionarios y de los trabajadores públicos en general quedarán congelados indefinidamente, comprometiendo su capacidad de consumo, aunque aún así durante un tiempo estarán mejor que el resto de los asalariados. Sin embargo, la inflación rampante provocada por la carestía de todo hará que en algún momento los salarios de determinados trabajadores públicos no den ni para pagar el abono-transporte (esto puede parecer una exageración, pero tengo un testimonio vivo en mi propio instituto, Mijail, que vivió esta situación en Rusia; y si no, señores, acuérdense del corralito argentino), con lo que estos trabajadores acabarán por abandonar su trabajo o por exigir "mordidas", sobornos a cambio de "favores", que no son otra cosa que hacer su función en condiciones normales. Mientras España permanezca en la Unión Monetaria y si los otros países no tienen un colapso avanzado, se orquestará una operación de rescate, al estilo de la que está organizándose para Grecia actualmente; en caso de no poder o no querer rescatarnos, y si nuestro colapso está más avanzado que el de ellos, o bien les arrastramos en nuestra caída o bien España será expulsada de la zona euro. En la práctica la mejor opción sería, paradójicamente, que colapsemos antes y más rápido que todos los demás; así nos rescatarían de una manera muy gravosa para nosotros. Esto nos forzaría a adaptarnos a un nivel de vida más bajo, pero aún superior al de un colapso desordenado, y abriría los ojos a la sociedad sobre la necesidad de cambiar el modo de vida. Así, quizá, estaríamos mejor preparados para la segunda parte de la caída.
Estos son algunas de las consecuencias posibles y efectos concretos del colapso, más allá de las periódicas subidas y bajadas bruscas del precio del petróleo, como ya hemos comentado que pasará. Seguramente ésta no es una relación exhaustiva y no todo tiene por qué pasar, como ya hemos dicho.

¿Es necesario seguir este camino tan penoso? Insistamos: no. Depende de nuestra inteligencia. En una conferencia reciente en el Institut d'Estudis Catalans, a cargo de Mariano Marzo y Josep Puig, éste último presentó un estudio según el cual Cataluña podría producir por medios renovables la misma cantidad de energía que consumía en 1993. Ciertamente, ésta es la mitad de la que consume hoy en día, pero como bien dice el autor, todos recordamos 1993 y no se vivía tan mal, ¿verdad? Pues ésta es la nota optimista con la que quiero cerrar un post tan negro y negativo como el de hoy. Que si queremos y ponemos esfuerzo podemos pilotar una transición menos traumática y peligrosa.

Salu2,

AMT

La irresponsabilidad de ser optimista

Queridos lectores,

A raíz del último comentario de Agustín al post anterior, he creído que el tema a tocar era tan amplio que merecía un post aparte. Acerca de la descripción que yo hacía de los problemas de suministro de frutas y verduras al Reino Unido originada por la interrupción del tráfico aéreo, decía Agustín lo siguiente:

"Se ponen de manifiesto dos cosas:
Primero.- que en este planeta estamos de paso, y casi por casualidad,con lo que cualquier convulsión nos puede erradicar de la faz de latierra.
Segundo.- que la tecnología (en este caso la aeronáutica) poco tiene que hacer ante ello.
Pero da igual: todavía habrá gente protestando porque no habíanprevisto las consecuencias de la erupción y porque no se ha buscado unasolución a "su" problema."

Tiene razón Agustín, pues son éstos dos problemas recurrentes y que explican en parte nuestra incapacidad de abordar de manera razonable y efectiva el Peak Oil. Grosso modo estos dos problemas son nuestra incapacidad de aceptar nuestros límites y el tecnooptimismo.

El ser humano es, intrínseca y necesariamente, limitado. Esto lo aprendemos rápido de pequeños: no podemos correr tanto como querríamos, no podemos levantar pesos muy pesados, no podemos volar... Ni siquiera podemos hacer lo que queremos, dentro de nuestros límites físicos, por culpa de otros límites intangibles pero igualmente inflexibles: la familia, la sociedad, la escuela,... Sin embargo, esto que es tan evidente se va diluyendo con la edad, a medida que va calando otra idea, no tan natural y evidentemente falaz, de que todo se puede conseguir con los medios adecuados. Nuestra sociedad de consumo nos va permeando con la idea de que con suficiente dinero todo se puede cubrir, y lo que nuestra capacidad física no nos permite la omnipotente tecnología será capaz de suplir. Esta nueva realidad prefabricada resulta muy cómoda y conveniente; elimina la incertidumbre del mundo real y hace más difusa la más terrible de todas las incertidumbres, la de la propia muerte, y empuja a la gente a consumir sin reflexionar.

Sin embargo, de vez en cuando la desgracia llega de todos modos: la gente muere en accidentes, terremotos, enfermedades,...; la economía tiene problemas, el paro aumenta, la inseguridad crece... Para luchar contra estas esquinas de realidad que rasgan nuestra cortina de ilusión, tenemos el tecnooptimismo, que es la firme creencia en que la tecnología puede resolver cualquier problema, simplemente si estamos dispuestos en invertir lo suficiente en su desarrollo. Ésta es la base de muchas políticas que se están empezando a implementar hoy en día, una vez que poco a poco va calando la idea de que hay un problema intrínseco con el modelo actual: que si tenemos que buscar energías alternativas, que si el coche eléctrico nos va a ayudar a superar nuestra dependencia del petróleo, etc. El infantilismo en el que nos ha sumido el consumismo nos lleva a creer que todo problema se puede resolver y que Papá-Estado-Autoridades-Tecnología-Ciencia-Quien-sea será, en todo caso la autoridad superior y responsable, no sólo puede si no que además tiene la obligación de resolver el problema. Me resulta frustrante en las charlas que voy repitiendo sobre el Oil Crash que en el turno de preguntas siempre hay alguien que nos pide, casi nos exige -nosotros que somos científicos y que por tanto formamos parte de ese establishment todopoderoso- que resolvamos un problema tan complejo como es el de adaptar una sociedad autista y ególatra a un escenario de descenso de la energía; que demos soluciones, vaya.

El problema verdaderamente grave es que las diversas administraciones aceptan este rol de proveedores de soluciones que, en realidad, no pueden cumplir. ¿Que no se venden coches? No se preocupen, que pondremos subvenciones para que se sigan vendiendo, aunque dentro de tres años no sé de dónde sacaremos petróleo, no ya barato si no a cualquier precio. ¿Que la gente se preocupa porque el precio del petróleo sube? No se preocupen, que con el coche eléctrico el problema del petróleo desaparece, ignorando el hecho de que el petróleo se usa no sólo para los coches si no para casi todo y que en todo caso no tenemos ni idea de donde saldría la energía para recargar esos coches, para la construcción de los cuales no tenemos en todo caso suficientes materiales. ¿Que siguen preguntando por los otros usos energéticos del petróleo, más allá de los coches? No se preocupen, que podemos multiplicar por dos o tres la producción renovable actual, aunque obviando que eso se queda lejos de multiplicar su potencial por 20, que es lo que necesitaríamos para igualar el consumo actual, entre otras cosas porque no es posible, porque la energía renovable no tiene tanto potencial, y eso sin hablar de la falta de materiales para las instalaciones y su carestía asociada a la subida del precio del petróleo (porque petróleo se gasta, y en ingentes cantidades, para extraer, refinar y procesar todos los materiales). ¿Que la gente tiene miedo del paro? No se preocupen, y consuman, consuman, malditos, que hemos de hacer crecer el PIB a ese mágico 2.6% que hará que el paro vuelva a bajar, aunque esto ya no sea posible cuando nuestro consumo de petróleo cae a un ritmo medio del 3% anual.

Ser optimista, creer que la tecnología todo lo resolverá, es una manera socialmente aceptable de ser un suicida. Yo, si me lo permiten, escojo la vida. Yo soy científico, pero no soy idiota, y no quiero creer en las bondades de la tecnología como si fuera un acto de fe; porque soy científico sé que hay límites en la naturaleza (las leyes de la termodinámica, por ejemplo) y que no podemos hacer milagros, aunque podemos y debemos mejorar las condiciones de vida de los hombres. Pero seamos racionales.

Salu2,

AMT

Impacto de la nube de ceniza en el suministro de frutas y verduras en el Reino Unido

Queridos lectores,

Acabo de leer una noticia publicada en The Guardian sobre los problemas que está causando la prohibición de volar de estos días, causada por los riesgos para los aviones provocados por la nube de cenizas liberada por la erupción del volcán Eyjafjalla en Islandia. La noticia se centra en la falta de ciertas frutas y verduras en el Reino Unido, ya que funcionan con el principio de "just in time", con cadenas de distribución que operan sobre bienes perecederos de una manera muy rápida, y si cualquier disrupción tiene lugar el suministro se puede ver interrumpido por completo. En el caso del Reino Unido, si la crisis aérea no se resuelve en los próximos dos o tres días los supermercados dejarán de tener cosas tan superfluas como frutas exóticas o flores de Kenia, y algunas un poco menos superfluas como espárragos, uvas, cebollas, lechuga y ensaladas pre-empaquetadas.

En todo caso, es un problema menor, sobre todo porque se prevé que el problema se solucione en los próximos días, y también porque las importaciones por vía aérea sólo representan, por peso, el 0.5% de las importaciones en el Reino Unido (aunque su impacto económico es significativamente mayor, el 25% por valor). Dejando al lado el hecho de que en algún momento se podría producir una erupción mayor que podría afectar al espacio aéreo durante meses, el hecho lo que refleja es la fragilidad del sistema de suministro en el Reino Unido, y por ende en Occidente, de bienes que pueden ser fundamentales como son los alimentos.

En la misma noticia de The Guardian se indica que el 90% de la fruta y el 60% de la verdura que consume el Reino Unido es importada, sólo que mayoritariamente viene por vía marítima (la vía aérea, más cara, se reserva para las materias más perecederas). En una situación de fallos en el suministro de petróleo como la que contempla el Departamento de Defensa de los EE.UU. que suceda antes de cinco años, por una parte el Reino Unido tendría problemas para mantener su producción autóctona de alimentos (Dale Ale Pfeiffer, en su libro "Eating fossil fuels", comenta que por cada caloría de alimento que llega a los platos de una familia norteamericana se han consumido 7 calorías de combustibles fósiles, incluyendo el fuel del tractor y resto de maquinaria, los fertilizantes, los pesticidas, el procesamiento y la distribución); pero por otra parte tendría problemas para pagar sus gigantescas importaciones de alimentos (aquí hablamos sólo de frutas y verduras, pero también se importa, y mucho, de las otras categorías de alimento).

Uno de los problemas más graves de la llegada del Peak Oil es asegurar el suministro de alimento a la población. Este problema es mucho más serio de lo que mucha gente se imagina, consecuencia de un mundo globalizado donde la producción se localiza donde los costes son más bajos y el petróleo barato hace que el coste de transporte no sea relevante... hasta que el Peak Oil haga que lo sea, y mucho. El problema es que crear una infraestructura resistente a la falta de petróleo local no es algo que se pueda improvisar, lleva años y lleva esfuerzo. Éste es, en parte, el trabajo que iniciativas como las de la red de Ciudades en Transición (Transition Network, TN) está intentando organizar. Significativo es que en la reciente conferencia sobre los problemas que generará el Peak Oil, entre el Ministerio de Energía británico y su industria, y que tuvo lugar hace unas semanas, el Ministerio de Energía invitó a dos activistas de TN, como ya comentábamos en su momento (ver post).

En el caso de España, no sé ni cuánto importamos ni cuánto podríamos acrecentar nuestra producción local para hacer frente a este problema, ni cómo deberíamos adaptar nuestras redes de distribución. Lo que sí sé es que por tal de mantener un modelo que cada vez está más comprometido por los costes inherentes al combustible, los distribuidores reducen cada vez más los márgenes de los agricultores y ganaderos y de los transportistas autónomos, con lo que el malestar de estos sectores es mayor; fíjense si no en las protestas repetidas de agricultores o en la huelga de camioneros en Mayo de 2008. Por cierto que esta huelga se produjo cuando el petróleo estaba a 100$ el barril. Ahora estamos a 85$ y subiendo. Seguir esperando, seguir introduciendo tensión, seguir machacando y humillando a los estratos inferiores de la pirámide de producción, forzándolos a abandonar el negocio o a la movilización, puede llevarnos a que el sistema de comporte de modo muy no lineal, impredictible, a que se produzca una transición de fase. A que de golpe nos quedemos sin una parte sustancial de los alimentos, vaya. ¿Tiene esto sentido? ¿No deberíamos empezar a estudiar el problema de modo integral y ver cómo adaptarnos a la falta de combustible, en vez de confiar ingenuamente a que la "mano invisible" del mercado haga su función (que esencialmente es sustraer capital de las actividades de menos valor monetario, aunque sean fundamentales para nuestra subsistencia)?.

Creo que hay motivos suficientes para intentar hacer una reflexión profunda e inmediata. La alternativa es esperar a reaccionar en un momento que quizá ya sea tarde para evitar hambrunas y revueltas, por increíble que esto pueda sonar en este momento.

Salu2,

AMT

Jazztel

Mis habituales lectores me disculpen, pero hoy me voy a dirigir a otro colectivo.

Querido Operario/a de una empresa de servicios que trabaja para Jazztel,

Tengo que decirle que hace ya tiempo que superé el umbral de saturación con las llamadas para ofrecerme no sé que servicio presuntamente ventajoso de Jazztel. En su día (hará mas de un año y medio) ya le expliqué a algún compañero tuyo que dadas las circunstancias de donde vivo y que posiblemente me mudaré pronto a un sitio donde no sé si podrían darme servicio (y más con esta crisis) no puedo ni tan siquiera considerar la oferta. Es igual. Las llamadas han seguido impenitentes y al final me he hartado de explicarme. Como recibo llamadas que me importan de muchas procedencias, a veces incluso con identidad oculta (quien me llama ha de preservar su identidad y a veces se le olvida desactivar esta función al llamarme) no tengo un modo simple de filtrar las llamadas. He seguido varias estrategias para intentar aplacar este rollo que no cesa (que me perdone Miguel Hernández). Primero intenté que anotasen en la base de datos que el futurible cliente no estaba interesado, sin éxito. Después, durante un tiempo les pedía que esperasen un momentito y metía el inalámbrico en un cajón, con el afán de hacerles perder tiempo y así hacerles perder dinero, a ver si a las malas entendían que no tenía interés en su oferta. Últimamente, como ya me llaman contínuamente, les digo que no pueden ser ellos, les explico sucintamente la situación y les digo que por favor dejen de acosarme. Les recuerdo, además, que de acuerdo con una resolución del Congreso de los Diputados del año pasado, si durante la conversación les pido -como ipso facto hago- que me retiren de su base de datos tienen la obligación legal de hacerlo; pero como la española no es una sociedad que haya asimilado los usos de la democracia recibo a veces excusas de lo más tonto, como que ponga una reclamación, como que son muchos, como que ya se lo anotan y ya, la última vez, el operador me reconoció que no puede modificar la base de datos (es decir, la empresa no tiene previsto aplicar la legalidad vigente). Y ahora, en fin, quiero probar otra cosa. No conseguiré que cesen las llamadas, pero quizá consiga que me sean útiles. ¿Y cómo, se preguntará Vd.? Pues intentando incrementar el nivel de conciencia societaria sobre el alcance de la crisis que se avecina. No la que tenemos, no; la que se avecina.

En el curso de estos años he comprobado que cada vez me llaman más frecuentemente, hasta el extremo actual, en que me llaman mañana y noche cada día (porque no puede ser que siempre que estoy en casa me pillen). Es un hecho evidente de que no son capaces de gestionar su base de datos; por fuerza a largo plazo quienes queden en ella serán los que no están interesados, a los que con su contumaz insistencia innecesariamente encabronan contra Jazztel, dañando la imagen de la compañía. Una actitud tan suicida y destructiva, a la vez de insistente, sólo puede revelar desesperación. No es de extrañar: la cotización bursátil de Jazztel está a la baja, la crisis hace poco probable que la gente quiera comprometerse a pagar otra cuota mensual, y las malas perspectivas de negocio hacen imposible el despliegue de la red propia de Jazztel. Téngalo claro: está Vd. montando un caballo perdedor. No sé cuál es su régimen laboral, pero si va Vd. a comisión la saturación actual del marketing telefónico sólo va a conseguir que pase Vd. la jornada laboral oyendo exabruptos, finalizando pocos contratos y por ende cobrando poco dinero, hasta que le pongan en la calle. No creo que dure Vd. mucho en esta compañía: durante el último año y medio me han llamado no menos de 40 operadores (no le exagero, créame) y todos eran diferentes; no me puedo creer que todos sigan trabajando para Jazztel. Plantéese cuál será su futuro.

Ya que estamos metidos en harina, permítame que me presente, más allá de la ficha con nombre y teléfono que tiene Vd. Me llamo, ya lo sabe, Antonio Turiel Martínez (ahórrense el María, sólo lo usan mis más allegados). Soy Científico Titular (sí, mire, es una profesión) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Trabajo en el área de Recursos Naturales y aunque mi campo de investigación es la oceanografía por satélite, últimamente dedico bastante tiempo a documentar e informar sobre la llegada del cenit de producción del petróleo y de otros recursos naturales y sobre su impacto sobre la economía y la sociedad. Nuestra sociedad global tiene frente a ella un reto colosal, que destierra la idea de crecimiento económico y que, desde luego, hace que los planes empresariales de Jazztel no sean más que papel mojado.

Si he conseguido picar un poco su curiosidad, le ruego que lea las noticias de este blog, comenzando por la primera (pinche aquí). Si tiene la paciencia de leer, quizá empiece a comprender. Y puede que así se replantee su propia vida y actividad. No evitaré que me acosen con las llamadas, pero quizá me ayudará a prevenir a más personas de que un cambio es necesario.

Saludos cordiales,

Antonio


El coche eléctrico, un grave error

Queridos lectores,

Esta mañana leía un artículo de Jack Lifton, consultor de mercado de metales raros, que lleva por significativo título "Baterías de litio: nada más que una ilusión" (artículo en inglés). El artículo es bastante largo, pero quiero destacar tres detalles que creo que son muy significativos.

En primer lugar, siempre se dice que la mitad de las reservas de litio del mundo están en Bolivia, y más concretamente en el Salar de Uyuni. Sin embargo, dado la escasa concentración de litio en Uyuni y, lo que es peor, la alta concentración de magnesio relativa a la de litio, hace que ese litio sea imposible de extraer por ningún método industrial conocido. Lo cual quiere decir que, al margen de las excusas que pronto aparecerán sobre la "actitud obstruccionista de Bolivia", la realidad es que las reservas mundiales de litio están, a día de hoy, sobrestimadas en un factor 2.

En segundo lugar, resulta muy difícil incrementar la producción anual, ya que para extraer el litio de las sales de las salinas de Chile y Argentina se utiliza un procedimiento muy lento, consistente en hacer grandes balsas con las sales de litio disueltas y se dejan evaporar. El proceso puede tardar hasta 18 meses, y las balsas ya ocupan una gran superficie, con lo que es poco verosímil que se pueda incrementar la producción de manera significativa.

En tercer lugar, y esto es lo mejor, teniendo en cuenta la producción anual de litio (27.000 toneladas) y la cantidad de litio que se necesita para un coche semi-eléctrico como el Chevrolet Volt (que es de 16 kilogramos), se obtiene que si desviásemos toda la producción anual de litio para producir coches eléctricos (y por tanto nos quedásemos sin baterías para móviles y portátiles y sin medicamentos de estabilización de ánimo) se podrían producir en todo el mundo aproximadamente un millón y medio de coches eléctricos cada año. En el mundo hay unos mil millones de coches utilitarios (más de 200 millones en la Unión Europea), lo cual quiere decir que reemplazar toda la flota de coches del mundo a este ritmo llevaría la cabalística cifra de 666 años. Como de todos modos a ritmos de producción actual el litio se agotaría en 10 años, ¿alguien me puede explicar de qué estamos hablando?

Estos hechos son especialmente graves si se tiene en cuenta la importancia que se está dando en el debate público al coche eléctrico, que además se supone que tendrá un papel relevante en las futuras redes eléctricas inteligentes (los coches aportarán su capacidad de almacenamiento de electricidad cuando no se estén usando). De hecho, en la discusión de las políticas de la UE se plantean producciones de decenas de millones de coches anualmente para poder remplazar la flota actual en un plazo razonable, pero sabemos que eso no pasará en ningún caso. Por tanto, insisto, ¿de qué estamos hablando? ¿Quién está engañando? ¿Quién se está engañando? ¿Quién va a pagar esta quimera? ¿Qué pasará cuando sea evidente que el coche eléctrico no va a despegar, y que por tanto la industria automovilística está condenada, y que no podrá crearse una red eléctrica inteligente como se pretende?

En algún momento los ciudadanos deberían de exigir responsabilidad a la hora de discutir y adoptar políticas, que los políticos no se dejen arrastrar por falsas soluciones tecnooptimistas que sólo son callejones sin salida y consumen los pocos recursos que nos quedan.

Salu2,

AMT

Algunos gobiernos cambian el rumbo

Queridos lectores,

Quería destacar dos noticias relevantes sucedidas durante la semana pasada.

El lunes 22 de Marzo de 2010, el Gobierno británico organizó un encuentro con la industria para discutir sobre el riesgo de que el cénit de producción del petróleo (Peak Oil) pueda llegar en los próximos años. Ha habido varios hechos significativos en este encuentro. Primero, que el Gobierno británico comienza a contemplar la posibilidad de que el Peak Oil pueda ser inminente. Segundo, que a esta conferencia invitaron a dos miembros de la red de Ciudades en Transición (Transition Network, TN). Para los que no sepáis de qué va esta red, esencialmente tratan de dotar a las comunidades de la necesaria resistencia para abordar los cambios, para lo cual el acento se pone en la producción agrícola con prácticas como la permacultura. Uno de los dos miembros de TN ha hecho una transcripción de cómo fue el encuentro; podéis encontrar la información original aquí. Para los que no sepáis inglés, os traduzco la conclusiones del encuentro:

  1. La fecha exacta del Peak Oil es una cuestión académica, lo importante es que es un hecho inevitable.
  2. Hay un alto riesgo de que suceda tan pronto acabe la recesión o en 3-4 años.
  3. Los precios inevitablemente serán mayores que ahora
  4. A corto plazo podremos confiar en el suministro de gas gracias a las reservas no convencionales.
  5. La intervención del Gobierno es algo inevitable.
  6. El cambio de comportamiento es clave, y el Gobierno necesitará trasmitir el mensaje cuidadosamente, comunicando que las cosas serán diferentes pero no peores.
  7. Se necesitan mejoras en el transporte, incluyendo la electrificación.
  8. La planificación de usos del suelo ha de tener esto en cuenta, y llegado el caso se deben establecer racionamientos.
En suma, el Gobierno británico se esta preparando para algo parecido a una economía de guerra. Que es a lo que vamos. Preocupa el embargo informativo y la fe en cosas como el suministro de gas no convencional, la electrificación y otras utopías tecnológicas, pero es evidente que se están comenzando a tomar el problema en serio.

Unos días más tarde, el 25 de Marzo, Le Monde publica, en su versión inglesa, un extenso artículo sobre la revisión de las previsiones del Departamento de Energia (DoE) de los EE.UU. Significativamente, por primera vez, el DoE cree que podemos estar comenzando el plateau de producción de petróleo previo al declive (ver artículo aquí). Para ser el DoE esto es un gigantesco avance, ya que ellos siembre han rechazado que se pudiera producir un Peak Oil a corto plazo. Argumentan que el problema es la desinversión en prospección petrolífera, cuestión ésta que ya hemos discutido en este blog y que no se puede desligar del declive de producción en sí, debido a la retroalimentación entre los factores geológicos y económicos. Por tanto, aunque el Gobierno de los EE.UU. no quiere decir el nombre de la bicha, hace un cambio radical de postura y ya no pronostica un futuro brillante y sin problemas.

Algo se está moviendo. El día 22 Daily Telegraph citaba al ex-científico jefe del Gobierno británico, según el cual las reservas de petróleo del mundo están exageradas al menos de un tercio. Recientemente, se ha publicado un artículo de científicos kuwaitíes -del que diversos periódicos británicos se han hecho eco- con un extenso análisis publicado en Energy Fuels muestra que el Peak Oil se producirá antes del 2014. Algo se está moviendo...

Salu2,

AMT

El cénit de las abejas melíferas

Queridos lectores,

Quería que mi siguiente post fuese sobre los hechos tan relevantes acaecidos con el reconocimiento de los gobiernos del Reino Unido y de los EE.UU. de que el peak oil es inminente, pero hay otra noticia que quería destacar ahora: la extinción masiva de abejas en todo el mundo. Si siguen el siguiente enlace podrán leer una noticia recientemente aparecida en Energy Bulletin.

Hay una enfermedad, el Desorden de Colapso de Colonias (CCD por sus siglas en inglés), que se está extendiendo y no se sabe qué es. Parece que es algo similar al SIDA, ya que baja las defensas de las abejas, y éstas acaban muriendo de todo lo que las pueda infectar. La enfermedad se está extendiendo por el mundo, y si las cosas siguen así las abejas se podrían extinguir.

Se estima que un tercio de las cosechas en los EE.UU. dependen de la tarea de polinización de las abejas, y seguramente es una tasa similar en la mayoría de los países en latitudes medias. El colapso de las abejas conllevará un colapso de la producción mundial de los alimentos.

Algunos expertos apuntan que el uso y el abuso de los pesticidas es lo que está detrás de la desaparición de las abejas de miel. Sea lo que sea, si no actuamos rápido (y no lo estamos haciendo) esto va a ser un desastre. Es una vertiente diferente del declive ecológico y económico al que el ser humano se ha lanzado, un síntoma más del cénit de la humanidad. Solo que éste es más silencioso, nadie habla de ello, y ni las abejas pueden alentarnos con su zumbido, sólo con su inquietante silencio.

Seguiremos hablando. Salu2,

AMT

El pico de la información

Queridos lectores,

Numerosos compromisos me han mantenido lejos del blog, y ahora se me acumulan los temas que desearía comentar. Hoy haré un post breve, y en próximos días espero poder ir sacando el resto (que es bastante sustancioso).

Hace unas semanas leía esta noticia en El País: "PRISA prevé triplicar el beneficio este año y reducir el endeudamiento". Si siguen el enlace verán que el grupo PRISA (editor de entre otros, de el diario El País, el de mayor tirada en España) prevé que, con 150 millones de euros, en 2010 triplicará su beneficio con respecto a 2009 (que fue de 50), y no sólo eso si no que prevén que en 2011 sea cinco veces el de 2009, o sea, 250 millones de euros. Esto podría tener sentido en un contexto de recuperación económica posible, pero dado el futuro al cual nos encaminamos es un brindis al sol, si no una inconsciencia temeraria. No tienen más remedio: PRISA tiene una deuda que, tras deshacerse de varios activos, quedará en 3.000 millones euros, e incluso con estas estimaciones tan fabulosas y aunque destinaran todo su beneficio a repagar la deuda y que ésta no tuviera interés les costaría 12 años devolverla.

Es evidente que PRISA no podrá devolver este préstamo. No quiero entrar a valorar si la estrategia empresarial que ha seguido ha sido acertada o equivocada, a pesar de que parece que algunas compras que hicieron han terminado por indigestársele. Lo que me parece importante destacar es que, en una situación de recesión permanente, PRISA va a hundirse, irremisiblemente. Como seguramente le pasará a otros grupos de comunicación, tarde o temprano, sobre todo si los supervivientes se lanzan a fagocitar los restos de los que caigan. Esto me lleva a la reflexión fundamental del post.

En medio del descenso de la energía, la falta de recursos y de capital, la información comenzará a escasear. Cada vez sobrevivirán menos medios de comunicación, que para recortar sus gastos disminuirán el número de corresponsalías, reducirán el número de páginas, etc. Eso en un contexto en el que las compañías contratarán cada vez menos publicidad y en el que seguramente el número de lectores caerá, con lo que los problemas se recrudecerán. Eventualmente, quedará algo de espacio para medios locales y las noticias de lugares más lejanos llegarán cada vez más con cuentagotas. Tampoco importará, porque la gente tendrá ocupaciones más urgentes y cercanas. Lo que sucede es que dejaremos de tener una noción clara del mundo, que cada vez entenderemos menos lo que está pasando. Ya sé que muchos de mi lectores argumentarán que igualmente no hay mucha información fiable hoy en día y que la agenda mediática está completamente distorsionada, pero esto de lo que hablo es mucho peor: es que no habrá qué distorsionar, y ni siquiera podremos leer entre líneas.

Nos queda, claro está, la opción de internet. Si es que la falta de energía no provoca caídas continuas en la red... Es por eso que quizá ahora se debe hacer un esfuerzo para crear medios para mantener el flujo de información, porque en el período tan confuso que vamos a vivir la falta de información que se pueda difundir a gran escala puede crear fricciones entre diferentes comunidades, ya que tendrán percepciones distintas de la realidad en función de su situación local. Mientras tanto, intentemos aprender y comprender tanto como podamos.

Espero volver en pocos días. Salu2,

AMT

Fragilidad

Queridos lectores,

Ayer conseguí llegar a mi casa, en el norte de la provincia de Gerona, 23 horas más tarde de lo que tenía previsto. Entre medias, tuve que pasar una noche en Barcelona, intentando escarbar información útil de los refractarios trabajadores de diversas compañías y servicios (RENFE, Barcelona Bus, ACESA, Servei Català de Trànsit, etc). Cuando al día siguiente, ayer, por fin se abrió la AP-7 y fui a la estación de autobuses de inmediato, había tal acumulación de gente para coger el único autobús que saldría hacia Figueres 6 horas más tarde que comprendí que estaba condenado a pasar otra noche (o noches) en Barcelona. Así que cuando un chico francés pasó diciendo que quién quería compartir un taxi hacia el aeropuerto de Gerona no lo dudé un momento.

Llegar al aeropuerto de Gerona fue sencillo (la autopista estaba bien en ese tramo); llegar del aeropuerto a Gerona también (sencillo, que no barato). La llegada a Gerona parecía sacada de un film apocalíptico holliwoodense: coches caídos por las cunetas (algunos volcados), árboles arrancados, nieve y hielo, la mitad de la ciudad sin luz, fantasma, abandonada (el aspecto de la estación de trenes era tétrico) y como consecuencia de la falta de fluido eléctrico la cobertura de los móviles era intermitente e intentar hacer una llamada a un teléfono fijo requería de varios intentos; a otro móvil era imposible. Una vez en Gerona, casi por casualidad conseguí subir en un autobús a Figueres (fletado por RENFE) para verme una hora más tarde atrapado en una cola de más de 30 kilómetros de largo (causada por los camiones que salían por fin de los aparcamientos de La Jonquera, una vez que la frontera está abierta), atasco en el que nos tuvimos que quedar durante más de hora y media, faltando sólo dos kilómetros para llegar a la salida de Figueres... En fin, un caos.

Explico esta anécdota personal, seguramente semejante a otras vividas por mis lectores, porque me ha hecho reflexionar sobre la fragilidad de nuestro sistema, y en particular de la zona en la que yo vivo. A día de hoy, hay aún 50.000 abonados en la provincia de Gerona sin luz (probablemente uno de ellos un compañero que se quedó sin agua ni luz hace dos días, y que como vive en un pueblo pequeño seguramente que su caso no es prioritario) y la vía férrea que une Barcelona con la frontera sigue cortada por la caída de la catenaria en varios puntos y falta de suministro eléctrico. Podría ser peor: ayer por la mañana eran 220.000 los abonados sin luz y la autopista estaba cortada por la caída de cables de alta tensión.

Pero ahora pensemos: ¿qué pasará cuando la energía sea un bien escaso? ¿Qué pasará cuando no podamos desplazar rápidamente maquinaria pesada a puntos recónditos para levantar rápidamente torres caídas? ¿Qué pasará cuando, da igual el precio, no podamos llevar helicópteros a tender cables de alta tensión en parajes recónditos? ¿Cuando el mantenimiento sea más escaso y desidioso que el de hoy en día y las zonas boscosas no desbrozadas sean más abundantes y la lógica de la vida y la muerte en el bosque haga caer más árboles sobre nuestros tendidos, con o sin temporal? Pasará que cuando se produzcan este tipo de averías (máxime cuando se traten de disrupciones masivas como la de hace dos días) se tardarán días, semanas, meses... en poder repararlas. Pasará que en un momento dado costará tanta energía y dinero arreglar estas averías que se empezará a abandonar a su suerte (sin reconocerlo explícitamente) determinadas zonas menos pobladas y de más complicado acceso. Al final, poco a poco, todo irá colapsando por falta de energía y de capital.

De todos los productos energéticos de nuestra sociedad moderna, la electricidad es uno de los más polivalentes y más necesarios. Sin electricidad, no seríamos capaces de hacer muchas de las cosas que nos parecen normales: no tendríamos luz, ni electrodomésticos, no podríamos conservar los alimentos, no tendríamos calefacción (incluso mi caldera de gas funciona con un sistema electrónico alimentado con electricidad) ni aire acondicionado, ni teléfono móvil, ni fijo si la compañía telefónica tiene problemas,... Muchos comercios no podrían funcionar. Y, sin embargo, nuestro sistema de producción y distribución de electricidad es extremadamente frágil; dependemos sobremanera de tendidos de muy larga distancia apoyados en torres gigantescas colocadas en lugares poco accesibles, cosa que dificultará su reparación cuando las cosas no sean como ahora.

Sostiene Richard C. Duncan, el creador de la teoría Olduvai, que el problema más grave que tendrán las sociedades modernas delante del Peak Oil es el mantenimiento de la red eléctrica, y que la caída de ésta favorecerá el colapso de la sociedad. De hecho, de acuerdo con Dale Allen Pfeiffer en su libro "Eating fossil fuels", en Corea del Norte lo primero que falló, después de una serie de desastres naturales, fue la red eléctrica. Corea del Norte se había visto sometida a una deprivación importante de petróleo con la caída de la Unión Soviética y el aislamiento internacional, pero optó por mantener un modelo industrial y autártico. A partir de la caída del sistema eléctrico todo empezó a fallar, los suministros no llegaban, la producción de grano cayó en picado y el país se vio sometido a una hambruna de la que sólo ha salido a medias por los planes de emergencia de las Naciones Unidas. D.A. Pfeiffer estima que a causa de la hambruna han muerto un millón de personas (de 23 que tenía el país) y que el 62% de los niños padece desnutrición. Las cifras son elocuentes.

Dicen que mis posts son deprimentes y que no aporto soluciones. La realidad es que no hay soluciones si no estamos con una disposición activa para cambiar las cosas, y si no entendemos que el cambio tiene que venir de cada uno de nosotros en vez de esperar que, como siempre, un Estado protector y benevolente nos lo arregle y organice todo. Pues bien, si quieren soluciones aquí las tienen. Lo contrario de fragilidad es resistencia (busquen en inglés resilience). Es la construcción de comunidades y sociedades que sean resistentes a estas adversidades. En ese sentido, destaca la iniciativa de Ciudades en Transición (Transition Towns) que se va extendiendo por todo el mundo y que busca crear comunidades autosuficientes y resistentes. Creo que en cada ciudad, en cada pueblo, en cada comunidad de España se debería de constituir una comunidad de transición para favorecer el cambio. Lo contrario supone esperar al siguiente golpe, al siguiente temporal, a los siguientes apagones y desabastecimientos. Ahora es su opción.

Gracias por su tiempo. Atentamente,

AMT.


Al final, echamos arcos y flechas a la hoguera para entrar en calor

Queridos lectores,

Acabo de volver, y tengo mucho trabajo acumulado, así que aún me mantendré alejado del blog unos días. Sin embargo, no quería dejar pasar la ocasión para comentar la siguiente noticia, según la refiere El País:

Obama parepara una "drástica reducción" del arsenal nuclear estadounidense

No deja de ser curioso que, de repente, en medio de tantas necesidades urgentes en EE.UU. (cuando estuve allí la semana pasada vi varias noticias en la tele, en la que calificaban al Gobierno de "roto"), la administración Obama pierda tiempo con un asunto tan espinoso como es la del reducción del arsenal nuclear, sobre todo teniendo en cuenta que tendrá a los republicanos en contra y sin tener una contrapartida asegurada de una reducción del mismo calibre por parte de Rusia. A no ser que EE.UU. necesite reaprovechar el uranio inmovilizado en las cabezas nucleares para sus necesidades energéticas civiles. Y es que, como comentamos, falta uranio para cubrir las necesidades mundiales, con el agravante de que en el caso del uranio la caída será brusca (no será un pico como con el petróleo), ya que al menos del tercio de uranio - el que viene de las reservas- se agotará repentinamente. Y en este contexto es crucial que EE.UU. comience a movilizar sus reservas militares. Conviene recordar los problemas que ha tenido Francia este invierno por culpa de la falta de uranio (ver noticia en The Times).

En unos días volvemos. Saludos cordiales,

AT.

El pico de la mierda

Queridos lectores,

Voy muy liado con los últimos preparativos antes del viaje, pero he leído este artículo en el Financial Times, y no me he podido contener de comentarlo: la llegada del pico de los desperdicios (el artículo en sí no podría formar parte de este pico, porque no tiene desperdicio).

La presentación reciente del segundo informe del Industry Taskforce on Peak Oil and Energy Security ha causado estragos, y hasta un diario serio como el Financial Times se plantea qué hacer a partir de ahora con el pico del petróleo.

Resulta que en este artículo cuenta que, delante de las previsibles dificultades futuras para conseguir combustible a precios asequibles, British Arways planea construir una planta de aprovechamiento de residuos orgánicos urbanos a las afueras de Londres, con la intención de producir unos 16 millones de galones  (unos 72 millones de litros)
de combustible de aviación al año. La elección de Londres no es ociosa, dado que como dicen en el artículo Londres es el Ghawar de la basura (me encanta el símil).

El problema es que la basura de Londres parece ser que tiene muchos novios, y es que el alcalde de Londres tiene un proyecto de usar el combustible derivado de los residuos orgánicos para el transporte urbano. Por otra parte, los 16 millones de galones anuales que BA pretende obtener sólo le sirven para movilizar el 2% de su flota de aviones en Heathrow. De hecho, para poder mover toda la flota solamente de BA, y solamente la de ese aeropuerto harían falta todos los desperdicios del Reino Unido entero. Por tanto, por paradójico que pueda parecer, nos pueden faltar residuos orgánicos para que estos proyectos lleguen a tener verdaderamente impacto. En suma, que estamos llegando al pico de la mierda.

El final del artículo es tan bueno, que creo es mejor traducirlo más o menos tal cual:

"Esto también sugiere que puede llegar un momento en el que ya no pagarás por que alguien se lleve tus residuos, sino que podrás venderlos. Esto ya ha pasado con muchos tipos de residuos comerciales. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que los propietarios de las viviendas tengan que guardar los cubos dentro de casa, por temor a que los "bandidos de basura" les escamoteen sus valiosas mondas de patata y pieles de plátano?"

Al margen de lo escatológico del asunto, que se presta a la chanza fácil, hay un problema que siempre se plantea cuando se habla del aprovechamiento del bio-gas de los vertederos, y es que una sociedad más concienciada con la sostenibilidad, y en todo caso afectada por la crisis creciente generada por el oil crash genera cada vez menos residuos. Y es que en el tema de los residuos es un juego de suma cero: no sale nada de la nada, y al final lo que más a cuenta sale es completar el ciclo natural. Porque si de rendimiento termodinámico hablamos, lo más probable es que la mejor opción es destinar estos residuos como fertilizante agrícola.

Me perdone el lector una licencia, pero toda esta historia me recuerda a un chiste muy caro a mi ex-estudiante, colega y amigo Oriol. "A este paso vamos a comer mierda" "Sí, ¡y que llegue para todos!".

Desde el otro lado de la montaña de basura.

AMT



Cinco poderosas razones por las que el coche eléctrico no llegará nunca

Queridos lectores,

He de partir de viaje, y entre preparativos y viaje en sí mismo estaré apartado del blog durante unos diez días. Antes de salir, quería hacer un breve post sobre por qué la solución en la que confían las grandes marcas de automóviles es una falsa salida y en realidad el último clavo de su ataúd.

Primero, explicar el título. Coches eléctricos existen, evidentemente; lo que se dice aquí es que nunca se fabricarán a gran escala, ni siquiera a una escala significativa. Posiblemente los potentados del futuro, si tienen algún coche, será eléctrico; pero de éstos habrá uno por cada cien o mil habitantes, con suerte. Nada que ver con la sociedad devota de la automoción privada de hoy en día (en el mundo hay unos mil millones de coches, uno por cada siete habitantes). Analicemos estas razones, que son todas ellas de carencia: no podrá ser porque faltan muchas cosas. Y más concretamente:

  1. Por falta de electricidad: Está muy bien no consumir petróleo en esos coches fantásticos, pero, ¿de dónde va a salir toda esa electricidad? Como mostramos en nuestra presentación, eliminar petróleo y gas supondría que España tendría que multiplicar por entre 8 y 10 la producción por otros medios. Lo cual es simplemente inviable.
  2. Por falta de infraestructuras: Hay un problema que está relacionado con la electricidad, pero no con su generación, si no con su distribución. Tantos coches eléctricos recargándose al mismo tiempo exigirían reforzar enormemente la red actual, que debería ser capaz de absorber picos de demanda mucho mayores a los actuales. Si en la actualidad es complicado conseguir que las eléctricas inviertan en mantenimiento de sus infraestructuras (los apagones de Barcelona y Madrid por estallidos de subestaciones, que más de uno se acordará, son testigos), imagínense lo que sería ampliarlas de manera más que significativa.
  3. Por falta de capital: Incluso queriendo hacer los cambios de infraestructura deseados, requieren gigantescas cantidades de capital; pero uno de los problemas que se están presentando en la llegada al peak oil es que falta capital para todo. Para poder sufragar esta inversión, las eléctricas deberían repercutir, y de qué manera, los costes sobre los consumidores, lo cual no está muy claro que sea factible.
  4. Por falta de litio: El litio es un material muy escaso en el planeta Tierra. De acuerdo con el trabajo "Continuously less and less", que ya hemos citado anteriormente, el litio es de las primeras cosas que se acabará: a ritmos de extracción actuales quedan menos de 10 años para su agotamiento. Actualmente hay problemas para suministrar litio para las baterías de móviles y portátiles por este motivo, con lo que se hace inimaginable hacer una explotación de gran escala como la que se requeriría para generar coches eléctricos a gran escala. Por supuesto se podría pensar que se podrían hacer baterías basadas en otros materiales; el problema es que de momento la de ión-litio es la única tecnología que permite una duración medianamente aceptable... que en realidad es penosa: los coches eléctricos actuales tienen una autonomía de unos 100 km.
  5. Por falta de mercado: Mientras el petróleo sea asequible, las prestaciones del coche de gasolina o diésel serán siempre muy superiores. Cuando haya problemas con el suministro de petróleo, los problemas de la sociedad serán demasiado graves como para que la gente se preocupe de comprar coches. En una situación de carestía de todo, paro rampante y el coste de la vida mucho más alto que ahora, es dudoso que mucha gente se plantee ni tan siquiera tener coche.

¿Qué sentido tiene, pues, esta apuesta? ¿Cómo podemos ni tan sólo plantearnos esta falsa salida? Supongo porque aún creemos que los problemas se pueden resolver solos (y en este caso, cinco de una tacada). Aunque quizá todo esto sólo sea una distracción.

Hay una frase paradigmática de la comunidad del peak oil para describir esto: Happy Motor is over. O sea, Se acabó la motorización feliz.

AMT

Replantear el problema

Queridos lectores,

Esta mañana una compañera del trabajo me ha comentado que leyendo mi blog uno se lleva una impresión muy negativa, catastrofista. Y que este catastrofismo causa un sentimiento de incredulidad en el lector. Estoy seguro de que éste es el caso, que algún lector casual del blog puede llegar a la conclusión, por lo extremo de los hechos que aquí se discuten, que de algún modo estoy exagerando, aunque sea con buena voluntad por mi parte. Nada más lejos de la realidad; si alguien se toma la molestia de buscar los datos (que para ello referencio profusamente) verá que en realidad me quedo en un primer nivel del impacto de la crisis energética que ya  se está desarrollando, y cada día que pasa los hechos son más elocuentes. Pero se ha de querer escuchar, y estamos educados, casi diría adoctrinados, para no escuchar este tipo de mensaje.

Un problema curioso de la cultura global que se ha impuesto en Occidente, incluso en este país que por tradición tienen una asentada cultura del fatalismo, es la de que con ingenio y buena voluntad todo problema puede resolverse. Desde el discurso político monocorde (que sólo piensa en volver a la senda del crecimiento económico como única vía de resolver esta crisis) hasta las películas de Hollywood y las sitcoms americanas (donde los protagonistas resuelven cualquier situación por crítica que llegue a ser con grandes dosis de ingenio y de arrojo), nuestro paradigma es el del problem solving: nuestra cultura es que podemos y debemos resolver cuantos problemas se nos plantean.

Sin embargo, no todos los problemas se pueden resolver, simplemente porque hay problemas insolubles. Incluso los problemas de pura matemática. Últimamente pongo siempre el mismo ejemplo: encuentre el astuto lector dos números pares cuya suma sea 5. ¿Imposible, verdad? Y claro, sabemos que la suma de dos números pares ha de ser par, con lo que difícilmente pueden sumar 5, que es impar. Está claro, "he hecho trampa", porque he planteado un problema que no tiene solución porque su enunciado está mal planteado, ya que es intrínsecamente contradictorio. Pero es que ésta es exactamente nuestra situación. Cuando la gente "busca soluciones" para el problema energético, hay siempre un sobrentendido: lo que se busca es alguna fuente de energía que pueda substituir al petróleo para que todo siga como es ahora mismo. En suma, lo que queremos es encontrar una manera de mantener un sistema económico de crecimiento infinito en un planeta finito. Y no hace falta ser muy listo para darse cuenta de que este problema, también, está mal planteado. Y ésta es exactamente nuestra situación.

No esperen encontrar "soluciones al problema" en este blog. Justamente este blog va de que "no hay soluciones" al problema, simplemente porque "el problema" está mal planteado. Cuanto antes lo admitamos todos, cuanto antes lo entendamos todos, mejor nos irá. Porque el primer paso para poder resolver esta crisis es comprender que tenemos que cambiar el planteamiento, cambiar el problema para que esté bien planteado, para que tenga una solución. Porque sí que puede haber una solución, pero esta pasa por reconocer que no podemos crecer indefinidamente, que en algún momento tenemos que estacionar, que quedarnos igual garantizando el máximo bienestar al máximo de población. Y el problema ahora mismo es que todo indica que hemos pasado, y por mucho, el límite de sostenibilidad, y que tenemos que bajar mucho para poder alcanzar un nivel que sea sostenible, que se pueda mantener de forma continua.

Sé que lo que digo suena a grotesco, a inverosímil, a que si el problema tuviera la magnitud que digo yo aquí los poderes políticos y económicos estarían tomando medidas expeditivas para combatirlo. El problema es que los poderes tradicionales intentan buscar soluciones tradicionales, en buena medida por su incapacidad para reconocer que el verdadero problema es este planteamiento de imposible solución. Y he aquí la función pedagógica y analítica de este blog: mi objetivo es, poco a poco, analizando las noticias recientes, mostrar que no hay solución, de ningún tipo, dentro del paradigma actual. Y no porque a mí me dé la gana y quiera caprichosamente intentar imponer una visión de la realidad (¡qué más no quisiera yo que esto no fuera cierto!), sino porque el tema está tan profusamente analizado que ya hace tiempo que se sabe que, insisto, no hay solución. El lector con más presencia de espíritu, que se lea el informe "Searching for a miracle" ("Buscando un milagro") de Richard Heinberg, y cuando acabe habrá entendido que no hay ningún milagro a la vista, que ninguna combinación de renovables de todos los tipos posibles habidos y por haber, y nuclear, y lo que sea, va a "solucionar el problema". Si se ha entendido esto, no hay más necesidad de hablar ni de leer este blog. Pero mientras la sociedad se niegue a aceptar que pueda pasar que no hay solución, este blog será necesario, e intentaremos poco a poco demostrar que el emperador está desnudo, que las presuntas soluciones tecnológicas jamás conseguirán, ni de lejos, rellenar el vacío del petróleo. Y lo mostraremos analíticamente, apuntando a todas las debilidades de los planteamientos que "se debaten" en los diversos foros. Para intentar que alguien pueda recoger aquí los datos y los análisis, que, insisto, son bien conocidos, y pueda usarlos para, poco a poco, centrar el debate en lo que realmente se puede debatir, y que es el cambio de modelo económico.

Ya sabemos que delante de una noticia grave experimentamos las cinco fases del lamento de Kübler-Ross: Negación, Rabia, Negociación, Depresión y Aceptación. Señores lectores, he aquí la noticia dolorosa e inaceptable: La sociedad industrial que tanto bienestar nos ha proporcionado está condenada a desaparecer, o como mínimo a disminuir sensiblemente su tamaño, en un plazo de como mucho 20 años. A mi tampoco me gusta, pero no por eso tengo el derecho, tenemos el derecho de mirar a otro lado. El poder político y el económico están en la primera fase del lamento: Negación. Tienen los datos, pero se niegan a creerlos. Esto hace que la sociedad esté en el estado cero: Ignorancia. La sociedad ni siquiera sabe qué se cuece. Tenemos que darnos prisa si queremos llegar a la quinta fase, la de Aceptación, y el camino va a ser doloroso. Tenemos que cambiar, pero tenemos que cambiar de verdad, no de boquilla. Tenemos que vivir con mucha menos energía y muchos menos recursos de los que disponemos ahora, y tenemos que aprovechar lo que tenemos ahora para pilotar una transición ordenada, para evitar que en vez de pilotarla  sobrevenga espontáneamente de manera caótica. Y cuánto más tardemos habrá más probabilidad de que sea caótica. Por el amor de Dios, comencemos cuanto antes.

Por terminar: que no haya solución no quiere decir que no haya esperanza. Lo que quiere decir es que tenemos que ser más inteligentes que de costumbre. Creo firmemente que si se explica a la sociedad lo que pasa la gente lo acabará por aceptar y pedirá lo que es razonable: planificar, racionar, optimizar, proteger a los sectores más débiles, etc.

Bienvenidos al mundo sin soluciones simples para problemas complejos.

AMT

El problema del cobre

Queridos lectores,

Anoche veía el capítulo 18 del más que recomendable Crash Course de Chris Martenson. Este capítulo está nominalmente dedicado al Medio Ambiente y cómo interaccionará con la crisis económica y energética que están en curso, aunque, contrariamente a lo que muchos supondrían, no tiene absolutamente nada que ver con el Cambio Climático, sino sobre fenómenos más mundanos y más cercanos, tanto en el espacio como en el tiempo. Hubo una cosa que me chocó, y es el ejemplo de la mina de cobre de Bingham Canyon, en Utah (EE.UU). Esta tipo de minería es por lo que se ve un icono de la comunidad del Peak Oil, ya que una mina del mismo tipo (en ese caso, de carbón) ilustra la contraportada del interesante informe "Searching for a miracle" de Richard Heinberg (por cierto, este informe es de imprescindible lectura para todos aquellos que aún creen que una solución basada en un mix de energías renovables, nuclear o lo que sea podrá ser alguna vez alternativa al petróleo, gas y carbón; algún día haré una reseña del mismo). Ciertamente, ese tipo de minas es impresionante: en el caso de Bingham Canyon estamos hablando de un cráter de 3 kilómetros de diámetro y varios centenares de metros de profundidad, donde se machaca la roca para extraer mineral de calcopirita (sulfuro de cobre). El detalle que Martenson destaca en su documental es que la concentración de la mena es del 0.2%. Es decir, de 2 partes por 1.000. Esto es, que se ha de machacar una tonelada de roca para obtener sólo 2 kilos de calcopirita.

Este fenómeno, el de la poca calidad de las menas minerales explotadas hoy en día, no es exclusivo del cobre; comentábamos en otra noticia de este blog que en el caso del uranio la concentración de los yacimientos que mayoritariamente se explotan hoy en día están entre 0.1 y 0.01%, lo cual conlleva machacar entre 1 y 10 toneladas de roca para extraer un kilo de óxido de uranio (y después hay que purificarlo y enriquecerlo). Es evidente que tales tipos de yacimientos no se estarían explotando si hubiera alternativas de mejor calidad y mejor rendimiento (que al cabo es decir menor coste de explotación), y es que éste es nuestro problema fundamental ahora mismo. En un artículo reciente, "Continously less and less" ("Cada vez menos indefinidamente"), se analiza el problema particular del Peak Oil (el cenit del petróleo) en el contexto del Peak Everything (el cenit de todo). Y es que no sólo estamos llevando la producción de petróleo al límite de inviabilidad (no de su agotamiento físico, pero sí del agotamiento de su aprovechamiento por la sociedad), sino también pasa con la producción de la mayoría de los recursos (incluidos algunos renovables, como el agua y el suelo cultivable). Volviendo a "Continuously less and less", en este informe se analiza el estado de 58 materias minerales, recursos naturales no renovables, en el contexto de EE.UU. y del mundo. El resultado es desolador, y con bastante tino en el artículo se relacionan los problemas de los recursos con la evolución del sistema económico y político de los EE.UU. Pero volvamos al caso del cobre, que es el que ahora nos ocupa. Según el artículo, el cobre está en la categoría de recursos que, a ritmos de explotación actuales, se agotaría en entre 26 y 40 años. Este número no es demasiado tranquilizador, pero lo es aún menos si se tiene en cuenta que esta cifra se obtiene dividiendo las reservas entre lo producido anualmente; y como sabemos, la realidad geológica que también afecta al cobre hace que no se pueda producir a ritmo constante, sino que llega a un cenit y después decae, al igual que el uranio, el petróleo, el gas, el carbón y prácticamente todo. La cifra de 26-40 años para el agotamiento a ritmos actuales implica que estamos muy cerca del pico del cobre, si no lo hemos pasado ya (a título comparativo, las reservas de petróleo darían, a ritmos de explotación actuales, unos 30 años). Por tanto la producción del cobre está o decayendo o a punto de hacerlo.

Pero como comentábamos al discutir que la energía nuclear no tiene ningún futuro, el problema que se nos presenta es que sólo podemos mantener los ritmos de extracción mineral actuales si tenemos una gran cantidad de energía suficientemente barata como para hacer viable machacar toneladas de roca para extraer sólo kilos de mineral, después de haber desplazado estas rocas con gigantescos camiones que recorren kilómetros de camino serpenteante desde el fondo de un agujero de kilómetros de diámetro. De lo cual se deduce que en cuanto el oil crash vaya estrechando su gélida garra en torno de nuestro cuello nos veremos obligados a abandonar los yacimientos de menos rendimiento y luego incluso los que para el estándar actual se consideran razonables. O eso o dejar que los precios de esos materiales lleguen al infinito, que al final causará igualmente una reducción de la producción.

¿Y cuál es el problema específico en el caso del cobre, que motiva el título y leit motif de este artículo? Pues que necesitamos el cobre para muchos usos, sobre todos relacionados con la conducción eléctrica (ya que el cobre tiene buenas propiedades mecánicas -maleabilidad, tenacidad- y eléctricas -conductividad. En nuestras casas los hilos eléctricos son de cobre, porque si fueran de acero las pérdidas por resistencia en nuestros cables serían más significativas, a no ser que aumentásemos mucho el voltaje doméstico - y con él el riesgo de accidentes mortales. Cosa que nos tendremos que plantear cuando el cobre sea más escaso. Y digo más escaso, porque aunque parece que no nos damos cuenta, el cobre ya es bastante escaso hoy en día.

Pero hay otro problema más grave aún, que es en realidad la razón de escribir hoy esta noticia. Usamos el cobre para una tarea fundamental que compromete nuestro futuro. Las bobinas que dan vueltas en nuestros generadores eléctricos están hechas de cobre, de grandes cantidades de cobre. No podemos usar otro material industrial, porque si no el rendimiento caería drásticamente. Y aquí surge la pregunta: si el declive propio del cobre, agravado por que la escasez de energía no permitirá explotar la mayoría de los yacimientos actuales, nos va a reducir más que considerablemente la producción de cobre en muy pocos años (un par de ellos, quizá), ¿cómo vamos a construir esos fantásticos aerogeneradores que nos van a permitir multiplicar varias veces nuestra capacidad de producir energía eólica hoy en día? La imposibilidad de resolver este problema queda de manifiesto cuando se analiza un artículo de hace 7 años de Pedro Prieto, publicado en la web Crisis Energética: "Modernos dioses tecno-ecológicos: Helios y Eolo". Y es que, suponiendo que quisiéramos y aceptásemos hacer una revolución energética y llenar cada rincón aprovechable del planeta con molinos de viento y todo funcionase a la perfección para poder suplir nuestras necesidades energéticas actuales (que, no olvidemos, son profundamente injustas, teniendo en cuenta que sólo una minoría de la Humanidad disfruta de nuestro nivel de bienestar), resulta que necesitaríamos la producción íntegra de cobre de 20 años. Lo cual no sólo está fuera del alcance de la sociedad industrial. Es que dentro de poco no será alcanzable con lo que queda de producción del mundo, que en todo caso no será producible en los 20 años que querríamos.

Problemas similares acechan la fabricación de placas solares, en este caso agravados por el hecho de que se usan metales raros, de escasa producción y abundancia. Así pues, resulta inverosímil que se pueda hacer un sustitución de nuestras fuentes de energía actuales por no renovables, no sólo porque la escala de despliegue sea colosal y posiblemente no alcanzable, sino porque no tendremos materiales para desplegarlas aunque quisiéramos.

Bienvenidos a un futuro sin soluciones eco-tecnológicas.

AT.

Las petroleras capitulan

Queridos lectores,

Debido a ciertos problemas informáticos recurrentes, que echan al traste las noticias cuando las intento publicar, he decido que durante algún tiempo mis redacciones serán más breves.

Querría destacar hoy una noticia reciente publicada en Energy Bulletin: La capacidad mundial de producir petróleo llegará a su cénit en 2010, dice el Director Ejecutivo de Petrobras. Resumiendo los puntos importantes que allí se señalan:

  • El Sr. Gabrielli, Director Ejecutivo de Petrobras, compañía estatal brasileña, dijo en un congreso en Diciembre pasado que el mundo llegaría a su cénit de producción de petróleo, contando con todos los tipos, incluidos los biocombustibles, durante el año en curso.
  • En la misma noticia se destaca que Sadad al-Husseini, quien fue ejecutivo de Aramco (la compañía estatal de Arabia Saudí), dijo recientemente que el mundo está en un plateau cenital.
  • También se destaca que el director ejecutivo de Total, Christophe de Margerie, asume que la producción mundial de petróleo no superará nunca los 89 millones de barriles diaros de petróleo, esto es, sólo 3.5 Mbarriles/día que ahora. Esto es igual que reconocer que estamos prácticamente en el cénit.
El análisis del Sr. Gabrielli es muy completo y detallado; recomiendo echar un vistazo a sus conclusiones. En todo caso, cuando las propias compañías petrolíferas comienzan a reconocer la verdad, después de haberla negado tantos años, échate a temblar. Porque eso quiere decir que son conscientes que no se pueden disimular sus efectos por mucho más tiempo, y quieren evitar que se las señale con el dedo. En todo caso, estos reconocimientos implican un cambio de escenario profundo, porque así las cosas la Agencia Internacional de la Energía no puede contradecir a los grandes agentes del mercado del petróleo. Y si la AIE reconoce por fin que no va a haber un crecimiento significativo de la producción, tendrá que trasladar las recomendaciones pertinentes a los gobiernos. Y eso significará que la cuestión del petróleo no podrá ausentarse de la agenda política por más tiempo. ¿Significará eso que se empezarán a tomar medidas públicas? Ojalá. En todo caso, éste es un terreno nuevo, desconocido. ¿Esperanzador? Lo dudo.

Saludos desde Tierra Incógnita.

AT.

Pronóstico de precios del petróleo para los próximos 10 años

Queridos lectores,

Después de estar dándole vueltas, me he decidido a meterme en este berenjenal que es siempre intentar adelantar por dónde se moverán losprecios del petróleo durante los próximos años. Es un intento muy complicado, y que se presta a ser tomado como motivo de descrédito si tus predicciones se alejan mucho de la realidad. Yo no soy muy bueno en estos menesteres, a decir verdad (aún debo una apuesta por haberme jugado que llegaríamos a los 80 dólares en Julio pasado). Sin embargo, dentro de las actividades que estamos intentando organizar en el CMIMA acerca del Oil Crash nos interesa contar con algún tipo de previsión, y por ello he decidido intentar hacer un poco de análisis para avanzar alguna conclusión. De todos modos, y antes de empezar, quiero hacer una lista de todos los inconvenientes y salvedades que explican por qué no se debe tomar mi estudio como un pronóstico fidedigno del precio en un determinado momento.

Salvedades:

  • La evolución del precio será, siempre, forzosamente, muy nolineal. Por un parte, el hecho de que en este momento la oferta sea muy inelástica (esto es, no se puede variar mucho por más que que demanda haga subir la puja; se estima que actualmente para aumentar la producción de sólo un millón de barriles (sobre los 85 que se producen de media) el precio ha de subir 25$ (!) (fuente).
  • Por otra parte, la misma inelasticidad hace que la volatilidad sea enorme (con lo que las variaciones serán facilmente enormes, dadoque la respuesta del mercado al más pequeño signo de cambio es salvaje).
  • Por último, hay muchos factores geopolíticos no modelizables que tendrán un gran impacto en el precio. Por ejemplo, si hay revueltas en Irán, en Venezuela, etc la falta repentina de 2-3 millonesde barriles diarios disparía los precios, mientras que si algún granpaís recae o China reduce su consumo o China se sume en una gravecrisis, el consumo caerá y con él el precio. Tampoco se puede descartarque alguno de los grandes proyectos de explotación en marcha puedanaliviar la tensión de precios, aunque teniendo en cuenta que perderemosentre 4 y 5 millones barriles/día de producción durante los próximos años es difícil que estos proyectos tengan un impacto cualitativamente apreciable.
Dicho todo esto, establezcamos las hipótesis y el marco de lo que se pretender hacer:

Marco de referencia:
  • Asumiré como primer escenario que la producción de petróleo es constante sobre el período de tiempo analizado.
  • No intentaré hacer una predicción a fecha concreta; mi marco dereferencia será el precio medio anual. Con ello asumiré que latendencia es lo suficientemente fuerte como para ser más o menosmodelizable.
  • Hago casi la hipótesis más simplista sobre la tendencia, y es que a un nivel de producción de petróleo constante el precio sube a porcentaje fijo cada año (divergencia exponencial con el tiempo de exponente constante). La hipótesis de que el precio medio sube constantemente es buena para el período 2005-2008, en el que la producción permanece constante; lo de que el aumento sea multiplicativo (es decir, exponencial) y no aditivo (es decir, aritmético) es una hipótesis irrefrendada, únicamente verosímil porque nuestro sistema económico sólo se interesa a los retornos relativos (es decir, porcentuales) y las tasas de inversión dependen del rendimiento, de nuevo, porcentual. Además, su efecto sobre consumo de petróleo de la OCDE (como se discute en un post anterior, "Por qué la fecha exacta del Oil Peak es irrelevante") és multiplicativo y no aditivo (volveré a esto para argumentar el efecto cuando la producción no es constante). Es por ello posible, aunque no demostrado, que los ritmos de crecimiento del precio sean porcentuales.
Así las cosas, es muy fácil sacar algunas conclusiones:

Análisis:

Basta con tomar una serie histórica de precios de petróleo, como la que se puede encontrar en la Administración de la Información de la Energía de los EE.UU. No quiero hacer un análisis preciso (tampoco creo que sea posible), así que a pesar de su fluctuabilidad me quedo con los valores del barril del petróleo de tipo Brent el primer día del año para el que hay datos:

5/1/2004: 31,02$
4/1/2005: 40,08$
3/1/2006: 61,46$
2/1/2007: 58,85$
3/1/2008: 99,76$
2/1/2009: 39,51$
4/1/2010: 79,25$

Estos datos son poco representativos, porque en alguno de estos años el precio osciló mucho (sobre todo en 2008, que comenzó a 100$, llegó a 150$, cayó a 34$ para empezar después a subir durante 2009); sin embargo, si lo que quiero es caracterizar las tendencias de las medias anuales éstas deberían reflejarse como factor dominante en estos precios (en una versión futura haré un análisis más fino). Hago un estimador (grosero y con amplio margen de error) del Precio Representativo (PR) de un año como el promedio entre el valor de abertura de ese año y el de abertura del siguiente. Por tanto,

PR 2004: 35,55$
PR 2005: 50,77$
PR 2006: 60,16$
PR 2007: 79,31$
PR 2008: 69,64$
PR 2009: 59,38$

Si miramos la variacion porcentual interanual, encontramos:

PR 2004-2005: + 43%
PR 2005-2006: +18%
PR 2006-2007: +31%
PR 2007-2008: -12%
PR 2008-2009: -15%

Es evidente que hay un problema con el año 2008; en ese año se produce una transición abrupta, ocasionada por los altos precios del petróleo, que seguramente se dispararon por factores que iban más allá de la demanda. En torno a la transición, todo se vuelve impredictible y más tierra incógnita de lo que ya es de por si este ejercicio de especulación. Por tanto, descartaremos los momentos alrededor de esta transición (el pico se produjo en julio), tomando los valores de precios a 1 de abril de 2008 para calcular el Precio de Referencia Corregido (PRC) de 2008Q1. Para el segundo cuatrimestre no podemos hacer nada, ya que el precio cayó desde Julio durante el resto de 2008, empezando a remontar sólo en 2009, así que la variación 2008-2009 la tendremos que ignorar.

Así pues tenemos:

1/4/2008: 100,28$

Por lo que el PR del primer cuatrimestre de 2008 sería:

PRQ1 2008: 100,02$

Lo cual da una variación del PR2007 al PR Q1 2008 que es del 26%. Anualizar esta variación no es trivial, pero asumiendo que la fecha convencional del PR es el punto medio del período considerado (1 de Julio de 2007 para el PR 2007,  15 de Febrero para el PR Q1 2008) tenemos que esta variacion del 26% es para un periodo de 7 meses y medio; convertida a 12 meses representaría una variación del 45%. Así pues tenemos:

PR 2004-2005: + 43%
PR 2005-2006: +18%
PR 2006-2007: +31%
PR 2007-Q12008 anualizado: +45%

lo cual representa una subida media anual del 33%.

Mi hipótesis es que en una situación de suministros ajustados la media de los precios sube alrededor de un 33% anual, algunas veces más, otras menos, hasta ocasionar un nuevo crash porque una parte de la economía no puede seguir este ritmo (en apoyo de esta hipótesis, como ya hemos comentado, el Profesor James Hamilton asegura que los límites de suministro son la causa principal de la actual recesión, ver "Causes and consequences of the Oil Shock of 2007-2008"). Estimo, partiendo de la experiencia del Crash de 2008 que éste se produce unos tres meses después de que el precio llegue a 100$, en un período que dura unos nueve meses, en los que se produce un pico y después cae en picado por la caída de la demanda. Predecir el valor del pico es más o menos imposible, pero sí que podemos adelantar que  la economía debilitada no podrá aguantar precios crecientes hasta valores tan altos como 150$, con lo que probablemente el próximo pico será bien menor. Mientras dure la situación de plateau oil, lo único que podemos aventurar es la cadencia de los picos, asumiendo que tras el pico el precio se estabiliza en un valor de unos 40$.

Así pues, partiendo de los 70$ por barril de hoy, de aquí en 15 meses se llegará a 100$, con lo que se producirá el siguiente shock en Julio de 2011. De aquí también se concluye que los tiempos de recurrencia de los shocks petrolíferos serán cada 3 años, siempre en Julio: 2008, 2011, 2014, 2017, 2020,... Es decir, en esta década nos esperan 4 shocks petrolíferos, siempre y cuando asumamos que estamos en el plateau oil.

¿Y qué pasa si empezamos ya, desde hoy mismo, el declive de producción, y éste se sitúa en un verosímil 5% anual? Es de esperar que la restricción de la oferta se traslade en igual porcentaje al incremento de precios anual, al menos en primer orden -aproximación lineal- con lo que el incremento anual de precios del barril de petróleo sería del 38% este año, del 43% el año que viene, del 48% en 2012, etc. Esto hace que la recurrencia de shocks petrolíferos sea cada vez más rápida: en vez de los 36 meses del escenario de plateau oil, se pasa primero a 34 meses, después a 32, después a 30,... Así las cosas, la secuencia de shocks petrolíferos sería: Julio de 2008, Mayo de 2011, Marzo de 2014, Noviembre de 2016, Junio de 2018, Septiembre de 2020,... Es decir, 5 shocks petrolíferos en esta década.

En realidad, todo esto es completamente especulativo; hay muchos factores no lineales que favorecerán que los ritmos sean más rápidos que los aquí indicados y otros que harán que el precio vaya más lentamente, pero como consecuencia de una gran devastación en la economía; se ha de recordar que tan dañino es que el precio suba mucho como que baje mucho, ya que nos saca de la ventana de viabilidad económica. El objeto de este análisis es mostrar que se va a producir un cambio en el ritmo en el que estos eventos catastróficos tendrán lugar, y que pueden sucederse a una velocidad inimaginable con efectos demoledores. Así pues, cuando algunos analistas opinan que en unos meses el precio del petróleo puede ponerse en los 60$ y otros dicen que llegará a 100$, la respuesta correcta es que los dos tienen razón. Y es que la volatilidad causada por el cénit del petróleo no permite un análisis clásico.

Bienvenidos al reino de la volatilidad devastadora.

AT.

Cementerios nucleares y de los otros

Queridos lectores,

En estas fechas hay cierta polémica por la ubicación del depósito de residuos nucleares; agrupaciones ecologistas y ciudadanos preocupados (por el efecto ambiental) luchan por que no se ubiquen cerca de sus localidades, mientras que alcaldes y ciudadanos preocupados (por el efecto del paro) aspiran a ser la futura sede de este almacén centralizado, no por masoquismo si no por los evidentes beneficios económicos que supondrá tener una inyección constante de dinero en sus municipios. Una vez más, el debate se plantea como una confrontación entre el idealismo medioambiental y el realismo de las necesidades económicas, entre los anhelos bienintencionados e infantiles de un mundo mejor y el análisis frío y objetivo de la realidad, que implica esfuerzos y sacrificios para mantener esta sociedad. Sin embargo, el supuesto análisis de costes y beneficios que decanta la balanza del lado del almacén centralizado de residuos nucleares no incluye todas las variables, y si lo hiciera el resultado sería bastante inquietante.

En este almacén se pretende almacenar durante un período de cien años los residuos nucleares de toda España, tanto los de baja como los de media y alta intensidad. Los residuos estarán dispuestos en contenedores estancos con tres capas de protección, y serán almacenados dentro de unos silos, englobados dentro de una instalación hecha de hormigón reforzado a prueba de terremotos e incluso del impacto de un caza. Se podría pensar que el diseño de la instalación está un tanto sobredimensionado, pero si se tiene en cuenta el riesgo que habría si estos residuos quedaran expuestos al medio ambiente cualquier precaución es poca. Los residuos de más alta actividad, como el plutonio, no son sólo radiactivos sino que además son muy tóxicos, y cantidades mínimas filtradas en el acuífero podrían contaminar hasta niveles letales el abastecimiento de aguas de todas las poblaciones en un radio de varias decenas de kilómetros, eventualmente incluso a centenares de kilómetros si no se pusiera coto a su dispersión. Por tanto, toda medida de protección es justificada y en ese sentido quienes han diseñado el almacén han hecho sin duda correctamente su trabajo. No hay que olvidar que los residuos radiactivos emiten una cantidad de calor nada desdeñable, y eso unido al carácter corrosivo de ciertas sustancias que se forman, e incluso al riesgo de corrosión a largo plazo de la humedad ambiental, hacen aconsejable sustituir los bidones de almacenamiento cada cierto tiempo (del orden de 50 o 100 años) y llegado el caso sustituir el propio almacén, comenzando desde cero; por eso se le da al almacén una vida útil de 100 años. El riesgo es tan elevado que cualquier precaución es poca.

Una de las cosas que primero llama la atención al analizar los costes y beneficios de la energía nuclear es que se minusvaloran los costes asociados a la gestión de los residuos. Esto es lógico: es la práctica normal de todas las industrias en Occidente; los costes ambientales están externalizados (otro los paga) y no se incluyen en el balance de resultados. Lo que es particular de la energía nuclear es que sus residuos tienen una gran letalidad en el corto plazo (de tal modo que al público general le es fácil establecer la conexión causa-afecto) y que son peligrosos durante virtualmente toda la eternidad (centenares de miles de años, que para la escala humana es como decir para siempre). Si se tuviera en cuenta el gasto constante y eterno de la gestión de los residuos es más que dudoso que la energía nuclear sea realmente rentable (salvo que los arrojemos al mar o en un país del Tercer Mundo, como se hacía antes).

Pero si a esto añadimos el oil crash... entonces el problema toma un tinte siniestro. Porque dentro de 100 años, cuando deberíamos renovar el almacén, no tendremos la energía, ni la capacidad técnica, ni posiblemente el conocimiento para hacerlo. Porque la sociedad de dentro de 100 años no tendrá ni la décima parte de la energía de la que disponemos hoy en día, y tendrá que destinar la mayoría de sus recursos a la agricultura, a alimentar la población. Y esa sociedad, en la que afortunadamente el que esto escribe y quienes ahora me leen ya no estaremos, tendrá que gestionar la bomba de relojería del almacén de residuos nucleares. En definitiva, el alcalde que firme la aceptación del almacén en su término municipal está firmando la condena a muerte de toda su comarca y posiblemente de un área decenas de kilómetros a la redonda. Y esta condena a muerte se cumplirá; puede que no en 100 años, pero seguramente en 200 o 300 años. Cuando uno tiene 500.000 años por delante para esperar a que los residuos de alta radiactividad cesen de ser letales, un plazo de unos pocos siglos no es realmente relevante.

Y si ya comienzan a removerse inquietos en su sillón mientras esto leen, piensen que en realidad los problemas se van a presentar mucho antes. Porque la crisis económica creciente va a hacer cada vez más complicado mantener una instalación tan complicada, y costosa energéticamente (el almacenamiento debe ser refrigerado para que la temperatura no supere los 400ºC, cosa no trivial si se tiene en cuenta que los residuos emiten bastante calor). ¿Cuántos años podrá el Gobierno de turno mantener al 100% los costes de esta instalación no productiva, mientras el paro va escalando al 25, al 30, al 40%? ¿Cuánto tiempo se podrá garantizar el suministro eléctrico para la refrigeración y la gestión en general? ¿Cuánto tiempo se podrán mantener todos esos puestos? ¿Cómo se evitará la degradación de la formación de los futuros técnicos en una sociedad que colapsa? ¿Dónde habrá facultades que ejerciten en un saber que sólo será marginalmente útil, al haber desaparecido las centrales nucleares? Como tantas otras instalaciones de la sociedad industrial, su viabilidad se basa en el supuesto insostenible de una sociedad pujante y en crecimiento constante. Y esto se compadece mal de un nuevo escenario de precariedad creciente.

No hay una solución fácil a este problema, porque la alternativa es dejar los residuos en las centrales con idénticos o agravados problemas. Entonces, ¿qué? Quizá buscar un lugar en el mundo, lo más alejado de todo, que convertir en una tierra yerma y muerta para siempre. Donde enterrar nuestra vergüenza y nuestra soberbia. Donde crear, literalmente, el infierno en la tierra. O si no, esperar a que los residuos maten a nuestros nietos o a nuestros bisnietos.

Bienvenidos a la gestión imposible del desastre.

AT.

La energía nuclear: una opción con más pasado que futuro

Durante mucho tiempo creí que la opción nuclear era la baza que los gobiernos guardaban escondida en la manga para cuando las cosas se torcieran mucho con el suministro de petróleo. Al fin y al cabo, la energía de origen nuclear es relativamente limpia (dejando de lado la cuestión de la gestión de los residuos, que merece una anotación aparte) y de una gran densidad energética. De hecho, cuando se citan los posibles problemas de futuro del suministro de petróleo, se suele mencionar la energía nuclear como un puntal donde apoyarnos en tanto que hacemos la transición a un futuro alimentado sólo con energías renovables. Por ese motivo, hay importantes grupos de apoyo a la energía nuclear que defienden que debemos apostar fuertemente por esta fuente para evitar la futura escasez energética. Es por ello sorprendente que ni las autoridades ni la industria estén haciendo movimientos claros para expandir la implantación nuclear, y en particular en España, donde los movimientos anti-nucleares no tienen tanta fuerza como en Alemania. ¿O quizá no es tan sorprendente?

El año pasado, Michael Dittmar, doctor en Física e investigador en el Instituto de Física de Partículas de Zurich, publicó una serie de noticias convidadas en The Oil Drum acerca de los hechos de la energía nuclear y su futuro. La serie lleva por título, bastante significativo, "El futuro de la energía nuclear: ¿hechos o ficción?". Pueden encontrar la versión original en inglés de estas noticias en los siguientes enlaces: Parte I, Parte II, Parte III y Parte IV. En ellos, el Dr. Dittmar analiza profusamente el estado actual de la energía nuclear, desde los reactores de fisión convencional, pasando por los reactores de cuarta generación hasta llegar a los avances en fusión nuclear (en su impagable Parte IV explica por qué siempre faltan 50 años para el primer reactor comercial de fusión nuclear). En esta noticia nos concentraremos en las tres primeras partes; son textos largos pero merece la pena estudiarlos. Para aquellos que no sepan leer inglés he aquí un resumen de los hechos más relevantes.

El Dr. Dittmar se ha tomado la molestia de analizar con detalle toda una serie de
los informes anuales de la Agencia Internacional de la Energía Nuclear, los llamados Libros Rojos, para determinar el estado actual de las reservas de uranio. Es un esfuerzo encomiable y muy de agradecer, entre otras cosas porque el mencionado Libro Rojo cuesta la friolera de 10.000 euros (!). Bien, dejando los detalles pesados al margen éste es el resumen de la situación:

Hechos:

    - En 2008 se consumieron en el mundo el equivalente a 65.000 toneladas de uranio natural.
    - Las minas de uranio sólo proporcionaron unas 44.000 toneladas de ese uranio. Las 21.000 toneladas restantes fueron extraídas de las llamadas reservas secundarias.
    - Estas reservas secundarias son simplemente uranio extraído y no usado, acumulado principalmente durante la década de los 80 en la que es obtenía más de lo que se usaba. El Dr. Dittmar estima en unas 50.000 toneladas el uranio acumulado en las reservas secundarias civiles y en unas 500.000 toneladas el de las reservas militares, repartidas estas últimas principalmente entre EE.UU. y Rusia.
    - Se estima que al ritmo actual las reservas civiles se agotarán en 3-4 años. Es imposible saber que harán EE.UU. y Rusia con sus reservas militares (una parte del cual están en forma de armas atómicas), pero es dudoso que las compartan.
    - El pico principal de extracción de uranio se alcanzó en 1980, en que se extrajeron casi 70.000 toneladas. En aquel momento, debido al exceso de oferta se decidió reducir la extracción, y desde hace más de diez años la extracción ha ido incrementándose de nuevo. Se estima que el pico secundario tendrá lugar en 2040 y será inferior a 55.000 toneladas, con lo que faltarán siempre al menos 10.000 toneladas para suministrar las necesidades actuales.
    - Para terminarlo de agravar, el 50% del combustible nuclear usado en EE.UU. proviene del desmantelamiento de misiles rusos, con un contrato que liga a los rusos hasta 2013 y que Rusia ya ha anunciado que no tiene interés en renovar.

Consecuencias que se extraen de estos datos:

    - De aquí en 3 o 4 años, como mucho, desaparecidas las reservas civiles de uranio y si EE.UU. y Rusia no venden en el mercado libre su uranio militar habrá una demanda insatisfecha en el mundo de un 30% del uranio que se consume hoy en día. Eso significa que un 30% de las centrales nucleares tendrán que parar (!), aunque el porcentaje podría disminuir si los militares estadounidenses y rusos ceden parte de su uranio a sus compatriotas civiles. En todo caso, es dudoso que la escasez afecte a menos de un 15 o 20% de las centrales. España en particular tiene una difícil papeleta aquí.
   - El incremento de extracción de uranio previsto hasta 2040 no permitirá, ni por asomo, una expansión en gran escala de la energía nuclear; antes al contrario, el parque de centrales nucleares tendrá que reducirse en un 15% o más.
   - Según el geólogo Kenneth Deffeyes, la concentración de uranio sigue una ley log-normal, lo cual significa que hay muchos menos filones de gran concentración de uranio y muchos más de escasa concentración de lo que usualmente se espera (es decir, con una distribución normal). Hoy en día es normal triturar una tonelada de roca para recuperar un kilo de uranio, pero en breve dependeremos más de filones donde se habrán de triturar 10 o más toneladas de roca para extraer ese kilo de uranio natural. En una situación de costes de operación de maquinaria creciente (por la subida de los combustibles) es dudoso que tal operación sea económicamente viable.


Conclusión:

La energía nuclear no tiene ningún futuro. Es más, deberíamos estar ya preparándonos para gestionar su pérdida, que va ser más brusca y discontinua que la del petróleo (por el efecto de las reservas secundarias).

Para despedirme:

Dos enlaces relacionados:

Noticia sobre el mismo tema en un blog amigo: Se acaba el chollo

En Francia, que hasta hace poco era una orgullosa exportadora de electricidad gracias a su gran flota de centrales nucleares, este invierno han tenido que importar electricidad y sufrir apagones. El problema: la empresa suministradora Areva no está trayendo el uranio requerido ni llevándose el usado para reprocesar. Cuando las barbas de tu vecino veas cortar... Enlace a la noticia publicada en Times Online aquí (en inglés).

AT.

Por qué la fecha exacta del oil peak es irrelevante

Queridos lectores,

La comunidad de estudiosos del cénit de producción de petróleo lleva muchos años intentando convencer a la sociedad y a los políticos de la gravedad de la amenaza que supone el Peak Oil y que ésta es bien real y próxima. Pero tantos años luchando por hacer oír su voz en medio de un corifeo de intereses corporativos e infantiles negaciones ha llevado a algunos, en mi opinión, a perder un poco de perspectiva y a concentrarse excesivamente en intentar dar una estimación muy precisa de cuál es el momento en el que efectivamente se llega al cénit, al máximo de producción. Tal énfasis es un poco inútil; primero, porque tendríamos que experimentar varios años de declive para que éste fuera ya innegable, y a esas alturas poco importaría tener razón. Por otro lado, no hace falta que la producción comience a declinar para empezar a sufrir los efectos nocivos de la carestía de petróleo. De hecho, la situación actual ya es tremendamente perjudicial.

Después de los shocks petroleros que causó la guerra de Irak e Irán a principios de los 80, la producción de petróleo ascendió a un ritmo casi constante del 1.8% desde 1985 a 2005. Desde 2005, la producción se mantiene en torno a 85 o 85.5 millones de barriles diarios (Mb/d), fluctuando en torno a este valor en 0.5 Mb/d arriba o abajo (ver gráfica aquí). La capacidad ociosa de la OPEP (esto es, la cantidad de petróleo que podrían producir pero que no producen para mantener el precio estable) fue disminuyendo en este último período, revelando que había realmente un problema para incrementar la producción, y en 2008 esta capacidad ociosa fue prácticamente cero. No es por tanto casualidad que en Julio de 2008 el precio del barril de petróleo llegara a su máximo histórico (incluso corrigiendo la inflación) de casi 150$.

El futuro no es muy halagüeño. El economista jefe de la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés) ha alertado recientemente que la producción de los campos de petróleo están en franco declive, de en torno al 6.7% anual. En su último informe anual, la IEA alerta que, debido a la crisis económica, la inversión en exploración y desarrollo de campos de gas y de petróleo ha caído un 19%, lo cual hará difícil (o directamente imposible) que se pueda poner en línea nueva producción para compensar la enorme caída de los campos existentes. Es por tanto más que probable que en pocos años veamos un fuerte declive de la producción. Sin embargo, incluso si la producción se mantiene la situación será grave para la OCDE y para España en particular.

Un análisis reciente de Stuart Staniford en Early Warning revela que, incluso si la producción se mantiene en los niveles actuales, debido a la pujanza de China, India, Brasil y otros países emergentes, el consumo en la OCDE deberá retroceder al menos un 30% respecto a los niveles de 2005. De hecho, el consumo de la OCDE ya ha reculado hoy, en 2010, en torno a un 15% respecto a 2005 (EE.UU. ha pasado de su máximo de 21.5 Mb/d en 2007 a 19.5 Mb/d actualmente, España ha pasado de 1.6 Mb/d en 2006 a 1.35 en la actualidad). Según Mariano Marzo, cada retroceso en consumo de petróleo de un 1% comporta un retroceso del PIB del 0.3% (y es que, como ya discutiremos en ocasiones ulteriores, el único modo de hacer crecer el PIB es aumentando el consumo de energía, y si decrece el consumo de energía decrece el PIB). Por tanto, lo que nos espera es que hacia 2015 nuestro PIB será un 9%, como mínimo, inferior al de 2005. Y eso contando con que la producción de petróleo no decaiga. Confiemos en que los nuevos proyectos de Irak puedan compensar el declive, aunque la crisis hace que caiga la inversión, como hemos dicho, y que el declive se agrave. Y es que la bajada desde el pico de Hubbert será más rápido de lo que predice la teoría.

Bienvenidos a la recesión permanente.

AT.

Para empezar

Queridos, aunque hipotéticos, lectores:

Haciendo caso de algunas sugerencias, comienzo hoy este blog dedicado a analizar la crisis energética y cómo nos va a afectar en el futuro más que próximo. Para un lector desavisado, que no sepa de qué va esto, no resulta fácil comenzar con este tema. En primer lugar, porque las conclusiones a las que se llegan repugnan a la razón y son desagradables de aceptar. Sin embargo, mientras no superemos nuestra actual fase de negación del problema no podremos empezar a poner los medios para solucionarlo.

Creo que en primer lugar debería hablar un poco de mí (y así dar por terminado tan bochornoso trámite). Me llamo Antonio Turiel, soy Científico Titular del CSIC en el Institut de Ciències del Mar de Barcelona, en el Departamento de Oceanografía Física. Mi especialidad (si es que tengo alguna) es el tratamiento de datos en teledetección para usos oceanográficos. Es fácil darse cuenta, pues, de que mi formación no es precisamente en geopolítica o recursos energéticos. Sin embargo, que uno no sea un investigador en un tema no descarta que el tema le interese. Y este me interesa, y mucho, como creo que en realidad interesa a todo el mundo. Puesto que nos estamos jugando nuestro futuro y, posiblemente, nuestra vida en él.

Hace unos diez años que conozco este problema, el del oil crash, y desde entonces lo he seguido desde una cierta distancia. Sin embargo, el agravamiento de las circunstancias me movió hace unos meses a compilar toda la información que pude encontrar sobre el tema y preparar una presentación; puedes ver su versión más actual aquí. He repetido esta charla unas cuatro veces, en foros diversos, y aún espero repetirla unas cuantas veces más.

Ésta es la anotación inicial de este cuaderno de bitácora, así que qué menos que dar un par de referencias breves de qué estoy hablando. Estoy hablando del final de la era del petróleo barato, lo que en resumidas cuentas significa el final de la era del petróleo y el final del crecimiento económico. Sabíamos que la cantidad de petróleo que hay en el planeta Tierra era finita, y tarde o temprano tenían que llegar los problemas. Pues bien, ya están aquí. Porque los problemas no empiezan cuando el petróleo se agota, sino cuando se ha consumido aproximadamente la mitad, cuando la producción ya no puede crecer más y empieza a declinar. A eso se le llama cénit de producción o oil peak. Y a sus consecuencias sobre la economía es lo que se llama el oil crash.


Seguiremos hablando de todo esto. Para quien quiera leer un poco más, consulte este post introductorio en The Oil Drum (en inglés).

Bienvenidos al final de la fiesta.

AT.



Albergado en:blogspot.es

Noticias: Noticias

Contador gratis contadorplus.com